Memoria del II Encuentro
Hispanoamericano de Video Documental Independiente:
Contra
el Silencio Todas las
Voces

No iniciamos un nuevo
siglo en las circunstancias en las que muchos de nosotros habíamos
soñado. Un mundo unipolar y violento con sus múltiples
facetas de injusticia, desigualdad, miseria y desintegración
social sustituye al ideal de una comunidad de naciones democráticas,
habitadas por seres humanos en el disfrute de vidas dignas y decorosas.
La globalización, como fenómeno moderno de las sociedades
avanzadas se define en tanto un conjunto de actividades económicas,
sociales y mediáticas que responden a los intereses de los consorcios
transnacionales, financieros e industriales, y que dejan en la indefensión
a millones de hombres y mujeres.
La era de la información constituye tanto
una amenaza como una oportunidad. Si bien, hoy las sociedades comunicadas
se expresan en el reconocimiento mutuo de sus singularidades y diversidades,
el lejano anhelo de organizar a todos los individuos bajo las mismas
leyes universales, devino en pesadilla, en instrumento de la doble
moral, de la dominación y del terrorismo de Estado, practicado
por gobiernos autoritarios.
De otra parte, la convergencia de las distintas
tecnologías de la comunicación, ya desde hace años
comenzó a romper las barreras nacionales. La ubicuidad de
la información ha permitido que los grandes temas se internacionalicen
y que el activismo político cuente con contrapartes en cualquier
lugar del planeta. Sólo así, la globalización
adquiere un rostro humano para dejar de ser parábola imperial.
No debe extrañar, entonces, que la inquietud
política y social haya aumentado y que hayan surgido nuevos
tipos de movimientos sociales que rompen con las limitaciones de
los partidos políticos, los sindicatos, los grupos de interés
tradicionales. Estos movimientos reflejan el carácter cambiante
de la escena social, adoptando las preocupaciones y reclamos de
los oprimidos, los pobres, los enfermos, los discriminados, las
familias indigentes, los campesinos sin tierra, los indígenas
excluidos.
En estas condiciones están insertos los documentalistas
dedicados a asumirse como parte de la problemática descrita.
Las diferencias y los contrastes son un seguro para la creatividad
si el aprovechamiento de esta nueva riqueza conduce al replanteamiento
del significado de "documental", más de un siglo
después de que los hermanos Lumiere filmaran a lo obreros saliendo
de la fábrica.
El documental, como otros discursos sobre lo existente,
se inscribe en el terreno de la responsabilidad social. Hablar de
leyes, justicia, educación, economía, política,
estado y nación es referirse a construcciones actuales de la
realidad colectiva. La historia entra aquí como un elemento
clave, porque el espectador no recibe una somera descripción
de los hechos, sino que se sitúa ante puntos de encuentro,
de maneras de recordar e interpretar que, en el peor de los casos,
ayudan a mantener la permanente contienda contra la desesperanza y
el olvido.
En este marco de referencia, de pensamientos y acción,
surge Voces contra el Silencio. Video Independiente A. C. organismo
no gubernamental, independiente e integrador, dedicado a promover
el reconocimiento del género documental de carácter
social realizado en video, como un medio audiovisual de naturaleza
específica, estrechamente vinculado a los movimientos sociales
y al conjunto de la sociedad civil. Esta Asociación organizó
el II Encuentro Hispanoamericano de Video Documental Independiente:
Contra el Silencio todas las Voces de cuyo desarrollo da cuenta
este volumen.
La concepción del evento coincide con el objetivo
del primer Encuentro: el reconocimiento del documental de carácter
social , realizado en video, como un género cinematográfico
que sin obviar su calidad artística y su naturaleza específica
se relaciona estrechamente con el devenir de la historia.
De esta manera, las actividades realizadas constituyen
un refuerzo del proyecto original: estimular a los realizadores a
través de un certamen con premios en efectivo, cuyo resultado
fue decisión de un prestigioso Jurado internacional; exhibir
todas las obras que respondieron a la convocatoria; estructurar diversas
muestras fuera de concurso con el propósito de dar a conocer
otras producciones como lo fueron la de América Latina, la
alemana y la chicana, así como los trabajos de los miembros
del Jurado; vincular a los videoastas y al público participante
con el pensamiento teórico y la experiencia adquirida, mediante
las mesas redondas y los video-debates; y adicionalmente, invitar
a un grupo de músicos de diferentes estilos que hicieron ameno
el convivio nocturno.
La sumatoria de estos elementos configuró
un amplio espectro de experiencias expresadas _ si pudiesen ser resumidas
_ en la urgencia de preservar las identidades nacionales y sus culturas
amenazadas de exterminio y de hacer explícita su exigencia
de ocupar espacios abiertos en el panorama global. El rédito
conceptual para los documentalistas se concentra en la necesidad de
incrementar la calidad narrativa y la importancia de los contenidos
de la obra, de tal manera que funcionen como incentivos para la renovación
de modos de actuar, sentir y pensar de públicos cuyo rescate
también es nuestra responsabilidad.
La presente Memoria es, por tanto, un recuento de
lo vivido entre el 13 y el 20 de abril del año 2002.
Cristián
Calónico y Margarita Suzán
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