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Memoria del II Encuentro
Hispanoamericano de Video Documental Independiente:
Contra el Silencio Todas las Voces


LAS MESAS REDONDAS
Lunes 15, Martes 16 y viernes 19 de abril de 2002
Centro Cultural Helénico
Ciudad de México

 


· El Género Documental en América: Realidades y Perspectivas

· El Género Documental y los Medios de Comunicación

· El Género Documental. Otros Puntos de Vista



MESA REDONDA:

EL GÉNERO DOCUMENTAL EN AMÉRICA. REALIDADES Y PERSPECTIVAS

 

Moderador:
Angel Guerra

Ponentes:
Liliana de la Quintana
Saul Landau
Alicia Fernanda Sagüés Silva
Dario Sanmiguel

Ronda de Preguntas y Respuestas


ANGEL GUERRA

 

Antes de ceder la palabra a los panelistas quiero hacer una breve intervención, porque el moderador siempre debe ser el que menos hable. Le decía a Margarita Suzán que me basaría en los textos de dos destacadísimos cineastas latinoamericanos: Glauber Rocha y Julio García Espinoza. Pero he cambiado de opinión y voy a hablar de Venezuela.

Venezuela demuestra que el monstruo mediático puede ser derrotado. La experiencia del frustrado golpe de Estado es extraordinaria ya que fue un golpe evidentemente mediático: los medios de comunicación hacen creer a la gente y al mundo entero que hay una huelga y se logra movilizar a este contingente importante de población que está contra (Hugo) Chávez, conformado esencialmente por la oligarquía, el sector más rico de las clases medias y sectores de la aristocracia obrera que durante todos estos años, a partir del boom petrolero, han sido seducidos por el mundo consumista. La respuesta popular no se da a tiempo -sin negar que fue indudable la debilidad organizativa de la gente de (Hugo) Chávez y sus partidarios -porque el pueblo no sabía lo que estaba sucediendo.

Desde los cerros y los barrios populares de Caracas hasta los enclaves del ejército donde los tenientes, los capitanes, los mayores, los reclutas se rebelaron contra los directores de academias militares, la gente se fue informando y enlazando por medio del internet, porque los venezolanos no sabían lo que estaba pasando, debido a que los canales de televisión omitían la gran insurrección popular que se estaba gestando; durante el sábado transmitieron telenovelas, musicales, documentales turísticos, sin decir una palabra de lo que acontecía y ni los periódicos ni la mayoría de las radios informaban nada.

Yo pienso que este es un hecho revelador de la dictadura mediática con la cual es imposible que coexista la democracia. Si alguien tiene alguna duda de que en América Latina y en el orbe no hay democracia informativa, basta con saber que hay cuatro agencias de publicidad que controlan la gran mayoría de medios de comunicación mundiales.

Esto es una invasión. Como lo dice el cineasta argentino Fernando Solanas: antes nos invadían con divisiones militares y hoy nos invaden con imágenes. No deja de tener razón, el asunto es que ahora nosotros debemos encontrar la forma de contrarrestar estas imágenes con las que estamos siendo invadidos.

Por lo pronto, el ejemplo de Venezuela demuestra que usando la tecnología alternativa se puede lograr que un movimiento de esta naturaleza tome cuerpo y llegue a dar un golpe tan fulminante como el de los venezolanos. No estoy sobreestimando el papel de la tecnología, aquí, indudablemente, lo principal fue el protagonismo popular de los mandos medios y los reclutas de las fuerzas armadas, pero el uso correcto e inmediato de la tecnología fue decisivo para que se conocieran en todo el mundo los acontecimientos de Venezuela.

Un ejemplo lo constituye lo que publicó el diario mexicano La Jornada, en la primeras horas de esos días, cuando la información empezó a llegar vía correo electrónico de particulares, y este periódico fue el primero en el mundo entero, después del Granma cubano, que se refirió a los sucesos como un golpe de Estado. En esa fecha, consulté periódicos de Europa, Estados Unidos y muchos de América Latina y prácticamente todos hablaban de la renuncia de (Hugo) Chávez, del pronunciamiento militar, del eufemismo del Grupo de Río al no apoyar la interrupción del orden constitucional.

Todos estos acontecimientos demuestran que no estamos solos, que nuestra aparente minoría no es tal, porque allí están Seattle, Barcelona, la insurrección contra el neoliberalismo en Argentina y muchas otras demostraciones que van a estimular a los movimientos populares de América Latina.

Y aquí entra el papel del documental no como una mera reseña fría y mecánica de los hechos, sino como obras con valores estéticos tan altos como las de Santiago Álvarez, o del documentalismo boliviano o del brasileño, en fin, los documentalistas están llamados a contribuir en esta batalla y a través del video, darle un impulso a la construcción del futuro que queremos aquellos que nos oponemos al monstruo mediático.

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LILIANA DE LA QUINTANA
Documentalista, investigadora y escritora boliviana.
 

Me corresponde la tarea más difícil, iniciar esta mesa redonda. La trayectoria del documental en Bolivia ha sido rica en experiencias, creo que en este medio se encuentran algunos de los documentos históricos más valiosos de la historia boliviana. Felizmente hemos tenido, y tenemos, cineastas y videoastas muy comprometidos con los procesos sociales, los movimientos políticos, los sectores marginados; de aquí que nuestro acervo corresponde a las situaciones y fenómenos más importantes de la historia boliviana.

Creo que el documental es el compañero fiel de estas luchas, capaz de retomar lo que fue una noticia -y creo que los compañeros venezolanos deben estar en esto- y convertirla en historia. Este testimonio de imágenes y palabras no es, en ningún momento, un documento objetivo. Creo, que más bien, expresa el compromiso de los videoastas y cineastas que están detrás de la cámara, siendo parte de ese momento histórico, de la vida de las personas a quienes están retratando, no como un espejo ya que el espejo solamente refleja la realidad, sino como la interpretación del creador que abre su ventana a diferentes momentos del tiempo y del espacio.

Como ustedes saben, Bolivia tiene un 60% de población indígena, es natural entonces que muchos de nosotros hayamos elegido el documental etnográfico o antropológico. Sin embargo, me gustaría explicarles un poco del desarrollo y los cambios que han experimentado nuestras obras. Al principio casi todos nuestros documentales iban acompañados de una narración con voz en off que decía, por ejemplo: los aymaras que viven en la parte plana... etc. Pero en el transcurso de nuestro trabajo, esta narración se ha ido sustituyendo por el testimonio directo ¿porqué hablar nosotros desde nosotros cuando un documental debe ser narrado por sus protagonistas? Otra de la circunstancias que fuimos tomando en cuenta fueron los cuestionamientos de los propios indígenas, quienes decían: si ustedes han venido aquí a filmar durante quince días, ¿por qué nos enseñan algo que dura treinta minutos? ¿Porqué cortan a las personas y no les permiten decir todo lo que se filmó? De estas realidades fueron surgiendo nuevas propuestas como las que tanto éxito tuvieron en las películas de Jorge Sanjinés: utilizar el plano-secuencia con mayor efectividad, considerando incluso las primeras propuestas del cine ruso.

Y finalmente creo que el gran aporte, el gran salto es que aquellos que fueron nuestros protagonistas hoy son nuestros compañeros de trabajo y en sus obras se miran a sí mismos en una forma muy diferente a la visión que nosotros tenemos de ellos. Me explico: nosotros acostumbrábamos acercarnos a ellos con gran respeto, casi con reverencia, muy serios. Cuando un aymara o un nigara toma la cámara resulta un trabajo más suelto, más fresco, más festivo, lo cual ha significado para nosotros una forma más de aprendizaje, que nos ha llevado a hacer sesiones de preedición con la gente involucrada en el proyecto tomando en cuenta sus opiniones y entonces sale un producto final de mutuo acuerdo, ya que sentimos que el compromiso de hacer un documental no es un proyecto individual, sino un proceso compartido con un grupo de personas y con objetivos muy concretos.

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SAUL LANDAU

Documentalista, escritor, comentarista político, investigador, profesor estadounidense.

 

Voy a pedirles que perdonen mi falta de gramática en español y mi vocabulario limitado, pero intentaré hablar claramente.

Quiero retomar el tema que tocó Ángel Guerra, porque la imagen en nuestra época es un instrumento de conocimiento. Por muchos siglos la palabra escrita fue el instrumento de la verdad, pero desde hace unos treinta o treinta y cinco años, esto ha cambiado y aun ahora todavía no conocemos todos los secretos de la mano escondida tras la nueva tecnología. Con esto quiero decir que la imagen es una forma de manipulación mucho más ágil que la palabra y que no conduce precisamente al pensamiento crítico.

Doy un ejemplo. Como ustedes, yo vi en CNN y otros medios que describían los acontecimiento de Caracas, a un señor Pedro Carmona, con la mano extendida jurando no se qué y el narrador de CNN decía que este señor era el presidente provisional de Venezuela. Entonces me pregunté: ¿Nombrado por quién? ¿Por Dios? ¿Por quiénes? Los comentaristas y reporteros no cuestionaban la legitimidad de este señor Carmona, un desconocido empresario y sin embargo afirmaban, sin ninguna evidencia que Hugo Chávez había renunciado. Es decir, casi todos los medios de comunicación difundieron mentiras, pero ¿inventadas por quién? Yo diría que ellos son parte de la fábrica de fabricaciones.

Ahora quiero volver al documental como una forma de expresión que utiliza la mentira o muchas mentiras para decir una verdad, si es que busca una cierta clase de "éxito". Es decir, la manipulación de las imágenes. ¿En qué sentido es diferente al cine de ficción? Bueno, nuestros actores son amateurs , no tenemos que señalarles el sitio exacto donde deben estar parados porque así conviene a la iluminación y tampoco se puede pedir a un obrero que articula mal el lenguaje que se aprenda el guión, ya que nosotros no queremos que cometa alguna falta gramatical. El director de ficción desecha el material de un actor que no puede interpretar a un obrero, el documentalista utiliza las tomas del obrero real. Pero el obrero puede estar diciendo mentiras.

Al mismo tiempo, sabemos que el documental es un instrumento para grabar una parte de la historia, para ello el documentalista requiere de una tesis y a veces los hechos, es decir, el material que graba, contradice dicha tesis y hay algunos documentalistas que desechan este material y aun su propia tesis. Es muy importante recordar esto porque aquel que no cambia su tesis ante el peso de los hechos es un simple propagandista y no está interesado en alcanzar la verdad.

El otro problema constante que enfrenta el documentalista es la falta de dinero, lo cual constituye una presión constante que influye en la toma de decisiones. Yo no sé cuantos años de mi vida he pasado levantando dinero para el próximo documental y conseguirlo sigue siendo tan difícil como lo fue para el primero.

A los estudiantes de cine que pueda haber aquí permítanme decirles algo sobre la edición, porque a mi juicio si aprenden a editar en un libro de texto y aplican las reglas como las aprendieron, va a ser muy aburrido. Hay que jugar con la edición, en vez de hacer juegos de palabras, hacer juegos de edición con las imágenes y con los sonidos, hacer de vez en cuando una pequeña broma o plantear un rompecabezas para que el público lo solucione.

Por supuesto, también hay planteamientos más serios que tiene que ver con la escala de valores o inclusive con lo que se puede entender como mal gusto o buen gusto. El ejemplo idóneo es el tiempo que se deja en pantalla la imagen de un cadáver, medio segundo hace una gran diferencia en cuanto a dejar una imagen sangrienta en la pantalla por demasiado tiempo o por tiempo insuficiente.

Cuando hicimos en Chiapas el documental Sexto Sol. La sublevación maya en Chiapas, grabamos una acción de guerra entre los zapatistas y el ejército mexicano y encontramos un indígena que acababa de morir en el combate. Al editar hubo una fuerte discusión entre el editor mexicano y yo sobre si utilizar la imagen del cuerpo y por cuanto tiempo. Al fin llegamos a un acuerdo, pero hoy todavía no estoy seguro de si lo hicimos bien. Fue el mismo caso ante los restos de una mujer violada y asesinada en Ciudad Juárez, que aparece en mi obra Maquila, que se exhibirá hoy por la noche. Si uno se topa con escenas como estas: ¿cómo las utiliza?. Estas preguntas que se plantean en la edición, llevan implícito en las respuestas el mensaje que uno pretende dar a conocer.

Permítanme concluir con el uso del cine o video documental. Ayer estuve en un ejido cerca de la Ciudad de México, donde os organizadores de trabajadores de las maquiladoras exhibieron Maquila. Ellos utilizan al documental como un instrumento organizativo y no se les ocurre cuestionarse si es una obra de arte o no. Un profesor universitario que proyecta a sus alumnos el documental La batalla de Chile lo está usando como documento histórico, auxiliar de la enseñanza. En fin, que el valor del género documental es múltiple, pero hoy, hablando como académico, debo reconocer mi confianza en la palabra escrita que se puede leer cuantas veces se requiera y mi escepticismo en la imagen que según hemos visto, puede manipular e inclusive someternos a una lucha interna muy compleja.

En cuanto a la selección del público al que va dirigido nuestro mensaje, es una pregunta que aun no puedo responderme después de treinta y seis años de hacer cine. De tal manera que he decidido que el público más difícil de satisfacer y el más crítico de mi trabajo son mi esposa y mis amigos más cercanos, gente que va a seguir amándome aunque haga mal cine. Gracias.

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ALICIA FERNANDA SAGÜÉS SILVA

Profesora de Historia de las Artes Visuales, promotora del género documental, Argentina.

 

Quiero decirles, primero, que soy Argentina y vivo en España desde hace cuatro años, por esta característica que tienen nuestros países latinoamericanos de expulsarnos de una u otra forma, situación que genera sentimientos de amor y de odio muy fuertes, pero también nos hacen ver a la distancia las cosas, no se si con mayor claridad, pero si con más frialdad frente a este debate del amor y del odio. Desde allí, desde España hemos podido crear una Muestra de Documentales de América Latina que recorre España y que ahora podrán ver aquí en México. En esta experiencia que lleva ya dos años y pico, también hemos podido reflexionar sobre qué es el cine latinoamericano y el documental latinoamericano a diferencia de los documentales de otros sitios. Por lo menos, qué es para nosotros mismos como latinoamericanos, estemos o no en América Latina.

Para empezar, pienso que América Latina no es un continente geográfico, es un continente humano que se desarrolla en todo el planeta tierra y creemos -hablo en plural porque con mi compañero estamos trabajando para defender esta perspectiva- que una de las características de la identidad del documental de América Latina es su diversidad y que debemos bregar porque esa diversidad sea una diversidad comprometida con las realidades de los más diversos, valga la redundancia, pero también por la creatividad de nuestro pueblo y de nuestra gente y por nuestra propia imaginación como realizadores.

Esta forma de contar que tenemos los latinoamericanos, de comunicarnos entre nosotros, o más que de comunicarnos, de transmitir -rescatando una frase de Regis Debray que pudiera ser polémica- es decir de compartir conocimientos , de poner en juego lo que sabemos y lo que soñamos y lo que queremos ser, es muy nuestro y es muy diferente en otros países y es algo que debemos defender y cuidar y mimar y alimentar.

Esta forma de comunicarnos y de conectarnos es una fuente de reflexión. Aquí, comparto lo que dice Saul, pero con limitaciones, porque yo sí creo que la imagen provoca reflexiones y estoy segura de que Saul también lo cree así. Por supuesto que detrás de toda mirada hay un punto de vista que se debe respetar, sea el nuestro o que adoptemos el de otra persona, pero esta mirada debe ser clara, directa y comprometida, como lo es en la mayoría de los documentales que hemos tenido la oportunidad de ver.

Hay un elemento que me gustaría señalar y es que muchas veces nos refugiamos en la lamentaciones como excusa: pobrecitos de nosotros que no tenemos recursos, y nos amparamos en las imposibilidades técnicas que por lo general tenemos para no comunicarnos, para no transmitir y yo creo que aun con pocos recursos si tenemos algo dentro y queremos rescatar lo que tiene dentro nuestro personaje, hay mucho por hacer y difundir.

Y para no alargarme demasiado, finalizo afirmando que es muy importante para todos nosotros que no entremos en el juego de las productoras multinacionales; no hay que hacerle el juego a los productores que ponen dinero y tecnología y quieren imponer su criterio: que hacer y como hacerlo, que decir con las palabras y las imágenes de nuestros protagonistas, siendo que nuestra prioridad absoluta es el respeto hacia aquellos que hemos elegido como nuestros temas, sin ellos no tendríamos profesión.

Este es el punto en que nos diferenciamos con claridad los documentalistas de los periodistas -con todo respeto a esta profesión-para nosotros es más importante la persona y no la noticia, lo inmediato, lo que sucede ahora mismo, lo que es ya, pasa ya, es efímero. Lo que realmente conduce a que un documental se transforme en historia es lo cotidiano y lo trascendente, lo que no desparece con el programa siguiente, lo que queda para ser contado cincuenta o sesenta años después y sigue teniendo vida, sigue emocionando, sigue comunicando y sigue -me gusta más esta palabra- transmitiendo conocimiento.

Al finalizar esta pequeña exposición quiero invitar a todos los que realizan, sean documentalistas o periodistas o fotógrafos o editores a que participen en todos los festivales que les sea posible. En Encuentros como este que es una maravilla, en nuestra Muestra, en cualquier de los ámbitos y foros porque América Latina merece ser conocida por los latinoamericanos así como somos, en nuestra riquísima diversidad y por sobre todas las cosas merece ser representada por nosotros mismos, pues de no hacerlo así corremos el riesgo de convertirnos en otra sucursal de Mc Donalds y nada más. Muchas gracias.

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DARIO SANMIGUEL
Promotor fílmico estadounidense. Director de Cine Acción

 

Espero que también perdonen mi español, porque en mi trabajo yo no hablo mucho en este idioma. Soy el director de Cine Acción, organización que cuenta con veintiún años de existencia y que realiza el festival del mismo nombre que se lleva a cabo en San Francisco durante septiembre. En este festival se promueve el cine y el video sobre latinos y hecho por latinos y admite ficciones, documentales, cortometrajes, experimentales, tanto regionales como nacionales e internacionales. El año pasado celebramos otro evento llamado Diversa Cultura Latina de características similares.

Yo nací en Chicago de padres colombianos, soy un colombringo, lo que quiere decir que tengo las dos culturas. Fui director de fotografía, con mi propio equipo, con el cual trabajaba por contrato y entre uno y otro escribí cuatro guiones.

Siempre me ha interesado el cine y el video y desde hace tiempo tenía mis ideas de como hacer un festival latino, pero mi apariencia física -siendo güero y pareciendo judío- provocaba entre los latinos un choque cultural, debido, además, a que los latinos de Chicago y los de San Francisco tienen maneras distintas de ser.

Al fin llegué a Cine Acción y vi que había cupo para mí, aunque la organización ya estaba por cerrarse debido a la falta de fondos, pero también a la falta de iniciativas de la gente que la dirigía. Consciente de que la expresión artística latina hoy está más fuerte que nunca, pensé: "ahora me toca a mí hacer algo con esta organización", confiando en mi experiencia anterior como ayudante en el Chicago Latino Film Festival, acepté el puesto de Director y me dijeron haz lo que quieras.

Entonces decidí cerrar la oficina y emplear gente "free lance" como curadores y organizadores, y así hicimos un festival temático de diez días, donde se exhibieron trabajos de jóvenes, de identidad latina, de homosexuales, lesbianas y transgénero, de espiritualidad latina y otros temas.

Allá se consideran mucho la vida y acciones de César Chávez y su filosofía de "sí se puede", y yo la transformé en este lugar en "sí se pincha" (trabaja) porque no iba a permitir que se acabara un esfuerzo de veintiún años y así lo logramos.

En los Estados Unidos hay una gran diversidad de latinos. En Nueva York están los puertorriqueños y sus descendientes, en el sur los cubano-americanos y pequeñas comunidades de centro y sudamericanos, e inclusive en estados como Georgia hay comunidades de mexicanos que han crecido mucho en los últimos diez años, y por supuesto todos los chicanos del suroeste como California. Cada uno de estos grupos tienen diferentes políticas y diferentes concepciones de la estética y mi idea es reflejar toda esta diversidad en un festival que de cabida a esta cara del latino hoy día.

Otra cosa interesante es la democratización de la imagen a través de las tecnologías cada vez más accesibles de los equipos caseros. Hoy cualquier puede conseguir una cámara y hacer un documental que puede salir bien o mal, pero se tiene la posibilidad de aprender a hacerlo y eso no era posible hace diez o quince años, cuando se requerían dos máquinas y la mesa de cortar era más complicada y los gastos más altos. Por ejemplo, yo aprendí a editar en "Final Cut Pro" en quince minutos, así, fácilmente.

Otra experiencia que he tenido en esta organización es el mercadeo, porque no basta con los contactos por correo electrónico, sino que hay que utilizar todos los medios: la radio, la televisión, pero sobre todo hacer una programación interesante para los latinos. Para el festival pasado tuve la idea de poner en el programa de mano las fotografías de los latinos con éxito en Hollywood y aunque en el festival sólo había un documental llamado La pantalla de Bronce que es la historia de los latinos en Hollywood, lo utilicé como gancho y creo que tuve éxito.

El problema más grande que tuvimos en el festival, fue que éste comenzó dos días después de los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York y la gente se quedaba asustada en su casa o interesada en las noticias, no obstante ganamos más dinero que en ninguno de los festivales anteriores. Yo lo atribuyo a que antes eran de cuatro días y en tres lugares y en esta oportunidad el volumen de la programación nos permitió hacerlo en seis sedes durante diez días.

Hay dos cosas más que me quedan por decir: al exhibir cine o video latino en Estados Unidos también estamos dando a conocer otras estéticas porque los latinos allá tenemos muchas influencias: europeas, africanas, de los nativos originales, asiáticas y esto también se refleja en la programación de Cine Acción.

Además que coincido con Cristián: no es posible hacer un festival sin el trabajo de las mujeres porque por alguna razón las mujeres participan y trabajan más que los hombres. Tal vez sean mis opiniones y mis prejuicios, pero estoy seguro de que si los proyectos no los hacemos conjuntamente hombres y mujeres, las oportunidades se nos van de las manos, hoy que en los Estados Unidos hay mucha presencia latina en los medios: programas de televisión como el de George Lucas, que es un comediante de Los Ángeles, American Family producido por Greg Nava que dirigió El Norte, Selena y otras películas; así como también el éxito de películas hechas en México como Y tu mamá también y Amores perros.

Personalmente yo concibo la experiencia de ser latino como una crisis de identidad cultural que psicológicamente nos anima a irla definiendo y que festivales de cine y video latinos como los de Chicago, San Antonio, Nueva York, Los Ángeles y otros que están creciendo o van apareciendo, nos ayudan a conocernos y a identificarnos con nuestros orígenes.

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RONDA DE PREGUNTAS Y RESPUESTAS (Fragmentos)

 

LILIANA DE LA QUINTANA. Yo no concuerdo para nada con Saul, creo que los documentalistas serios basan su trabajo en una investigación previa bastante extensa y en el respeto a los testimonios recogidos, aunque la investigación después, durante el rodaje, se vaya adaptando y modificando, es muy difícil que manipulemos porque si lo hiciéramos entonces seríamos mentirosos de la imagen.

SAUL LANDAU. Tal vez no expliqué bien lo que quiero decir con manipular. Hay mucha diferencia entre el oído y el ojo humano y el lente y el micrófono de una cámara. La elección empieza en cómo tratar lo que se está viendo u oyendo. Aquí aparecen las decisiones: el ángulo de cámara elegido, ¿será ventajoso o desventajoso para el personaje?. La iluminación, ¿lo hará aparecer como bueno o como malo? Al hablar de manipulación estoy hablando de la gramática del lenguaje cinematográfico que pude usarse o no. Si las reglas dicen que no se debe usar el "jump cut" ¿haremos caso a esas a reglas? Creo que si nos atenemos a hacer un cine gramaticalmente perfecto pero dirigido los intereses más comerciales, estamos haciendo un tipo de manipulación que pretende engañar a la gente y eso es un pecado.

La manipulación natural a la que me refiero, es aquella que entra en juego cuando elegimos los efectos de sonido o la música que habrá de despertar en nuestros espectadores las emociones que estamos buscando.

Concuerdo con Liliana en lo del compromiso. Yo me siento un hombre comprometido con mi tiempo y con mi historia, y la elección de temas para mis obras así lo dicen, cuando en el año 68 hice Un retrato de Fidel sabía que era necesario difundir al verdadero Fidel Castro, tan desvirtuado por los medios masivos occidentales; ¿porqué filmar a Salvador Allende o a Michael Manley?, porque me sentía políticamente comprometido con ellos y con su pensamiento socialista y democrático.

¿Porqué hice un documental en Nicaragua en el año de 1982?, porque nadie informaba al público que la guerra que sufrían los nicaragüenses era una guerra subversiva dirigida por la CIA desde Washington y nosotros queríamos demostrarlo. Para mí haber hecho estos documentales o mis trabajos más recientes sobre la rebelión maya o las maquiladoras significa un doble desafío. La necesidad de informar a la gente y hacer conciencia en ellos y mi propia satisfacción de poder terminar un proyecto que empiezo.

ALICIA SAGÜÉS. Haciendo historia del arte, trabajando desde el principio de mi carrera con pueblos originarios, sentía que la palabra escrita no me alcanzaba para nada, que no me alcanzaba para transmitir todo lo que yo estaba aprendiendo de esta gente y tampoco me servía para devolverles todo lo que ellos me estaban enseñando y entonces encontré que la imagen -la imagen fija primero, y luego tuve la suerte de empezar a trabajar con Agustín Furnari en documentales- me permitía este intercambio, esta devolución, este enriquecimiento mutuo, la posibilidad de poner una herramienta, como es el medio audiovisual, al servicio del que me permite hacer el documental que es el protagonista o protagonistas.

Si bien es cierto que el lenguaje cinematográfico ha cambiado sobre todo en lo que hacen los jóvenes, también lo es que de nuevo se hace patente la necesidad del compromiso en estos mismos jóvenes, que producen hoy día documentales cuyas características son la sinceridad y la autenticidad. También los documentalistas que vienen trabajando desde hace largo tiempo, habiendo tenido escuela o no, mantienen esta forma de contar y asumen en sus obras que el cine documental de hoy ya tiene un proceso de investigación más largo, más profundo y más integrado entre realizadores y protagonistas. Y creo que en ese compromiso y en esa comprensión mayor, en ese interés y conocimiento más profundo también está, no solamente el rescate de lo trascendental, de lo religioso y de lo cultural, en el sentido pomposo de la palabra, sino de lo más cotidiano, lo que nos conmueve a todos porque todos lo vivimos con las diferencias culturales que nos habitan.

DARÍO SANMIGUEL. El latino en Estados Unidos trata en sus documentales, fundamentalmente, su experiencia de vivir en ese país y en lo que constituye el fenómeno de perder su cultura original o los cambios que esta cultura va sufriendo. En torno a esto no hay una sola perspectiva, sino muchas perspectivas, pero dentro de ellas la constante es que el latino se siente una víctima de una sociedad que no le permite ser lo que es.

Otra cosa que me interesaba recalcar es que el cineasta o el que hace documentales tiene que saber del negocio del cine y del video en los medios de comunicación, porque si espera que el gobierno o alguna institución privada le de el dinero entonces ellos le van a decir como hacer su trabajo. La parte buena y emocionante es tomar la cámara, organizar el material, darle forma, pero la otra: conseguir el dinero para producir el trabajo que se quiere, también es muy importante y hay que saber hacerlo porque si no se tiene esta habilidad: una buena relación con el dinero, no se sobrevive en esta industria.

 

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MESA REDONDA:
EL GÉNERO DOCUMENTAL Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

 

 

Moderadora:
Blanche Petrich

Ponentes:
Guadalupe Ferrer
José Manuel Pintado
Florence Toussaint
Jenaro Villamil

Ronda de Preguntas y Respuestas


BLANCHE PETRICH
Periodista

 

La invitación que nos hace Contra el Silencio todas las Voces es para debatir en colectivo lo referente a la fuerza del video documental en un momento tan coyuntural en el que tanta gente está recurriendo, está incursionando, en este género que ya impacta directamente a las corrientes de opinión y que hasta hace muy poco tiempo era absolutamente marginal y gradualmente, y a punta de esfuerzo propio, deja de serlo.

El tema de esta noche: El género documental y los medios de comunicación, a mí me sugiere es una relación casi inexistente o todavía embrionaria entre lo que vemos en nuestras pantallas, que muchas veces y sin vergüenza alguna podemos llamar desinformación, y lo que es el género documental que sí tiene las manos y las piernas metidas hasta las rodillas en el fango de la realidad; que sí palpa lo que está pasando, que sí está tomándole el pulso al pueblo, a sus distintas manifestaciones. Ahora lo que nos debe inquietar es esa desconexión entre documentales y medios de comunicación, y es lo que vamos a poner en perspectiva en esta mesa redonda, donde están participando: Guadalupe Ferrer, Directora de TV UNAM; José Manuel Pintado que tiene una larga historia, junto a mí y otros colegas del periodismo, tratando de tender ese puente todavía inexistente entre los videoastas independientes y los medios masivos de comunicación; Florence Toussaint, a quien todos ustedes seguramente han leído, le han dado seguimiento a su puntual crítica de la televisión, el medio que más impacta en el colectivo social y Jenaro Villamil, especialista y crítico de los medios de comunicación.

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GUADALUPE FERRER
Directora de TV UNAM

 

TV UNAM es la productora de programas de televisión de la Universidad Nacional Autónoma de México, como no tenemos señal propia esto nos ha obligado a recorrer la experiencia de tener que posicionar nuestros programas para que sean vistos y también a medir las audiencias e interpretar su gusto o falta de interés por lo que producimos.

Yo preparé un escrito que en el fondo dice una gran cantidad de lugares comunes y ahora, al venir hacia acá, pensaba en la forma de entrarle al tema, qué expectativas tendría el auditorio, seguramente compuesto por gente que produce documentales, más que por gente interesada en la comunicación y también pensé en que los realizadores se hacen una serie de cuestionamientos sobre cómo acceder a las pantallas, cómo encontrar más formas o más recursos para producir y en esa medida hay dos cosas que quisiera señalar que me parecen fundamentales para iniciar una reflexión que seguramente será más rica, al hacerla en colectivo, como bien decía Blanche.

No debemos olvidar que los medios de comunicación tienen dueños y que estos dueños tienen intereses. De esto que es un lugar común, yo creo que a veces se pierde la perspectiva cuando tenemos un reclamo o la desesperación de ver que no hay ventanas para nuestro trabajo. La otra aseveración que me parece importante, porque quizás es donde la sociedad civil y los productores puedan avanzar, es que el Estado debe recordar que su obligación es compensar y regular, y que en esa medida sí tiene que equilibrar la posibilidad de que amplios sectores de la sociedad que trabajan en aspectos creativos deben tener acceso a los medios.

Recientemente la producción audiovisual ha tenido una explosión. Ya desde el Super-8 se han estado haciendo esfuerzos para producir documental y ahora con el abaratamiento de los medios tecnológicos la explosión ha sido mayor, y también ha habido un mejoramiento en términos de manufactura. De hecho, pienso que la gente preocupada por reflejar a la sociedad mexicana se ha comprometido más con los contenidos que con la manufactura, pero eso está bien, el oficio se puede adquirir después.

Desde 1994, según datos del marco referencial del espacio audiovisual en México, elaborado por la Dirección General de Televisión Educativa, el documental ocupaba el 47% con relación a la producción total del video. En el mismo documento se señala que las entidades independientes y educativas acaparaban poco más del 50% de dicha producción; aunado a estos números se encuentra la gran variedad tanto temática como formal, tanto así, que podemos señalar que el documental es uno de los géneros audiovisuales que ha tenido una constante evolución en el marco del lenguaje en México y aquí me refiero específicamente al formato en video.

Sin embargo, tal variedad de producción no se ve del todo reflejada en la televisión, de hecho podemos afirmar que se está dando una paradoja en la exhibición de documentales por televisión . En efecto, por un lado existe un creciente circuito para este género, incluso canales dedicados exclusivamente a él y que abarcan diversas variantes: documentales de la naturaleza, de divulgación científica y cultural e inclusive de carácter social, y no obstante, por el otro, no estamos viendo una gran diversidad tanto en el tratamiento de los temas, como en quienes los producen; esto significa que para poder entrar a los grandes circuitos de divulgación, el documental debe cumplir con una serie de condiciones estéticas y de tratamiento del tema que le permitan al espectador reconocerlo como un producto con el sello del canal X.

Hoy leía yo la reseña de una ponencia de la maestra Toussaint en donde decía que en cable existen 9 canales culturales, que comparados con otro tipo de temáticas que son 24, era un grupo bastante menor.

Sin embargo, para cualquiera de nosotros, decir hoy 9 canales culturales, son 9 canales culturales a los que no tenemos acceso salvo el 11 y el 22. A dichos espacios nosotros no tenemos acceso a excepción de que alcancemos a cumplir con estas condiciones de formato, duración, forma de platicar y por supuesto, contenidos, ya que son las condiciones que imponen los canales internacionales.

De todos modos no pienso que estos circuitos dejen de existir con todo y sus condicionantes, por el contrario me parece que el espectador debe tener un menú variado, porque si por un lado, puede acceder a las mejores producciones sobre naturaleza, también debería tener la oportunidad de ver documentales sociales y políticos con estéticas y tratamientos de contenido disímbolo.

Si no lo que ocurre es que las propuestas independientes no pueden participar en la formación de públicos, ya que el televidente se acostumbra a ver un solo tipo de documental y los productos independientes con materiales de buena factura y con propuestas audiovisuales novedosas quedan relegados.

Yo creo que uno de los temas fundamentales aquí es el de la formación de públicos. Tengo la impresión, no la constancia, de que este país tiene una cierta educación, incluso tuvo una tendencia muy proclive a ver buenos documentales en los años setenta, que inclusive se transmitieron por televisión, y creo que la televisión, a pulso se dedico a deseducar ese buen hábito que iba adquiriendo el espectador. Es de sorprender que uno descubre, por ejemplo, que Televisa compró durante mucho tiempo los derechos de los programas producidos por Time-Life y algunos de Discovery y nunca los transmitió y entonces surge la pregunta: ¿para qué gasta? ¿para qué los tiene? ¿cuál es el propósito?.

Efectivamente este tipo de cosas es muy desconcertante pero está aunado a que la televisión abierta es capaz de contestar que al público no le gustan los documentales, ni siquiera intenta experimentar por otro camino, y que la posibilidad de pasar un documental en un horario relativamente interesante -ya no digamos en uno triple A- le descompone todo el perfil que ha diseñado desde las 4 de la tarde y si a las 6 ponen un documental pierden toda su audiencia que se va a otro canal. Entones uno dice: ¿es que acaso es un género condenado? ¿cuál es el estigma?. La verdad es que los formatos de los años cincuentas del documental didáctico, académico, pesado, se abandonaron, y me refiero a los tradicionales, porque se hicieron grandes cosas, en los cincuentas surge el Cinema Verité que propone un formato absolutamente extraordinario y novedoso para hacer documentales. Insisto hubo toda una política para deseducar a estos públicos interesados en estas propuestas audiovisuales. También es pertinente señalar que si bien entidades como la revista Pantalla de Cristal, el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente con su proyecto D, que es este seminario que está impulsando para encontrar asociaciones para la producción y la exhibición, así como la asociación Voces contra el Silencio, en cuyo festival nos encontramos ahora, han realizado una tarea importante para ofrecer al público, en sus distintos ámbitos, opciones en el género documental.

Tal esfuerzo no ha logrado acceder a las grandes cadenas de televisión y honestamente no creo que se consiga, hablando sobre todo de las cadenas privadas, salvo que impulsemos otro tipo de mecanismos que mencionaré más adelante.

Sin embargo, la tarea de difusión que realizan ha permitido que grupos de espectadores accedan a estas propuestas, esta tarea ha coadyuvado a que canales como el 11, el 22 y el mismo canal 40 y las televisoras estatales tengan espectadores más exigentes. En este sentido podemos señalar que si dichas frecuencias dedican una parte de su tiempo en pantalla al documental nacional, no son suficientes ante la gran cantidad de materiales que se producen en el territorio nacional. Incluso aquí valdría la pena señalar que el compromiso de las dos televisoras públicas: el 11 y el 22 con la producción nacional no ha sido todo lo accesible que debiera haber sido. Sin lugar a dudas, comprar un programa a la BBC de Londres por tres mil dólares es mucho más barato y más lucidor, no cabe la menor duda, pero cerrar la posibilidad de un foro de creación a la producción nacional es un golpe brutal al desarrollo de esta línea de trabajo creativo.

Habría que apostar a la experimentación, probablemente en un camino más farragoso, con algunos errores, pero yo no veo como este país puede permitir el desarrollo de sus talentos en este tipo de trabajo, si no le abren los espacios que están dedicados a eso. Hoy, al tiempo, sería más pertinente tener un canal en el que se hicieran nuestros productores y no un extraordinario y exquisito canal de transmisión de programas culturales extranjeros, en términos de costo-beneficio para el desarrollo del país.

Por esta razón, me parece que tendremos que incrementar la exigencia para que se abran más espacios de exhibición de este género, tanto en las televisoras públicas como en las privadas, así como en los sistemas de cable y satelitales, por lo tanto, vale la pena sumarnos a la reflexión y a las propuestas sobre las modificaciones de la Ley Federal de Radio y Televisión, ahora que se está discutiendo en la Cámara de Diputados la necesidad de actualizarla.

Existe, por ejemplo, y sólo por mencionar alguna porque estoy segura de que existen mucha propuestas, como la del senador Javier Corral quien señala que la ley debe establecer la figura del productor independiente y obligar a las televisoras a contratar un porcentaje de su programación como productoras independientes. Además, el propio senador propone, con respecto al uso del tiempo oficial en televisión, que el gobierno se quede sólo con los treinta minutos diarios que ya marca la ley, por estación, más los tiempos electorales y que el resto se pague en dinero que sea destinado a producir cine y televisión pública.

Sin lugar a dudas, otro camino es mantener, fomentar y fortalecer este tipo de foros que complementan el esfuerzo que hacen entidades públicas y privadas, con la finalidad de que el público tenga acceso a documentales de calidad y con gran variedad en la temática y en la forma. Mientras no se abran las ventanas, no veo otro método mejor para lograr dicha finalidad que estos foros, que además se multipliquen y se extiendan en distintos períodos durante el año, en distintos circuitos para que la gente tenga acceso a exhibir y a ver.

La semana que acaba de terminar, yo llevé a cabo en Brasil un ciclo de exhibición de documentales y fueron sorprendentes las colas que se hacían en el cine para ver este ciclo. Yo no creo que el público brasileño, tan afecto a las telenovelas, tenga una formación mucho más sofisticada que la nuestra; creo que hay que incrementar la oferta y tener paciencia. Eso es lo que nos corresponde a los que hemos optado por el camino de la vía independiente y no hay que desatender la necesidad de ponerse a reflexionar y hacer propuestas sobre la ley. Gracias.

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BLANCHE PETRICH

 

Yo creo que es muy importante la perspectiva que nos acaba de dar Guadalupe Ferrer sobre el peso que debería tener y todavía no tiene el documental y la creación de video independiente en América Latina. Eso me hace recordar el fenómeno de las sincronías y la sabiduría del manejo de los medios de comunicación. Por ejemplo: hubo un momento en Cuba en que los mensajes de Fidel Castro tenían que esperar a que terminara la telenovela brasileña Todo vale y ahora se acusa, como de un gran pecado, a Hugo Chávez de no haber podido esperar a que terminaran los capítulos cruciales de Betty la fea para entrar con sus mensajes y sus grandes discursos "a lo presidente" en los canales de televisión oficiales de Caracas.

Yo creo que todos estos son valores entendidos en el manejo de la comunicación masiva y del equilibrio que no existe, y que debería existir, en estos medios que hoy son un poder fáctico, hoy por hoy capaces de dar un golpe de Estado, como por ejemplo ahora lo hemos visto en Venezuela, donde demostraron que son un factor importantísimo en la combinación de fuerzas del gobierno y la definición de la geopolítica. Junto a esto, quiero referirme a una cuestión muy actual: hoy en Roma, Berlusconi es el Azcárraga Jean combinado con el consorcio Salinas Pliego, ya que este poder fáctico ha evolucionado un paso más en el control del Estado sobre los medios masivos de comunicación al haber volcado toda la coordinación de fuerzas para hacer posible la alianza empresas de medios de comunicación con el gobierno de un país. Por supuesto, ha habido una respuesta que es el movimiento de los globalicríticos y los monoblancos y la tradición sindical italiana que se llega a traducir, hace algunas semanas en la marcha de los tres millones.

Este es un caso paradigmático para toda la gente que se dedica al video, a la imagen, a la verdad que se transmite a través de la imagen y que aspira a romper la hegemonía que prevalece en los medios de comunicación. Lo que ha ocurrido en Venezuela y el caso de Italia hoy, así como lo fue la intervención de la CIA en los medios de comunicación conservadores de Chile para "hacer lejanísimo" a los ojos de la opinión pública chilena, el golpe de Estado de Pinochet en los años setentas, en este siglo le está resultando más complicado a la derecha combinada con los medios de comunicación hacer efectivo el poder fáctico, ya que empieza a haber algunos indicios, algunos indicadores de que algo diferente puede ocurrir y que la alianza de empresas de medios de comunicación-Estado puede ser cuestionada y revertida.

José Manuel Pintado, desde los años setenta, ha estado trotando por el mundo persiguiendo esa imagen, esa capacidad de decir cosas a contracorriente de lo que dicen los medios de comunicación. En Centroamérica, en México, en el México de las calles, de los pueblos, de las comunidades indígenas, en Tabasco, en Chiapas, en Oaxaca y en todos esos mundos que ustedes conocen bien; y ambos siempre nos hemos preguntado, cómo podemos construir ese puente entre la cantidad de información de las imágenes que tienen la capacidad de romper esquemas y de abrir horizontes y los medios masivos, pero nos topamos una y otra vez con dos tremendas realidades: las grandes empresas _lo exponía muy claramente Guadalupe hace unos momentos- no le dan acceso a toda esta corriente de video documental, que se genera desde las raíces.

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JOSÉ MANUEL PINTADO
Videoasta

 

Agradezco a Cristián Calónico la invitación y sobre todo el trabajo que ha desarrollado desde 1999, para abrir este espacio de reflexión, esta muestra de video independiente que, como mencionaba Lupita Ferrer, es una de las tareas más importantes para la gente preocupada por ver hacia donde van los medios, hacia donde va la imagen y sus derivaciones legislativas, jurídicas, etc. Espacios como este nos van a permitir tender puentes, como dice Blanche, a los intereses y necesidades de quienes estamos buscando cómo desentrañar y cómo potenciar de la mejor manera la relación entre el documental y los medios masivos. Pero además le agradezco porque me dio la oportunidad de volverme a reunir con Blanche Petrich, con la que trabajé un buen rato haciendo cosas muy locas y a quien dedico este texto que está orientado a reflexionar sobre algo que yo considero que es el aspecto minimalista del documental, la noticia y los medios de comunicación.

Se ha definido a la ficción como el recurso para hacer verosímil la realidad. Si uno contara fielmente las cosas, realmente como suceden, es muy probable que nuestro relato fuera inverosímil o que fuéramos acusados de embusteros o por lo menos de tener sobregirada la imaginación. Traten ustedes de contar al detalle lo que acaba de suceder en Venezuela, por ejemplo, suponiendo que lo hayan entendido al detalle, o de relatar cómo un Procurador supo donde se encontraba un cadáver extraviado, por medio de una vidente como sucedió con "La Paca" y Chapa Bezanilla, en un episodio que por poco provoca el retiro de García Márquez del campo de la invención, y verán que la línea entre la realidad y la ficción es a veces tan delgada que parece inexistente, sobre todo cuando combinamos la especie más sintética del género documental, que es la noticia, con los medios de comunicación.

Haber dedicado casi diez años de mi vida a trabajar en las corresponsalías durante la década de los ochenta, cubriendo una agitada agenda de América Latina, ha sido sin duda una experiencia fundamental para entender los flujos y reflujos de la geopolítica, el papel esencial que juegan los medios de comunicación en la vida contemporánea y sobre todo para vislumbrar la compleja trama del juego ideológico, mercadológico y esencialmente manipulador de las noticias, a través de medios cada vez más manipulados. Pocas vivencias comparables a la emoción de vivir sin rutina, de andar a la caza de lo extraordinario para explicar lo ordinario, para exhibir ante el escenario del mundo una rara pieza, para ser el primero en disparar, en fijar una imagen, en armar la historia y transmitirla por primera vez. Nada original tampoco, desde Marco Polo esta ilusión del descubrimiento, de inventar el mundo desde territorios de la geografía humana, física, acaso imaginaria, que habitamos, es ciertamente apasionante; casi tanto como descubrir que las tierras vírgenes que acabamos de encontrar y a las que no tan secretamente habíamos confiado en bautizar con nuestro nombre y apellidos, han sido descubiertas cientos, tal vez miles de veces antes que nosotros por otros exploradores igual de ilusos. Como nosotros, igual de perdidos en esta fantasía de contar por primera vez algo nuevo, de encontrar el ángulo secreto de la verdad oculta hasta ese momento.

Exploración, retrato, psicoanálisis, crónica en el mejor de los casos, superchería, espionaje, libre invención, cada noticia es una consecuencia de la película personal de los corresponsales, de las obsesiones de las cadenas noticiosas, de la guerrilla momentánea, del "rating" de la audiencia. A fin de cuentas, desde que el mundo es mundo y existe un sonido, una imagen, un gesto, una palabra que nos comunica, todos somos corresponsales, a todos nos toca heredar una versión de la imaginación y de la realidad, nos toca digerirla y transmitir nuestra propia versión mejorada y aumentada. Pero también, y esto ocurre cada vez más en nuestro tiempo, esta versión se sostiene en la tecnología que nos ha tocado utilizar y padecer, de ahí la importancia de saber sumergirnos a fondo en la magnificación de la realidad que nos permita el manejo de equipos y materiales cada vez más rápidos y precisos, ahora complementados además con las nuevas herramientas digitales que posibilitan la función integral del lenguaje y que hasta hace muy poco constituían mundos y medios divergentes.

La tecnología nos hace cada día más puntuales en las formas y procesos de comunicación, pero ¿dónde han quedado los contenidos?.

Mencioné anteriormente la década de los ochentas que a estas alturas de la historia parece haber existido en otro planeta. En el que el lenguaje noticioso de la época se mencionaban con frecuencia, ciertos contenidos como acumulación de fuerzas, polarización, fuentes de poder, hegemonías, dogmatismos, sectarismos y otras lindezas del pasado que hoy renacen desde otra región del diccionario y la cartografía. Hoy el tema es la globalización y el reportaje está entre las montañas de Borabora y las calles de Caracas, o en los campamentos de refugiados palestinos y en lugares mucho más escondidos a donde solamente podrán llegar las grandes corporaciones noticiosas.

En los medios de comunicación ya no hay tiempo para buscar distintos ángulos de un reportaje, para buscar distintas interpretaciones a los actos que van conformando nuestra historia colectiva; es conveniente, por tanto, que en esta era de globalización, tengamos todos una visión globalizada de nuestro tiempo y nuestro mundo. Sin embargo, a pesar del manejo tributario de la información, permanece, espero, la pasión por la certeza, independientemente de la carga que se le quiera imponer a la noticia, hay también un historial genético que nos impulsa a encontrar la congruencia, a distinguirla entre las simulaciones y los camuflajes, a contarla de la mejor manera sin simulaciones ni desfases para que otros la distingan entre la avalancha de digresión y de señuelos.

Tal vez en esta búsqueda por la coherencia podía parecer que estamos invadiendo el terreno de otros géneros, como el de la literatura fantástica o el de la metafísica, a estas alturas todo es valido para encontrar la versión más actualizada de la verdad, para desvelarla, para revelarla, a fin de cuentas dependemos de nuestra interpretación de la certeza para sobrevivir, para conformarnos con una versión heredada de la historia o para arriesgarnos a encontrar la coherencia oculta entre la ruda desinformación a que estamos sometidos, para no seguir siendo cifras y cómplices del espectáculo del "rating" en el que a ratos podemos apenas distinguir algún rasgo de verdad, entre el ritmo vertiginoso de un comercial interminable.

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BLANCHE PETRICH

 

Cuando hablaba José Manuel de la búsqueda de la congruencia, recordé que distintas generaciones -como la nuestra que durante los años setentas y los ochentas, ¿verdad Margarita?, buscábamos en otras latitudes todas esas cosas que no tenían reflejo cabal en las pantallas caseras- se acuerdan de Zabludowsky con sus audífonos, porque para nosotros el periodismo en la televisión era esto y por eso no me sorprendió tanto que Zabludowsy saludara con tanta emoción a Carlos Andrés Pérez diciendo: "Hugo Chávez debe ser llamado a rendir cuentas, porque hay tanta corrupción es su gobierno". Perdonen la digresión pero es nuestra cultura generacional.

Esta búsqueda que se ha venido haciendo durante tanto tiempo, para esta generación que dispone de los recursos de la tecnología y también de toda la evolución que ha habido en la sociedad civil, donde ha crecido la capacidad de tener una evolución propia, el video de las raíces, de las "grassroots", tiene una mayor importancia y trata de ir siempre en la búsqueda de la congruencia, trata de romper las fronteras y los muros que representa el concepto de comunicación masiva basada en los criterios de la utilidad, del "rating". Creo que para la gente que está comprometida con el documental, con el video independiente, el desafío lo representa la posibilidad de reflejarse a nivel de comunicación masiva, no obstante la muralla, la barrera de los intereses de las grandes empresas de comunicación y sus intereses económicos que son, obviamente, los de los Estados Unidos y el modelo globalizador.

Florence Toussaint, quien ha hecho día tras día, desde hace tanto tiempo una lectura nítida, puntual, constante, nos traduce desde en las telenovelas, hasta en los noticiarios, los intereses ocultos de los grandes consorcios de la comunicación, a través de sus columnas y escritos, para poder entender qué significan en nuestra vida cotidiana.

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FLORENCE TOUSSAINT
Periodista

 

Yo no quisiera leer lo que escribí, quisiera más bien platicarlo. Son una serie de reflexiones entorno al documental, porque cuando me plantearon el tema de esta charla lo primero que se me vino a la cabeza fue: ¿Cuál documental? Porque creo que en los medios de comunicación actuales, el documental como yo lo entiendo, es decir, aquel género que busca fijar la vivencia de un hecho sea por medio de palabras, por medio del sonido o por medio de las imágenes, con un objetivo, un fin, una línea argumental, creo que en la televisión, y en los medios en general, no existe. Salvo las contadísimas excepciones de lo que produce TVUNAM y que a través de RTC tiene un pequeñísimo espacio a la una, o a las cinco y media, o a las nueve de la mañana en algún canal público o privado, porque los canales públicos, ya lo ha dicho Guadalupe Ferrer, tampoco dan espacio a este material.

Al documental lo conozco en video y he visto excelentes documentales porque me ha tocado la fortuna de ser Jurado en varios concursos de documental, desde aquel que organizaba Rafael Corkidi hace por lo menos diez años, o en Cuba, o en Italia y realmente conozco obras que nada tienen que ver, pero ni de lejos, con lo que normalmente se puede apreciar en la televisión mexicana.

Para mí, el documental tiene unos antecedentes que quizá fijan el nacimiento de la expresión en imagen en movimiento y viene desde aquella corriente del cine que se llamaba kino-pravda o cine-verdad de 1917 o 1918, que se producía en la ex Unión Soviética y que se vino desarrollando hasta lo que es hoy en los medios de comunicación lo que es el "reality show", como ejemplo pudiéramos mencionar a Big Brother, ya que está en las pantallas y todo el mundo lo ha visto, por lo menos una vez, por curiosidad o por morbo.

De hecho el documental es la primera expresión de movimiento en imágenes y después aparece la ficción, es decir, los primeros que manejaron la imagen en movimiento estaban más preocupados por reflejar la realidad tal cual es, y por ello no quiero significar la realidad así como es objetivamente, sino la realidad tal cual y ellos la observaban. Este hecho se da, por supuesto, en el cine y cuando llega a la televisión lo hace fundamentalmente en los informativos. Pero como ya muy bien nos ha dicho José Manuel Pintado, lo que menos, se desarrolla en la pantalla chica es el género informativo, menos en términos de lenguaje, menos en términos de una visión propia, y creo que lo que hay de documental en los informativos o en los noticiarios, se va volviendo cada vez más espectacular y toma prestados muchos elementos que son más bien de la ficción.

Hoy vemos como las noticias son dramatizaciones, de la vida real si ustedes quieren, pero dramatizaciones, montajes, puestas en escena y así vemos que la televisión utiliza todo tipo de elementos para hacer más espectacular la noticia, así sean los avionazos en las Torres Gemelas de Nueva York o el robo a un transeúnte en el centro de la Ciudad de México. Lo que importa es que sea espectacular, porque eso es lo que va a vender y eso es lo que va a tener "rating", ya no importa la verdad, ya no importa una versión de la realidad ofrecida por la mejor perspectiva que un documentalista puede dar, hoy lo que importa es el "rating".

Pasando al documental en los medios, y yo voy a hablar nada más del documental en la televisión mexicana, porque aunque creo que hay género documental en la radio y por supuesto en la prensa, éste sería otro tipo de género, no el documental sino el reportaje, pero el lugar más explícito para el documental es la televisión. Entonces lo primero que yo me preguntaría es: ¿podemos encontrar al género en su acepción original? Pienso que debido a los cambios sufridos por todo tipo de programas que hay en el medio, los géneros han perdido sus fronteras y sus características, incluso, observando la televisión podemos hablar ya de un continuo, es decir que los anuncios se manejan o tienen formato de documental o de entrevista; que hay pequeños relatos en los anuncios, pero también, como dije antes, que las noticias son dramas, puestas en escena y que la ficción de pronto se auxilia de lo que está pasando en la realidad y vemos en las telenovelas como los personajes platican entre ellos del golpe de Estado en Venezuela o del voto de México en contra de Cuba.

En segundo lugar si localizamos a los documentales en la televisión, ¿cuáles serían éstos? Y ¿de qué tipo de documentales estaríamos hablando? Repito -y trataré de resumir, porque ya lo dije- que estos aparecen en forma híbrida, mezclados con los noticiarios, con programas de espectáculo, con los "reality shows", incluso como formatos adoptados por ciertos comerciales. En las noticias abundan los brevísimos testimonios de algunos actores sociales, incluso de gente común, y esto se logra mediante entrevistas, pero es casi todo lo que podemos mencionar de elemento tomado del documental o formando un documento visual. También en materia de imágenes hay fotos y registros videográficos que pueden constituir documentos, pero que si no se entretejen con explicaciones y no llevan un hilo conductor, entonces se quedan en meros documentos y no pasan a ser documentales.

Para tratar de ser un poco más objetiva y explicar en términos empíricos lo que yo creo que sucede con el documental en la televisión mexicana, me di a la tarea de revisar al azar un día de la programación de la televisión abierta y he aquí los resultados: de los cuatro canales de Televisa, hay cuatro títulos que corresponden a programas que cuyo género pudiera ser el documental, no digo que sean documentales sino su pariente cercano, de estos cuatro, tres son de RTC del gobierno de la República, donde se transmiten algunos de TV UNAM. El único programa de documentales que produce la empresa es México nuevo siglo realizado por Enrique Krauze. Es decir, a la empresa no le interesa el documental en su forma clásica, sin embargo, el canal 5 pone al aire todos los días el relato Big Brother que podría ser, con todo y su banalidad, lo más cercano al cine-verdad de 1917. Pido disculpas al decir esto, pero más allá del contenido, algunos de los elementos de Big Brother son eso: poner la cámara sin mayor intervención del camarógrafo ni del director de escena y que la cámara nos diga qué es lo que está pasando. Esto es claro sólo en ciertos momentos, porque después cuando se hace la edición, entonces ahí sí ya hay un relato que no es ciertamente documental, sino que se auxilia del drama y de la literatura en términos generales.

En contraste, los canales abiertos o culturales como el 11 y el 22 ponen al aire y producen documentales, aunque tampoco en una cantidad suficiente como para afirmar que este género tiene una importancia creciente. Canal 11 difunde tres documentales, de los cuales, uno corresponde al Estado a través de RTC y los otros dos son- y esto hay que resaltarlo- documentales que se ocupan de la naturaleza, es decir, de animales o de plantas. Canal 11 produce uno de ellos Los últimos santuarios y el otro es una serie importada De la cuna a la tumba. Elefantes extraordinarios.

Y uno se preguntaría: ¿porqué este afán de humanizar a los animales y luego presentar continuamente documentales sobre esta humanización? Tal vez sea una cuestión de moda, quizá también viene mucho de estos canales culturales de los sistemas de paga como Animal Planet por ejemplo.

Canal 22 pone al aire cuatro títulos del género documental: uno por RTC, otro por SAR y los otros dos son producidos en el extranjero Los espíritus del jaguar. Forjando un nuevo mundo; acerca de la naturaleza y el otro a la cultura precolombina El enigma de los nazcas.

El que está realizado en México se debe al ILCE y habla otra vez de la naturaleza Ríos de México. Río Yaqui. Es posible que haya escogido mal el día, pero lo hice al azar y por tanto, creo que es bastante representativo de lo que podemos ver en televisión mexicana de señal abierta.

La señal de paga es un poco más diversificada, pero no en forma excepcional. Un fenómeno que puede calificarse de lamentable, sobre todo desde el punto de vista del público, es que nuestros países están siendo protagonistas de documentales biográficos, de los recursos naturales, de viajes, elaborados por productores y sobre todo por empresas de otros países y así nos regalan la visión que ellos tienen de Frida Kahlo, de Diego Rivera, de las fiestas de noviembre en México y de muchas otras cuestiones que para el mexicano son una serie de lugares comunes, folklore superficial y en realidad eso no es nuestro país.

Finalmente, diré que como puede apreciarse, el espacio otorgado en la televisión al documental es muy escaso y de temática recurrente. Hay, por supuesto muy poco de política y lo que hay está asociado a noticias. Ninguno propiamente del área periodística. Canal 40 tuvo en algún momento, ciertos documentales o reportajes televisados que eran precisamente sobre política y que hoy ya no existen.

El resto de la programación es lo que ustedes ya conocen: telenovelas, deportes, entretenimiento, programas de chismes, de espectáculo y muchos noticieros que en realidad y desde mi perspectiva y desde la del periodismo, no son sino la espectacularización de la vida cotidiana y la distorsión de los sucesos que verdaderamente importan al mundo en este siglo.

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BLANCH PETRICH

 

El tema continúa ocupando las reflexiones de esta mesa: ¿qué es lo que está pasando en estas súper aburridas, frívolas, intrascendentes pantallas de televisión que nada nos explican del mundo? El resumen de lo que se ha planteado es el enorme desafío para la gente que hace cine y considera al documental como una vía de comunicación importantísima en mis días, y la gran barrera que deben romper para poder difundir sus conceptos en torno a los grandes dilemas, a las crisis que deberán enfrentar las nuevas generaciones que se encuentran ante escenarios tan desafiantes y tan difíciles de resolver.

Voy a presentar a Jenaro Villamil, quien pertenece a una generación posterior a la de Florence, pero que como ella es una de las pocas personas que le da cobertura puntual y seguimiento crítico a los medios de comunicación; y yo quiero resaltar mucho esto, porque así como hay gente que se dedica a la cobertura de la crónica parlamentaria, de la crisis agraria, del mundo indígena, del mundo político y siendo la televisión un medio tan importante y de tanto impacto en la vida moderna, son escasos los críticos que le dan seguimiento e interpretación, para que nosotros, como sociedad civil podamos entender lo que sucede, como lo hacen Florence y Jenaro.

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JENARO VILLAMIL
Periodista. Coordinador de Asuntos Especiales de La Jornada

 

Buenas tardes y gracias por la invitación y por su asistencia. Yo creo que justamente de los que estamos hablando aquí nos puede dar en principio una buena idea, una buena veta para producir documentales y series de televisión, ya que pienso que algunos documentales que están pendientes por hacer son sobre la propia televisión y sobre la propia cobertura televisiva. Tan sólo lo que ha mencionado Blanche y los otros compañeros acerca de la cobertura televisiva de los sucesos y el golpe en Venezuela, da para un buen documental en el que nosotros podemos observar, analizar y destacar todo lo que está detrás de una estrategia desinformadora, en donde la televisión y la imagen juegan un papel fundamental. El caso Stanley es otro de los grandes expedientes mediáticos que dan para un documental; de hecho Canal 6 de Julio elaboró y produjo un documental sobre este fenómeno que se llama Teledictaduras. En fin, yo creo que una de las metas que están por alcanzarse en la producción independiente y en la producción de los videoastas, está justamente en una distinta mirada o en una mirada externa frente a los productos televisivos comerciales o de la pantalla comercial.

El gran problema, obviamente en México, como ha sido destacado en las ponencias anteriores, es, por un lado, el predominio absoluto de la visión comercial y de la visión simplista. Algunos datos revelan lo siguiente: el año pasado, en el festival de anuncios para la televisión que convocaba video clips, documentales y ficción, se daba la cifra de que de 3 000 anuncios comerciales, 300 eran del género documental.

En agosto 16 del 2001, la Comisión Nacional de Filmaciones, destacaba que hasta junio de ese año se habían recibido 851 solicitudes para filmar locaciones en México, de las cuales 47 eran para documentales y series de televisión, frente a 98 para la realización de comerciales, 72 para largometrajes y 11 para telenovelas. De una u otra forma, el género se ha subsumido en la industria comercial y en la del video clip, y eso es uno de los grandes problemas: un problema de identidad propia como género informativo y como género televisivo.

El segundo gran problema -que también se ha mencionado- es el imperio del "rating". Para la televisión comercial los documentales son aquellos que, por un lado, pueden hablar de su propia industria y, por otro lado, que les genere un "rating" muy elevado para que les justifique una o dos horas de transmisión.

El caso más importante y sintomático fue el año pasado, cuando nuevamente las dos televisoras comerciales, Televisa y Televisión Azteca, volvieron a centrar su interés en el mismo personaje de los últimos tres años de escándalo televisivo, que es Gloria Trevi. El caso de la serie de Televisa El recuento de los daños, que tuvo trece emisiones y que se contrastó con los tres programas de TV Azteca El ojo del huracán. El primero fue el programa con mayor "rating" en los meses que se presentó, alcanzando nueve puntos de porcentaje, y el de Azteca, que era mucho menos sensacionalista que el de Televisa, también alcanzó un "rating" elevado. El problema del caso Trevi es que parece ser muy contagioso: Entertainment Televisión hizo su primer documental sobre el mismo personaje y sobre el mismo tema, curiosamente está en la series Historias verdaderas y lo que uno nunca sabe es que si lo que nos han contado de la placenta de Gloria Trevi y de su reclusión en Brasil, es una historia verdadera o un enorme y jugoso negocio televisivo que ha permitido que el tema se mantenga durante tres años.

El caso Gloria Trevi también se vincula con una tendencia que ha marcado a la televisión mexicana en los últimos años, especialmente, creo, en los últimos diez años, que es un medio que habla más de sí mismo y menos de la realidad, y en la medida en que la televisión ve menos hacia fuera, sabiamente el género documental o la producción de documentales están al margen de sus prioridades, y cuando se producen programas como Big Brother que pretenden ser una imagen de la realidad o una filmación sin guión y sin producción de la realidad, en realidad, -valga la redundancia - lo que estamos viendo es la transformación de una supuesta realidad en realidad televisiva. Esa la gran tara que estamos viendo detrás de Big Brother, son chavos que actúan en función de la televisión, no en función ni de su realidad, ni mucho menos de su intimidad, lloran para la televisión, se hacen caricias telegénicas, son tan hipócritas como en una telenovela, pueden tener "timing" y ritmo, son personajes de un guión televisivo y lo que pudiera ser un experimento o una apuesta de televisión experimental, en realidad se vuelve una televisión profundamente chabacana y profundamente aburrida. Alguna vez traté de hacer un cálculo, desgraciadamente no tengo las cifras exactas, pero si calculamos que para Big Brother se invirtieron doce millones de dólares en la compra del programa y para la compra de documentales no se invirtió ni la décima parte, ni un millón doscientos mil pesos, estamos hablando de que el nivel de inversión de la televisión privada para ese tipo de productos, que tienen muy bajo nivel de calidad periodística y televisiva, es mucho mayor a lo que se podría invertir en producciones independientes.

Otro problema que ha estado presente en el género documental en la televisión abierta, es el fenómeno que ha estado presente en los últimos días con el caso Venezuela y lo que hemos visto en los noticieros y en las barras informativas, es este asunto de la libertad de expresión que tanto defiende Salinas Pliego. A nombre de la libertad de expresión se violenta cada vez más y en forma muy burda el derecho a la información del televidente; dos garantías que se confrontan y que cotidianamente lo estamos viendo en la televisión mexicana. Documentales que pretenden ser muy audaces, que abren la pantalla y que en realidad lo que están haciendo es nunca informar o sub-informar o simplificar y esto ha sido un fenómeno frecuente.

En un recuento periodístico, vi el caso de un reportaje del 23 de abril de hace un año, realizado por TV Azteca sobre los zapotecos en Oaxaca. Este trabajo generó una protesta de la comunidad zapoteca y de un escritor llamado Víctor Terán, que acusaron a la televisora de haber alterado las imágenes y las entrevistas para presentar a la comunidad zapoteca como a una sociedad dominada por el matriarcado, en la que se venden a las mujeres y que son tan primitivos que esos son sus usos y costumbres. Obviamente, había una intención política en ese documental que se transmitió en la víspera de la aprobación de la Ley Indígena. Pero como este caso hay muchísimos otros, es decir, una constante elaboración de la realidad, o de una supuesta realidad, a partir de construcciones y de superposiciones.

El problema sigue siendo cómo hacer que el Estado asuma su responsabilidad para que la producción independiente pueda acceder a la pantalla, al espacio de transmisión. La discusión apenas está en pañales, desgraciadamente se ha quedado encerrada en pequeños círculos de algunas personas que hemos participado en las negociaciones de la Ley Federal de Radio y Televisión. Por ejemplo, hay una propuesta muy similar a la del Senador Corral, que son las conclusiones de la Mesa de la Reforma, voy a leer el punto relativo a la producción independiente, donde dice: " El 12.5% del tiempo fiscal se debe dividir de la siguiente manera: el 6.25% será pago en efectivo de los concesionarios y será administrado por un Consejo Ciudadano, designado por la Cámara de Diputados, a propuesta de instituciones públicas y privadas. El Consejo Ciudadano administrará el 6.5% del tiempo restante de programación para la difusión de la producción audiovisual realizada con este fondo." Como esta propuesta, se ventilaron muchas otras. Obviamente el voto particular de la CIRT en este tema fue decir: "este no es un punto a discutir en esta mesa" y por supuesto, el tema del 12.5 % no está a discusión, es decir, hay una cerrazón total y absoluta.

Yo creo que de una u otra forma, a través de estos foros y de acciones muy concretas, se deben -y es necesario hoy más que nunca- hacer alianzas entre productores independientes y medios, entre periódicos y productores independientes, entre estaciones de radio y videoastas, es decir, jugar a la multiplicidad de posibilidades, porque si no lo hacemos el problema es que tendremos una pantalla plagada de banalidades, de chabacanería, de baja calidad y de un profundo mal gusto. Muchas gracias.

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RONDA DE PREGUNTAS Y RESPUESTAS (Fragmentos)

 

FLORENCE Toussaint. Estamos en una etapa técnica de transición, que consiste en que se va a pasar de la señal televisiva analógica a la digital y eso va a posibilitar que donde había un canal, vayan a caber cuatro de buena calidad y hasta seis con una calidad un poco menor, eso hace que el espectro se abra enormemente. De esto no se habla, ni las televisoras privadas lo han anunciado, porque las negociaciones con el Estado para conseguir que si tienen un canal analógico VHF pasen a UHF en digital y entonces puedan disponer no de un canal sino de tres, están tratando de que sean totalmente cerradas. Sin embargo, la sociedad civil podría comenzar a pelear esos espacios que se van a abrir y que todavía no son concesionados a particulares. Finalmente, creo que tampoco hay que despreciar otros foros, porque los medios no lo son todo, yo recuerdo haber visto una larga cola para ver un video del Canal 6 de Julio en San Ángel