Memoria del II Encuentro
Hispanoamericano de Video Documental Independiente:
Contra
el Silencio Todas las
Voces
LA
INAUGURACIÓN
Sábado
13 de Abril de 2002
Claustro del Centro Cultural Helénico
Ciudad de México
· Discurso
Luis Ignacio Sáinz
·
Discurso Cristián
Calónico
En
junio del año 2000 me
vi colocado en circunstancias semejantes a las de este momento: dando
la bienvenida a los asistentes al Encuentro Hispanoamericano del Milenio
de Video Documental Independiente: Contra el Silencio Todas las Voces,
ya que una de las razones para empeñarse en la compleja labor
de estructuración de una iniciativa como esta, en aquel año,
fue el hacer nuestra propia conmemoración, la de los documentalistas,
de un siglo que vio nacer al cine y por ende al género documental,
y la de un siglo que recién daba comienzo.
Concientes de que la cuenta del tiempo no es sino
una convención humana, no fuimos ajenos a la fascinación
de los rituales y aunque el primero de enero del año 2000 fue
muy parecido a otros inicios de año, me atrevo a pensar que
en millones de seres humanos se incubó una esperanza, tal vez
sólo fincada en la tenue magia de la vida.
En
resumen, de uno u otro modo, todos otorgamos a aquel alumbramiento un
significado
especial y nosotros optamos por iniciar este camino de la promoción
y difusión del documental, que en realidad es la defensa, en
términos más amplios, de nuestra visión del mundo
que queremos incluyente y plural; de nuestra escala de valores donde
aun anida la fe en el hombre y su antigua vocación de paz y libertad.
Dos años después, la historia y mis
decisiones personales me conducen a recibir a ustedes con la expectativa
de que este II Encuentro se lleve a cabo como , modestamente, se ha
planeado.
Hoy iniciamos nuestro Encuentro bienal inmersos en
un conjunto de ominosas realidades: las confrontaciones bélicas,
la injusta estructura económica mundial, las migraciones por
hambre, el debilitamiento de los Estados frente a la hegemonía
unipolar, la destrucción del hábitat y el secuestro
de las ideologías y de las culturas recorren como ráfagas
de vientos huracanados un hogar planetario extraordinariamente frágil
e inseguro, signado por el debate intelectual de verdades, fantasías,
datos duros y mistificaciones del fenómeno llamado globalización.
La tesis más extendida es la que limita y circunscribe la globalidad
al dominio de la economía, aun reconociendo que ha corrido
paralela y que se asienta en la revolución científica
y tecnológica y que tiene ramificaciones muy visibles en otros
ámbitos, por ejemplo en el de las comunicaciones.
Este es nuestro terreno y en él también
encontramos el privilegio de la ganancia por sobre la divulgación
de los productos culturales. Para los grandes consorcios internacionales
lo importante es vender, en tanto las diferencias étnico-culturales
y sus valiosas expresiones son fenómenos secundarios, propios
de nacionalismos superados que benefician al consumo, en tanto folklorismo
y excentricidad.
En nuestro continente, cada país latinoamericano
tiene en el repertorio de sus tradiciones, hábitos y costumbres
colectivos, líneas de estructura a lo largo de las cuales se
extienden las constantes de sus historias nacionales, aquello que
hace inteligible el pasado para comprender el presente y proyectar
el futuro.
Estas tendencias y estructuras básicas contribuyen
a un nuevo fortalecimiento de la identidad étnica y cultural
que , por supuesto, es una condición inmutable de la naturaleza
humana: la necesidad de sentirnos identificados con un entorno propio
que viene desde el antiguo reclamo por la cueva y el territorio.
Ante la intención homogeneizadora las identidades
nacionales constituyen el objetivo y la motivación, y la gente
se moviliza en torno a su defensa que es, asimismo, la defensa de
su soberanía. Por otra parte, el Estado ya no es el benefactor
porque carece de recursos y de credibilidad, y como consecuencia aumenta
el número de excluidos sociales, claramente identificados como
las minorías que en realidad son mayoría: étnicas,
sexuales, religiosas, discapacitadas e ideológicas. A esto
hay que agregar los obstáculos internos _ copia fiel de la
parábola imperial - que deben superar las sociedades neoseculares:
exclusión, discriminación, racismo, marginación
y una creciente pobreza que hoy ya abarca a tres mil millones de habitantes
del planeta.
En este contexto la cultura adquiere una dimensión
prioritaria. Competir con la superficialidad del mensaje que llega
a millones de familias a través de los medios de comunicación,
sin anatematizarlos, más bien respondiendo con una producción
de interés y calidad que rescate el poder creador del arte
popular y su fuerza contestataria; en el caso del género documental,
su capacidad testimonial y analítica, define un desafío
aceptado por los realizadores.
Por eso estoy seguro de que aquellos comprometidos
con los problemas de nuestro tiempo, presenciarán y escucharán
con interés y atención, la evaluación _ realizada
por los documentalistas y analizada por artistas y académicos-
del peso de las especificidades históricas de los procesos
sociales, en escenarios complejos que en ocasiones parecieran insuperables
y que sin embargo, dan cuenta de una creatividad social orgánicamente
asociada con su propia transformación.
De aquí que el panorama que nos presenta al
II Encuentro es ancho pero no nos es ajeno. No es de extrañar,
entonces, que a la convocatoria de un evento con el perfil explícito
que he resumido, respondieran los autores de trabajos tan diversos
como los que reflejan desde el legado de Marcus Garvey, las exhumaciones
de Huehuetenango, los jóvenes y las drogas; pasando por los
niños de Nogueras, Colima, las Madres de la Plaza de Mayo,
los campesinos de la Sierra Maestra o los desplazados de El Gobo,
hasta la visión purépecha de la Marcha del Color de
la Tierra o la de una mujer infractora del submundo en el que vive,
o la de un estudiante voluntario en un proyecto de desarrollo sustentable
o el universo cotidiano de una maquiladora de la zona fronteriza.
Esto es: 237 obras inscritas, 199 seleccionadas para el concurso,
23 países participando. Para nosotros esta abundante concurrencia
implica, más que nuestra capacidad de convocatoria, la necesidad
del documentalista de socializar su visión del asunto que está
atestiguando. Por ello y en función de cumplir con el fin primordial
que nos agrupó, esto es, difundir de la manera más amplia
posible la obra de nuestros colegas de Hispanoamérica, decidimos
invitar a Universidades de todo el país que tienen carreras
de comunicación en su plan de estudios y a los institutos de
cultura de los estados, a que organizaran en forma paralela y conjunta
el II Encuentro en sus localidades, a esta invitación respondieron
nueve ciudades en las que se celebrará paralelamente este evento.
En fin, la apuesta es a una reunión que fructifique
en el progreso serio, crítico y constructivo del documental,
que lleve a sus hacedores a una mejor comprensión de los problemas
urgentes de nuestro tiempo y que nos conduzca a nuevas alternativas
visuales, expresivas y artísticas. Con ellas, nuestras herramientas,
desde nuestra trinchera, seguiremos contribuyendo a crear un mundo
más habitable para todos.
No quiero terminar sin antes agradecer a todas las
instituciones que de una u otra manera nos han apoyado a lo largo
de este trayecto, a los medios de comunicación que nos han
abierto espacios para difundir en sus diferentes etapas este evento,
a todos los amigos, parejas, estudiantes y prestadores de servicio
social que en diferentes momentos han colaborado en este proyecto,
y en especial al grupo de mujeres que conforman la base del comité
organizador, porque sin su capacidad, entrega y entusiasmo no habría
sido posible llegar a este momento.
Muchas gracias.
Cristián
Calónico
Coordinador General
Buenas Noches,
bienvenidos a esta que seguramente es su casa aunque yo no sea el anfitrión
oficial, lo digo en nombre de Luis Mario Moncada.
Después de escuchar las elocuentes y breves
palabras de Cristián Calónico y de ver estas desgarradoras
imágenes, que además de conmovedoras, son inteligentes
y son invitaciones plenas a la reflexión, poco habría
que añadir y no espero aburrirlos ni consumir su paciencia,
salvo insistir en que iniciativas de este corte donde convergen tantos
esfuerzos institucionales, tanto talento, merecen institucionalizarse
y vencer al tiempo. Merecen pues convertirse en una llamada de atención
permanente, así sea bienal, para rescatar lo mejor de nosotros
y para intentar transformar ese mundo que está allí,
y que está allí molestándonos.
De alguna manera, yo entendería que Contra
el Silencio Todas las Voces es un homenaje justo a quienes no tienen
voz, pero sí tienen realidad, realidad así de cruda,
así de marginada o de exfoliada y que en este esfuerzo colectivo
de la visión crítica e imaginativa de un sin fin de
cineastas, de documentalistas, de analistas visuales, nos percatamos
de que están allí queriéndonos decir algo. Intentan
desde su silencio convertirlo en un decir expresivo, es decir el silencio
no como el no decir, sino como el decir a pesar de las palabras, a
pesar de la ausencia de sonido en la carencia del eco.
Así pues, me complace muchísimo que
ocurra esta segunda versión del Encuentro Hispanoamericano
de Video Documental Independiente: Contra el Silencio Todas las Voces
y estoy cierto que será un éxito, no un éxito
festivo, porque no habría gran cosa que celebrar, pero si un
éxito en el sentido de conmemorar la existencia de esos otros
y del sentido que tienen en la actualidad.
Buenas noches y que tengan una semana prodiga de
acontecimientos y de intercambio de opiniones ricas. Gracias.
Lic.
Luis Ignacio Sáinz
Coordinador General de Difusión Cultural
Universidad Autónoma Metropolitana
Ir
al Índice