Memoria del II Encuentro
Hispanoamericano de Video Documental Independiente:
Contra
el Silencio Todas las
Voces
LAS
MESAS REDONDAS
Lunes 15, Martes 16 y viernes 19 de abril de 2002
Centro Cultural Helénico
Ciudad de México
·
El
Género Documental en América: Realidades y Perspectivas
· El
Género Documental y los Medios de Comunicación
· El
Género Documental. Otros Puntos de Vista
MESA REDONDA:
EL
GÉNERO DOCUMENTAL EN AMÉRICA. REALIDADES Y PERSPECTIVAS
Moderador:
Angel Guerra
Ponentes:
Liliana de la Quintana
Saul Landau
Alicia Fernanda Sagüés
Silva
Dario Sanmiguel
Ronda
de Preguntas y Respuestas
ANGEL GUERRA
Antes
de ceder la palabra a los panelistas quiero hacer una breve intervención,
porque el moderador siempre debe ser el que menos hable. Le decía
a Margarita Suzán que me basaría en los textos de dos
destacadísimos cineastas latinoamericanos: Glauber Rocha y Julio
García Espinoza. Pero he cambiado de opinión y voy a hablar
de Venezuela.
Venezuela demuestra que el monstruo mediático
puede ser derrotado. La experiencia del frustrado golpe de Estado
es extraordinaria ya que fue un golpe evidentemente mediático:
los medios de comunicación hacen creer a la gente y al mundo
entero que hay una huelga y se logra movilizar a este contingente
importante de población que está contra (Hugo) Chávez,
conformado esencialmente por la oligarquía, el sector más
rico de las clases medias y sectores de la aristocracia obrera que
durante todos estos años, a partir del boom petrolero,
han sido seducidos por el mundo consumista. La respuesta popular no
se da a tiempo -sin negar que fue indudable la debilidad organizativa
de la gente de (Hugo) Chávez y sus partidarios -porque el pueblo
no sabía lo que estaba sucediendo.
Desde los cerros y los barrios populares de Caracas
hasta los enclaves del ejército donde los tenientes, los capitanes,
los mayores, los reclutas se rebelaron contra los directores de academias
militares, la gente se fue informando y enlazando por medio del internet,
porque los venezolanos no sabían lo que estaba pasando, debido
a que los canales de televisión omitían la gran insurrección
popular que se estaba gestando; durante el sábado transmitieron
telenovelas, musicales, documentales turísticos, sin decir
una palabra de lo que acontecía y ni los periódicos
ni la mayoría de las radios informaban nada.
Yo pienso que este es un hecho revelador de la dictadura
mediática con la cual es imposible que coexista la democracia.
Si alguien tiene alguna duda de que en América Latina y en
el orbe no hay democracia informativa, basta con saber que hay cuatro
agencias de publicidad que controlan la gran mayoría de medios
de comunicación mundiales.
Esto es una invasión. Como lo dice el cineasta
argentino Fernando Solanas: antes nos invadían con divisiones
militares y hoy nos invaden con imágenes. No deja de tener
razón, el asunto es que ahora nosotros debemos encontrar la
forma de contrarrestar estas imágenes con las que estamos siendo
invadidos.
Por lo pronto, el ejemplo de Venezuela demuestra
que usando la tecnología alternativa se puede lograr que un
movimiento de esta naturaleza tome cuerpo y llegue a dar un golpe
tan fulminante como el de los venezolanos. No estoy sobreestimando
el papel de la tecnología, aquí, indudablemente, lo
principal fue el protagonismo popular de los mandos medios y los reclutas
de las fuerzas armadas, pero el uso correcto e inmediato de la tecnología
fue decisivo para que se conocieran en todo el mundo los acontecimientos
de Venezuela.
Un ejemplo lo constituye lo que publicó el
diario mexicano La Jornada, en la primeras horas de esos días,
cuando la información empezó a llegar vía correo
electrónico de particulares, y este periódico fue el
primero en el mundo entero, después del Granma cubano, que
se refirió a los sucesos como un golpe de Estado. En esa fecha,
consulté periódicos de Europa, Estados Unidos y muchos
de América Latina y prácticamente todos hablaban de
la renuncia de (Hugo) Chávez, del pronunciamiento militar,
del eufemismo del Grupo de Río al no apoyar la interrupción
del orden constitucional.
Todos estos acontecimientos demuestran que no estamos
solos, que nuestra aparente minoría no es tal, porque allí
están Seattle, Barcelona, la insurrección contra el
neoliberalismo en Argentina y muchas otras demostraciones que van
a estimular a los movimientos populares de América Latina.
Y aquí entra el papel del documental no como
una mera reseña fría y mecánica de los hechos,
sino como obras con valores estéticos tan altos como las de Santiago
Álvarez, o del documentalismo boliviano o del brasileño,
en fin, los documentalistas están llamados a contribuir en esta
batalla y a través del video, darle un impulso a la construcción
del futuro que queremos aquellos que nos oponemos al monstruo mediático.
LILIANA
DE LA QUINTANA
Documentalista, investigadora y escritora boliviana.
Me corresponde la tarea más difícil,
iniciar esta mesa redonda. La trayectoria del documental en Bolivia
ha sido rica en experiencias, creo que en este medio se encuentran
algunos de los documentos históricos más valiosos de
la historia boliviana. Felizmente hemos tenido, y tenemos, cineastas
y videoastas muy comprometidos con los procesos sociales, los movimientos
políticos, los sectores marginados; de aquí que nuestro
acervo corresponde a las situaciones y fenómenos más
importantes de la historia boliviana.
Creo que el documental es el compañero fiel
de estas luchas, capaz de retomar lo que fue una noticia -y creo que
los compañeros venezolanos deben estar en esto- y convertirla
en historia. Este testimonio de imágenes y palabras no es,
en ningún momento, un documento objetivo. Creo, que más
bien, expresa el compromiso de los videoastas y cineastas que están
detrás de la cámara, siendo parte de ese momento histórico,
de la vida de las personas a quienes están retratando, no como
un espejo ya que el espejo solamente refleja la realidad, sino como
la interpretación del creador que abre su ventana a diferentes
momentos del tiempo y del espacio.
Como ustedes saben, Bolivia tiene un 60% de población
indígena, es natural entonces que muchos de nosotros hayamos
elegido el documental etnográfico o antropológico. Sin
embargo, me gustaría explicarles un poco del desarrollo y los
cambios que han experimentado nuestras obras. Al principio casi todos
nuestros documentales iban acompañados de una narración
con voz en off que decía, por ejemplo: los aymaras que viven
en la parte plana... etc. Pero en el transcurso de nuestro trabajo,
esta narración se ha ido sustituyendo por el testimonio directo
¿porqué hablar nosotros desde nosotros cuando un documental
debe ser narrado por sus protagonistas? Otra de la circunstancias
que fuimos tomando en cuenta fueron los cuestionamientos de los propios
indígenas, quienes decían: si ustedes han venido aquí
a filmar durante quince días, ¿por qué nos enseñan
algo que dura treinta minutos? ¿Porqué cortan a las personas
y no les permiten decir todo lo que se filmó? De estas realidades
fueron surgiendo nuevas propuestas como las que tanto éxito
tuvieron en las películas de Jorge Sanjinés: utilizar
el plano-secuencia con mayor efectividad, considerando incluso las
primeras propuestas del cine ruso.
Y finalmente creo que el gran aporte, el gran salto
es que aquellos que fueron nuestros protagonistas hoy son nuestros compañeros
de trabajo y en sus obras se miran a sí mismos en una forma muy
diferente a la visión que nosotros tenemos de ellos. Me explico:
nosotros acostumbrábamos acercarnos a ellos con gran respeto,
casi con reverencia, muy serios. Cuando un aymara o un nigara toma la
cámara resulta un trabajo más suelto, más fresco,
más festivo, lo cual ha significado para nosotros una forma más
de aprendizaje, que nos ha llevado a hacer sesiones de preedición
con la gente involucrada en el proyecto tomando en cuenta sus opiniones
y entonces sale un producto final de mutuo acuerdo, ya que sentimos
que el compromiso de hacer un documental no es un proyecto individual,
sino un proceso compartido con un grupo de personas y con objetivos
muy concretos.
SAUL LANDAU
Documentalista, escritor, comentarista político,
investigador, profesor estadounidense.
Voy a pedirles que perdonen mi falta de gramática
en español y mi vocabulario limitado, pero intentaré
hablar claramente.
Quiero retomar el tema que tocó Ángel
Guerra, porque la imagen en nuestra época es un instrumento
de conocimiento. Por muchos siglos la palabra escrita fue el instrumento
de la verdad, pero desde hace unos treinta o treinta y cinco años,
esto ha cambiado y aun ahora todavía no conocemos todos los
secretos de la mano escondida tras la nueva tecnología. Con
esto quiero decir que la imagen es una forma de manipulación
mucho más ágil que la palabra y que no conduce precisamente
al pensamiento crítico.
Doy un ejemplo. Como ustedes, yo vi en CNN y otros
medios que describían los acontecimiento de Caracas, a un señor
Pedro Carmona, con la mano extendida jurando no se qué y el
narrador de CNN decía que este señor era el presidente
provisional de Venezuela. Entonces me pregunté: ¿Nombrado
por quién? ¿Por Dios? ¿Por quiénes? Los comentaristas
y reporteros no cuestionaban la legitimidad de este señor Carmona,
un desconocido empresario y sin embargo afirmaban, sin ninguna evidencia
que Hugo Chávez había renunciado. Es decir, casi todos
los medios de comunicación difundieron mentiras, pero ¿inventadas
por quién? Yo diría que ellos son parte de la fábrica
de fabricaciones.
Ahora quiero volver al documental como una forma
de expresión que utiliza la mentira o muchas mentiras para
decir una verdad, si es que busca una cierta clase de "éxito".
Es decir, la manipulación de las imágenes. ¿En
qué sentido es diferente al cine de ficción? Bueno,
nuestros actores son amateurs , no tenemos que señalarles
el sitio exacto donde deben estar parados porque así conviene
a la iluminación y tampoco se puede pedir a un obrero que articula
mal el lenguaje que se aprenda el guión, ya que nosotros no
queremos que cometa alguna falta gramatical. El director de ficción
desecha el material de un actor que no puede interpretar a un obrero,
el documentalista utiliza las tomas del obrero real. Pero el obrero
puede estar diciendo mentiras.
Al mismo tiempo, sabemos que el documental es un
instrumento para grabar una parte de la historia, para ello el documentalista
requiere de una tesis y a veces los hechos, es decir, el material
que graba, contradice dicha tesis y hay algunos documentalistas que
desechan este material y aun su propia tesis. Es muy importante recordar
esto porque aquel que no cambia su tesis ante el peso de los hechos
es un simple propagandista y no está interesado en alcanzar
la verdad.
El otro problema constante que enfrenta el documentalista
es la falta de dinero, lo cual constituye una presión constante
que influye en la toma de decisiones. Yo no sé cuantos años
de mi vida he pasado levantando dinero para el próximo documental
y conseguirlo sigue siendo tan difícil como lo fue para el
primero.
A los estudiantes de cine que pueda haber aquí
permítanme decirles algo sobre la edición, porque a
mi juicio si aprenden a editar en un libro de texto y aplican las
reglas como las aprendieron, va a ser muy aburrido. Hay que jugar
con la edición, en vez de hacer juegos de palabras, hacer juegos
de edición con las imágenes y con los sonidos, hacer
de vez en cuando una pequeña broma o plantear un rompecabezas
para que el público lo solucione.
Por supuesto, también hay planteamientos más
serios que tiene que ver con la escala de valores o inclusive con
lo que se puede entender como mal gusto o buen gusto. El ejemplo idóneo
es el tiempo que se deja en pantalla la imagen de un cadáver,
medio segundo hace una gran diferencia en cuanto a dejar una imagen
sangrienta en la pantalla por demasiado tiempo o por tiempo insuficiente.
Cuando hicimos en Chiapas el documental Sexto
Sol. La sublevación maya en Chiapas, grabamos una acción
de guerra entre los zapatistas y el ejército mexicano y encontramos
un indígena que acababa de morir en el combate. Al editar hubo
una fuerte discusión entre el editor mexicano y yo sobre si
utilizar la imagen del cuerpo y por cuanto tiempo. Al fin llegamos
a un acuerdo, pero hoy todavía no estoy seguro de si lo hicimos
bien. Fue el mismo caso ante los restos de una mujer violada y asesinada
en Ciudad Juárez, que aparece en mi obra Maquila, que
se exhibirá hoy por la noche. Si uno se topa con escenas como
estas: ¿cómo las utiliza?. Estas preguntas que se plantean
en la edición, llevan implícito en las respuestas el
mensaje que uno pretende dar a conocer.
Permítanme
concluir con el uso del cine o video documental. Ayer estuve en un ejido
cerca de la Ciudad de México, donde os organizadores de trabajadores
de las maquiladoras
exhibieron Maquila. Ellos utilizan al documental como un instrumento
organizativo y no se les ocurre cuestionarse si es una obra de arte
o no. Un profesor universitario que proyecta a sus alumnos el documental
La batalla de Chile lo está usando como documento histórico,
auxiliar de la enseñanza. En fin, que el valor del género
documental es múltiple, pero hoy, hablando como académico,
debo reconocer mi confianza en la palabra escrita que se puede leer
cuantas veces se requiera y mi escepticismo en la imagen que según
hemos visto, puede manipular e inclusive someternos a una lucha interna
muy compleja.
En cuanto a la selección del público
al que va dirigido nuestro mensaje, es una pregunta que aun no puedo
responderme después de treinta y seis años de hacer cine.
De tal manera que he decidido que el público más difícil
de satisfacer y el más crítico de mi trabajo son mi esposa
y mis amigos más cercanos, gente que va a seguir amándome
aunque haga mal cine. Gracias.
ALICIA FERNANDA
SAGÜÉS SILVA
Profesora de Historia de las Artes Visuales, promotora
del género documental, Argentina.
Quiero decirles, primero, que soy Argentina y vivo
en España desde hace cuatro años, por esta característica
que tienen nuestros países latinoamericanos de expulsarnos
de una u otra forma, situación que genera sentimientos de amor
y de odio muy fuertes, pero también nos hacen ver a la distancia
las cosas, no se si con mayor claridad, pero si con más frialdad
frente a este debate del amor y del odio. Desde allí, desde
España hemos podido crear una Muestra de Documentales de
América Latina que recorre España y que ahora podrán
ver aquí en México. En esta experiencia que lleva ya
dos años y pico, también hemos podido reflexionar sobre
qué es el cine latinoamericano y el documental latinoamericano
a diferencia de los documentales de otros sitios. Por lo menos, qué
es para nosotros mismos como latinoamericanos, estemos o no en América
Latina.
Para empezar, pienso que América Latina no
es un continente geográfico, es un continente humano que se
desarrolla en todo el planeta tierra y creemos -hablo en plural porque
con mi compañero estamos trabajando para defender esta perspectiva-
que una de las características de la identidad del documental
de América Latina es su diversidad y que debemos bregar porque
esa diversidad sea una diversidad comprometida con las realidades
de los más diversos, valga la redundancia, pero también
por la creatividad de nuestro pueblo y de nuestra gente y por nuestra
propia imaginación como realizadores.
Esta forma de contar que tenemos los latinoamericanos,
de comunicarnos entre nosotros, o más que de comunicarnos,
de transmitir -rescatando una frase de Regis Debray que pudiera ser
polémica- es decir de compartir conocimientos , de poner en
juego lo que sabemos y lo que soñamos y lo que queremos ser,
es muy nuestro y es muy diferente en otros países y es algo
que debemos defender y cuidar y mimar y alimentar.
Esta forma de comunicarnos y de conectarnos es una
fuente de reflexión. Aquí, comparto lo que dice Saul,
pero con limitaciones, porque yo sí creo que la imagen provoca
reflexiones y estoy segura de que Saul también lo cree así.
Por supuesto que detrás de toda mirada hay un punto de vista
que se debe respetar, sea el nuestro o que adoptemos el de otra persona,
pero esta mirada debe ser clara, directa y comprometida, como lo es
en la mayoría de los documentales que hemos tenido la oportunidad
de ver.
Hay un elemento que me gustaría señalar
y es que muchas veces nos refugiamos en la lamentaciones como excusa:
pobrecitos de nosotros que no tenemos recursos, y nos amparamos en
las imposibilidades técnicas que por lo general tenemos para
no comunicarnos, para no transmitir y yo creo que aun con pocos recursos
si tenemos algo dentro y queremos rescatar lo que tiene dentro nuestro
personaje, hay mucho por hacer y difundir.
Y para no alargarme demasiado, finalizo afirmando
que es muy importante para todos nosotros que no entremos en el juego
de las productoras multinacionales; no hay que hacerle el juego a
los productores que ponen dinero y tecnología y quieren imponer
su criterio: que hacer y como hacerlo, que decir con las palabras
y las imágenes de nuestros protagonistas, siendo que nuestra
prioridad absoluta es el respeto hacia aquellos que hemos elegido
como nuestros temas, sin ellos no tendríamos profesión.
Este es el punto en que nos diferenciamos con claridad
los documentalistas de los periodistas -con todo respeto a esta profesión-para
nosotros es más importante la persona y no la noticia, lo inmediato,
lo que sucede ahora mismo, lo que es ya, pasa ya, es efímero.
Lo que realmente conduce a que un documental se transforme en historia
es lo cotidiano y lo trascendente, lo que no desparece con el programa
siguiente, lo que queda para ser contado cincuenta o sesenta años
después y sigue teniendo vida, sigue emocionando, sigue comunicando
y sigue -me gusta más esta palabra- transmitiendo conocimiento.
Al finalizar esta pequeña exposición
quiero invitar a todos los que realizan, sean documentalistas o periodistas
o fotógrafos o editores a que participen en todos los festivales
que les sea posible. En Encuentros como este que es una maravilla, en
nuestra Muestra, en cualquier de los ámbitos y foros porque América
Latina merece ser conocida por los latinoamericanos así como
somos, en nuestra riquísima diversidad y por sobre todas las
cosas merece ser representada por nosotros mismos, pues de no hacerlo
así corremos el riesgo de convertirnos en otra sucursal de Mc
Donalds y nada más. Muchas gracias.
DARIO SANMIGUEL
Promotor
fílmico estadounidense. Director de Cine Acción
Espero que también perdonen mi español,
porque en mi trabajo yo no hablo mucho en este idioma. Soy el director
de Cine Acción, organización que cuenta con veintiún
años de existencia y que realiza el festival del mismo nombre
que se lleva a cabo en San Francisco durante septiembre. En este festival
se promueve el cine y el video sobre latinos y hecho por latinos y
admite ficciones, documentales, cortometrajes, experimentales, tanto
regionales como nacionales e internacionales. El año pasado
celebramos otro evento llamado Diversa Cultura Latina de características
similares.
Yo nací en Chicago de padres colombianos,
soy un colombringo, lo que quiere decir que tengo las dos culturas.
Fui director de fotografía, con mi propio equipo, con el cual
trabajaba por contrato y entre uno y otro escribí cuatro guiones.
Siempre me ha interesado el cine y el video y desde
hace tiempo tenía mis ideas de como hacer un festival latino,
pero mi apariencia física -siendo güero y pareciendo judío-
provocaba entre los latinos un choque cultural, debido, además,
a que los latinos de Chicago y los de San Francisco tienen maneras
distintas de ser.
Al fin llegué a Cine Acción
y vi que había cupo para mí, aunque la organización
ya estaba por cerrarse debido a la falta de fondos, pero también
a la falta de iniciativas de la gente que la dirigía. Consciente
de que la expresión artística latina hoy está
más fuerte que nunca, pensé: "ahora me toca a mí
hacer algo con esta organización", confiando en mi experiencia
anterior como ayudante en el Chicago Latino Film Festival,
acepté el puesto de Director y me dijeron haz lo que quieras.
Entonces decidí cerrar la oficina y emplear
gente "free lance" como curadores y organizadores, y así
hicimos un festival temático de diez días, donde se
exhibieron trabajos de jóvenes, de identidad latina, de homosexuales,
lesbianas y transgénero, de espiritualidad latina y otros temas.
Allá se consideran mucho la vida y acciones
de César Chávez y su filosofía de "sí
se puede", y yo la transformé en este lugar en "sí
se pincha" (trabaja) porque no iba a permitir que se acabara
un esfuerzo de veintiún años y así lo logramos.
En los Estados Unidos hay una gran diversidad de
latinos. En Nueva York están los puertorriqueños y sus
descendientes, en el sur los cubano-americanos y pequeñas comunidades
de centro y sudamericanos, e inclusive en estados como Georgia hay
comunidades de mexicanos que han crecido mucho en los últimos
diez años, y por supuesto todos los chicanos del suroeste como
California. Cada uno de estos grupos tienen diferentes políticas
y diferentes concepciones de la estética y mi idea es reflejar
toda esta diversidad en un festival que de cabida a esta cara del
latino hoy día.
Otra cosa interesante es la democratización
de la imagen a través de las tecnologías cada vez más
accesibles de los equipos caseros. Hoy cualquier puede conseguir una
cámara y hacer un documental que puede salir bien o mal, pero
se tiene la posibilidad de aprender a hacerlo y eso no era posible
hace diez o quince años, cuando se requerían dos máquinas
y la mesa de cortar era más complicada y los gastos más
altos. Por ejemplo, yo aprendí a editar en "Final Cut
Pro" en quince minutos, así, fácilmente.
Otra experiencia que he tenido en esta organización
es el mercadeo, porque no basta con los contactos por correo electrónico,
sino que hay que utilizar todos los medios: la radio, la televisión,
pero sobre todo hacer una programación interesante para los
latinos. Para el festival pasado tuve la idea de poner en el programa
de mano las fotografías de los latinos con éxito en
Hollywood y aunque en el festival sólo había un documental
llamado La pantalla de Bronce que es la historia de los latinos
en Hollywood, lo utilicé como gancho y creo que tuve éxito.
El problema más grande que tuvimos en el festival,
fue que éste comenzó dos días después
de los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York y la gente se quedaba
asustada en su casa o interesada en las noticias, no obstante ganamos
más dinero que en ninguno de los festivales anteriores. Yo
lo atribuyo a que antes eran de cuatro días y en tres lugares
y en esta oportunidad el volumen de la programación nos permitió
hacerlo en seis sedes durante diez días.
Hay
dos cosas más que me quedan por decir: al exhibir cine o video
latino en Estados Unidos también estamos dando a conocer otras
estéticas porque los latinos allá tenemos muchas influencias:
europeas, africanas, de los nativos originales, asiáticas y esto
también se refleja en la programación de Cine Acción.
Además
que coincido con Cristián: no es posible hacer un festival sin
el trabajo de las mujeres porque por alguna razón las mujeres
participan y trabajan más que los hombres. Tal vez sean mis opiniones
y mis prejuicios, pero estoy seguro de que si los proyectos no los hacemos
conjuntamente hombres y mujeres, las oportunidades se nos van de las
manos, hoy que en los Estados Unidos hay mucha presencia latina en los
medios: programas de televisión como el de George Lucas, que
es un comediante de Los Ángeles, American Family producido
por Greg Nava que dirigió El Norte, Selena y otras películas;
así como también el éxito de películas hechas
en México como Y tu mamá también y Amores perros.
Personalmente yo concibo la experiencia de ser latino
como una crisis de identidad cultural que psicológicamente nos
anima a irla definiendo y que festivales de cine y video latinos como
los de Chicago, San Antonio, Nueva York, Los Ángeles y otros
que están creciendo o van apareciendo, nos ayudan a conocernos
y a identificarnos con nuestros orígenes.
RONDA DE
PREGUNTAS Y RESPUESTAS (Fragmentos)
LILIANA
DE LA QUINTANA. Yo no concuerdo para nada con Saul, creo que los
documentalistas serios basan su trabajo en una investigación
previa bastante extensa y en el respeto a los testimonios recogidos,
aunque la investigación después, durante el rodaje, se
vaya adaptando y modificando, es muy difícil que manipulemos
porque si lo hiciéramos entonces seríamos mentirosos de
la imagen.
SAUL
LANDAU. Tal vez no expliqué bien lo que quiero decir con
manipular. Hay mucha diferencia entre el oído y el ojo humano
y el lente y el micrófono de una cámara. La elección
empieza en cómo tratar lo que se está viendo u oyendo.
Aquí aparecen las decisiones: el ángulo de cámara
elegido, ¿será ventajoso o desventajoso para el personaje?.
La iluminación, ¿lo hará aparecer como bueno o como
malo? Al hablar de manipulación estoy hablando de la gramática
del lenguaje cinematográfico que pude usarse o no. Si las reglas
dicen que no se debe usar el "jump cut" ¿haremos caso
a esas a reglas?
Creo que si nos atenemos a hacer un cine gramaticalmente perfecto pero
dirigido los
intereses más comerciales, estamos haciendo un tipo de manipulación
que pretende engañar a la gente y eso es un pecado.
La manipulación natural a la que me refiero,
es aquella que entra en juego cuando elegimos los efectos de sonido
o la música que habrá de despertar en nuestros espectadores
las emociones que estamos buscando.
Concuerdo con Liliana en lo del compromiso. Yo me
siento un hombre comprometido con mi tiempo y con mi historia, y la
elección de temas para mis obras así lo dicen, cuando
en el año 68 hice Un retrato de Fidel sabía que
era necesario difundir al verdadero Fidel Castro, tan desvirtuado
por los medios masivos occidentales; ¿porqué filmar a
Salvador Allende o a Michael Manley?, porque me sentía políticamente
comprometido con ellos y con su pensamiento socialista y democrático.
¿Porqué hice un documental en Nicaragua
en el año de 1982?, porque nadie informaba al público
que la guerra que sufrían los nicaragüenses era una guerra
subversiva dirigida por la CIA desde Washington y nosotros queríamos
demostrarlo. Para mí haber hecho estos documentales o mis trabajos
más recientes sobre la rebelión maya o las maquiladoras
significa un doble desafío. La necesidad de informar a la gente
y hacer conciencia en ellos y mi propia satisfacción de poder
terminar un proyecto que empiezo.
ALICIA
SAGÜÉS. Haciendo historia del arte, trabajando desde
el principio de mi carrera con pueblos originarios, sentía que
la palabra escrita no me alcanzaba para nada, que no me alcanzaba para
transmitir todo lo que yo estaba aprendiendo de esta gente y tampoco
me servía para devolverles todo lo que ellos me estaban enseñando
y entonces encontré que la imagen -la imagen fija primero, y
luego tuve la suerte de empezar a trabajar con Agustín Furnari
en documentales- me permitía este intercambio, esta devolución,
este enriquecimiento mutuo, la posibilidad de poner una herramienta,
como es el medio audiovisual, al servicio del que me permite hacer el
documental que es el protagonista o protagonistas.
Si bien es cierto que el lenguaje cinematográfico
ha cambiado sobre todo en lo que hacen los jóvenes, también
lo es que de nuevo se hace patente la necesidad del compromiso en
estos mismos jóvenes, que producen hoy día documentales
cuyas características son la sinceridad y la autenticidad.
También los documentalistas que vienen trabajando desde hace
largo tiempo, habiendo tenido escuela o no, mantienen esta forma de
contar y asumen en sus obras que el cine documental de hoy ya tiene
un proceso de investigación más largo, más profundo
y más integrado entre realizadores y protagonistas. Y creo
que en ese compromiso y en esa comprensión mayor, en ese interés
y conocimiento más profundo también está, no
solamente el rescate de lo trascendental, de lo religioso y de lo
cultural, en el sentido pomposo de la palabra, sino de lo más
cotidiano, lo que nos conmueve a todos porque todos lo vivimos con
las diferencias culturales que nos habitan.
DARÍO
SANMIGUEL. El latino en Estados Unidos trata en sus documentales,
fundamentalmente, su experiencia de vivir en ese país y en lo
que constituye el fenómeno de perder su cultura original o los
cambios que esta cultura va sufriendo. En torno a esto no hay una sola
perspectiva, sino muchas perspectivas, pero dentro de ellas la constante
es que el latino se siente una víctima de una sociedad que no
le permite ser lo que es.
Otra cosa que me interesaba recalcar es que el cineasta
o el que hace documentales tiene que saber del negocio del cine y del
video en los medios de comunicación, porque si espera que el
gobierno o alguna institución privada le de el dinero entonces
ellos le van a decir como hacer su trabajo. La parte buena y emocionante
es tomar la cámara, organizar el material, darle forma, pero
la otra: conseguir el dinero para producir el trabajo que se quiere,
también es muy importante y hay que saber hacerlo porque si no
se tiene esta habilidad: una buena relación con el dinero, no
se sobrevive en esta industria.
SUBIR
MESA
REDONDA:
EL GÉNERO DOCUMENTAL
Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Moderadora:
Blanche Petrich
Ponentes:
Guadalupe Ferrer
José Manuel Pintado
Florence Toussaint
Jenaro Villamil
Ronda
de Preguntas y Respuestas
BLANCHE
PETRICH
Periodista
La invitación que nos hace Contra el Silencio
todas las Voces es para debatir en colectivo lo referente a la
fuerza del video documental en un momento tan coyuntural en el que
tanta gente está recurriendo, está incursionando, en
este género que ya impacta directamente a las corrientes de
opinión y que hasta hace muy poco tiempo era absolutamente
marginal y gradualmente, y a punta de esfuerzo propio, deja de serlo.
El tema de esta noche: El género documental
y los medios de comunicación, a mí me sugiere es una relación
casi inexistente o todavía embrionaria entre lo que vemos en
nuestras pantallas, que muchas veces y sin vergüenza alguna podemos
llamar desinformación, y lo que es el género documental
que sí tiene las manos y las piernas metidas hasta las rodillas
en el fango de la realidad; que sí palpa lo que está pasando,
que sí está tomándole el pulso al pueblo, a sus
distintas manifestaciones. Ahora lo que nos debe inquietar es esa desconexión
entre documentales y medios de comunicación, y es lo que vamos
a poner en perspectiva en esta mesa redonda, donde están participando:
Guadalupe Ferrer, Directora de TV UNAM; José Manuel Pintado que
tiene una larga historia, junto a mí y otros colegas del periodismo,
tratando de tender ese puente todavía inexistente entre los videoastas
independientes y los medios masivos de comunicación; Florence
Toussaint, a quien todos ustedes seguramente han leído, le han
dado seguimiento a su puntual crítica de la televisión,
el medio que más impacta en el colectivo social y Jenaro Villamil,
especialista y crítico de los medios de comunicación.

GUADALUPE
FERRER
Directora
de TV UNAM
TV UNAM es la productora de programas de televisión
de la Universidad Nacional Autónoma de México, como
no tenemos señal propia esto nos ha obligado a recorrer la
experiencia de tener que posicionar nuestros programas para que sean
vistos y también a medir las audiencias e interpretar su gusto
o falta de interés por lo que producimos.
Yo preparé un escrito que en el fondo dice
una gran cantidad de lugares comunes y ahora, al venir hacia acá,
pensaba en la forma de entrarle al tema, qué expectativas tendría
el auditorio, seguramente compuesto por gente que produce documentales,
más que por gente interesada en la comunicación y también
pensé en que los realizadores se hacen una serie de cuestionamientos
sobre cómo acceder a las pantallas, cómo encontrar más
formas o más recursos para producir y en esa medida hay dos
cosas que quisiera señalar que me parecen fundamentales para
iniciar una reflexión que seguramente será más
rica, al hacerla en colectivo, como bien decía Blanche.
No debemos olvidar que los medios de comunicación
tienen dueños y que estos dueños tienen intereses. De
esto que es un lugar común, yo creo que a veces se pierde la
perspectiva cuando tenemos un reclamo o la desesperación de
ver que no hay ventanas para nuestro trabajo. La otra aseveración
que me parece importante, porque quizás es donde la sociedad
civil y los productores puedan avanzar, es que el Estado debe recordar
que su obligación es compensar y regular, y que en esa medida
sí tiene que equilibrar la posibilidad de que amplios sectores
de la sociedad que trabajan en aspectos creativos deben tener acceso
a los medios.
Recientemente la producción audiovisual ha
tenido una explosión. Ya desde el Super-8 se han estado haciendo
esfuerzos para producir documental y ahora con el abaratamiento de
los medios tecnológicos la explosión ha sido mayor,
y también ha habido un mejoramiento en términos de manufactura.
De hecho, pienso que la gente preocupada por reflejar a la sociedad
mexicana se ha comprometido más con los contenidos que con
la manufactura, pero eso está bien, el oficio se puede adquirir
después.
Desde 1994, según datos del marco referencial
del espacio audiovisual en México, elaborado por la Dirección
General de Televisión Educativa, el documental ocupaba el 47%
con relación a la producción total del video. En el
mismo documento se señala que las entidades independientes
y educativas acaparaban poco más del 50% de dicha producción;
aunado a estos números se encuentra la gran variedad tanto
temática como formal, tanto así, que podemos señalar
que el documental es uno de los géneros audiovisuales que ha
tenido una constante evolución en el marco del lenguaje en
México y aquí me refiero específicamente al formato
en video.
Sin embargo, tal variedad de producción no
se ve del todo reflejada en la televisión, de hecho podemos
afirmar que se está dando una paradoja en la exhibición
de documentales por televisión . En efecto, por un lado existe
un creciente circuito para este género, incluso canales dedicados
exclusivamente a él y que abarcan diversas variantes: documentales
de la naturaleza, de divulgación científica y cultural
e inclusive de carácter social, y no obstante, por el otro,
no estamos viendo una gran diversidad tanto en el tratamiento de los
temas, como en quienes los producen; esto significa que para poder
entrar a los grandes circuitos de divulgación, el documental
debe cumplir con una serie de condiciones estéticas y de tratamiento
del tema que le permitan al espectador reconocerlo como un producto
con el sello del canal X.
Hoy leía yo la reseña de una ponencia
de la maestra Toussaint en donde decía que en cable existen
9 canales culturales, que comparados con otro tipo de temáticas
que son 24, era un grupo bastante menor.
Sin embargo, para cualquiera de nosotros, decir hoy
9 canales culturales, son 9 canales culturales a los que no tenemos
acceso salvo el 11 y el 22. A dichos espacios nosotros no tenemos
acceso a excepción de que alcancemos a cumplir con estas condiciones
de formato, duración, forma de platicar y por supuesto, contenidos,
ya que son las condiciones que imponen los canales internacionales.
De todos modos no pienso que estos circuitos dejen
de existir con todo y sus condicionantes, por el contrario me parece
que el espectador debe tener un menú variado, porque si por
un lado, puede acceder a las mejores producciones sobre naturaleza,
también debería tener la oportunidad de ver documentales
sociales y políticos con estéticas y tratamientos de
contenido disímbolo.
Si no lo que ocurre es que las propuestas independientes
no pueden participar en la formación de públicos, ya
que el televidente se acostumbra a ver un solo tipo de documental
y los productos independientes con materiales de buena factura y con
propuestas audiovisuales novedosas quedan relegados.
Yo creo que uno de los temas fundamentales aquí
es el de la formación de públicos. Tengo la impresión,
no la constancia, de que este país tiene una cierta educación,
incluso tuvo una tendencia muy proclive a ver buenos documentales
en los años setenta, que inclusive se transmitieron por televisión,
y creo que la televisión, a pulso se dedico a deseducar ese
buen hábito que iba adquiriendo el espectador. Es de sorprender
que uno descubre, por ejemplo, que Televisa compró durante
mucho tiempo los derechos de los programas producidos por Time-Life
y algunos de Discovery y nunca los transmitió y entonces surge
la pregunta: ¿para qué gasta? ¿para qué los
tiene? ¿cuál es el propósito?.
Efectivamente este tipo de cosas es muy desconcertante
pero está aunado a que la televisión abierta es capaz
de contestar que al público no le gustan los documentales,
ni siquiera intenta experimentar por otro camino, y que la posibilidad
de pasar un documental en un horario relativamente interesante -ya
no digamos en uno triple A- le descompone todo el perfil que ha diseñado
desde las 4 de la tarde y si a las 6 ponen un documental pierden toda
su audiencia que se va a otro canal. Entones uno dice: ¿es que
acaso es un género condenado? ¿cuál es el estigma?.
La verdad es que los formatos de los años cincuentas del documental
didáctico, académico, pesado, se abandonaron, y me refiero
a los tradicionales, porque se hicieron grandes cosas, en los cincuentas
surge el Cinema Verité que propone un formato absolutamente
extraordinario y novedoso para hacer documentales. Insisto hubo toda
una política para deseducar a estos públicos interesados
en estas propuestas audiovisuales. También es pertinente señalar
que si bien entidades como la revista Pantalla de Cristal,
el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente
con su proyecto D, que es este seminario que está impulsando
para encontrar asociaciones para la producción y la exhibición,
así como la asociación Voces contra el Silencio,
en cuyo festival nos encontramos ahora, han realizado una tarea importante
para ofrecer al público, en sus distintos ámbitos, opciones
en el género documental.
Tal esfuerzo no ha logrado acceder a las grandes
cadenas de televisión y honestamente no creo que se consiga,
hablando sobre todo de las cadenas privadas, salvo que impulsemos
otro tipo de mecanismos que mencionaré más adelante.
Sin embargo, la tarea de difusión que realizan
ha permitido que grupos de espectadores accedan a estas propuestas,
esta tarea ha coadyuvado a que canales como el 11, el 22 y el mismo
canal 40 y las televisoras estatales tengan espectadores más
exigentes. En este sentido podemos señalar que si dichas frecuencias
dedican una parte de su tiempo en pantalla al documental nacional,
no son suficientes ante la gran cantidad de materiales que se producen
en el territorio nacional. Incluso aquí valdría la pena
señalar que el compromiso de las dos televisoras públicas:
el 11 y el 22 con la producción nacional no ha sido todo lo
accesible que debiera haber sido. Sin lugar a dudas, comprar un programa
a la BBC de Londres por tres mil dólares es mucho más
barato y más lucidor, no cabe la menor duda, pero cerrar la
posibilidad de un foro de creación a la producción nacional
es un golpe brutal al desarrollo de esta línea de trabajo creativo.
Habría que apostar a la experimentación,
probablemente en un camino más farragoso, con algunos errores,
pero yo no veo como este país puede permitir el desarrollo
de sus talentos en este tipo de trabajo, si no le abren los espacios
que están dedicados a eso. Hoy, al tiempo, sería más
pertinente tener un canal en el que se hicieran nuestros productores
y no un extraordinario y exquisito canal de transmisión de
programas culturales extranjeros, en términos de costo-beneficio
para el desarrollo del país.
Por esta razón, me parece que tendremos que
incrementar la exigencia para que se abran más espacios de
exhibición de este género, tanto en las televisoras
públicas como en las privadas, así como en los sistemas
de cable y satelitales, por lo tanto, vale la pena sumarnos a la reflexión
y a las propuestas sobre las modificaciones de la Ley Federal de Radio
y Televisión, ahora que se está discutiendo en la Cámara
de Diputados la necesidad de actualizarla.
Existe, por ejemplo, y sólo por mencionar
alguna porque estoy segura de que existen mucha propuestas, como la
del senador Javier Corral quien señala que la ley debe establecer
la figura del productor independiente y obligar a las televisoras
a contratar un porcentaje de su programación como productoras
independientes. Además, el propio senador propone, con respecto
al uso del tiempo oficial en televisión, que el gobierno se
quede sólo con los treinta minutos diarios que ya marca la
ley, por estación, más los tiempos electorales y que
el resto se pague en dinero que sea destinado a producir cine y televisión
pública.
Sin lugar a dudas, otro camino es mantener, fomentar
y fortalecer este tipo de foros que complementan el esfuerzo que hacen
entidades públicas y privadas, con la finalidad de que el público
tenga acceso a documentales de calidad y con gran variedad en la temática
y en la forma. Mientras no se abran las ventanas, no veo otro método
mejor para lograr dicha finalidad que estos foros, que además
se multipliquen y se extiendan en distintos períodos durante
el año, en distintos circuitos para que la gente tenga acceso
a exhibir y a ver.
La semana que acaba de terminar, yo llevé a
cabo en Brasil un ciclo de exhibición de documentales y fueron
sorprendentes las colas que se hacían en el cine para ver este
ciclo. Yo no creo que el público brasileño, tan afecto
a las telenovelas, tenga una formación mucho más sofisticada
que la nuestra; creo que hay que incrementar la oferta y tener paciencia.
Eso es lo que nos corresponde a los que hemos optado por el camino de
la vía independiente y no hay que desatender la necesidad de
ponerse a reflexionar y hacer propuestas sobre la ley. Gracias.
BLANCHE PETRICH
Yo creo que es muy importante la perspectiva que
nos acaba de dar Guadalupe Ferrer sobre el peso que debería
tener y todavía no tiene el documental y la creación
de video independiente en América Latina. Eso me hace recordar
el fenómeno de las sincronías y la sabiduría
del manejo de los medios de comunicación. Por ejemplo: hubo
un momento en Cuba en que los mensajes de Fidel Castro tenían
que esperar a que terminara la telenovela brasileña Todo
vale y ahora se acusa, como de un gran pecado, a Hugo Chávez
de no haber podido esperar a que terminaran los capítulos cruciales
de Betty la fea para entrar con sus mensajes y sus grandes
discursos "a lo presidente" en los canales de televisión
oficiales de Caracas.
Yo creo que todos estos son valores entendidos en
el manejo de la comunicación masiva y del equilibrio que no
existe, y que debería existir, en estos medios que hoy son
un poder fáctico, hoy por hoy capaces de dar un golpe de Estado,
como por ejemplo ahora lo hemos visto en Venezuela, donde demostraron
que son un factor importantísimo en la combinación de
fuerzas del gobierno y la definición de la geopolítica.
Junto a esto, quiero referirme a una cuestión muy actual: hoy
en Roma, Berlusconi es el Azcárraga Jean combinado con el consorcio
Salinas Pliego, ya que este poder fáctico ha evolucionado un
paso más en el control del Estado sobre los medios masivos
de comunicación al haber volcado toda la coordinación
de fuerzas para hacer posible la alianza empresas de medios de comunicación
con el gobierno de un país. Por supuesto, ha habido una respuesta
que es el movimiento de los globalicríticos y los monoblancos
y la tradición sindical italiana que se llega a traducir, hace
algunas semanas en la marcha de los tres millones.
Este es un caso paradigmático para toda la
gente que se dedica al video, a la imagen, a la verdad que se transmite
a través de la imagen y que aspira a romper la hegemonía
que prevalece en los medios de comunicación. Lo que ha ocurrido
en Venezuela y el caso de Italia hoy, así como lo fue la intervención
de la CIA en los medios de comunicación conservadores de Chile
para "hacer lejanísimo" a los ojos de la opinión
pública chilena, el golpe de Estado de Pinochet en los años
setentas, en este siglo le está resultando más complicado
a la derecha combinada con los medios de comunicación hacer
efectivo el poder fáctico, ya que empieza a haber algunos indicios,
algunos indicadores de que algo diferente puede ocurrir y que la alianza
de empresas de medios de comunicación-Estado puede ser cuestionada
y revertida.
José Manuel Pintado, desde los años setenta,
ha estado trotando por el mundo persiguiendo esa imagen, esa capacidad
de decir cosas a contracorriente de lo que dicen los medios de comunicación.
En Centroamérica, en México, en el México de las
calles, de los pueblos, de las comunidades indígenas, en Tabasco,
en Chiapas, en Oaxaca y en todos esos mundos que ustedes conocen bien;
y ambos siempre nos hemos preguntado, cómo podemos construir
ese puente entre la cantidad de información de las imágenes
que tienen la capacidad de romper esquemas y de abrir horizontes y los
medios masivos, pero nos topamos una y otra vez con dos tremendas realidades:
las grandes empresas _lo exponía muy claramente Guadalupe hace
unos momentos- no le dan acceso a toda esta corriente de video documental,
que se genera desde las raíces.
JOSÉ
MANUEL PINTADO
Videoasta
Agradezco a Cristián Calónico la invitación
y sobre todo el trabajo que ha desarrollado desde 1999, para abrir
este espacio de reflexión, esta muestra de video independiente
que, como mencionaba Lupita Ferrer, es una de las tareas más
importantes para la gente preocupada por ver hacia donde van los medios,
hacia donde va la imagen y sus derivaciones legislativas, jurídicas,
etc. Espacios como este nos van a permitir tender puentes, como dice
Blanche, a los intereses y necesidades de quienes estamos buscando
cómo desentrañar y cómo potenciar de la mejor
manera la relación entre el documental y los medios masivos.
Pero además le agradezco porque me dio la oportunidad de volverme
a reunir con Blanche Petrich, con la que trabajé un buen rato
haciendo cosas muy locas y a quien dedico este texto que está
orientado a reflexionar sobre algo que yo considero que es el aspecto
minimalista del documental, la noticia y los medios de comunicación.
Se ha definido a la ficción como el recurso
para hacer verosímil la realidad. Si uno contara fielmente
las cosas, realmente como suceden, es muy probable que nuestro relato
fuera inverosímil o que fuéramos acusados de embusteros
o por lo menos de tener sobregirada la imaginación. Traten
ustedes de contar al detalle lo que acaba de suceder en Venezuela,
por ejemplo, suponiendo que lo hayan entendido al detalle, o de relatar
cómo un Procurador supo donde se encontraba un cadáver
extraviado, por medio de una vidente como sucedió con "La
Paca" y Chapa Bezanilla, en un episodio que por poco provoca
el retiro de García Márquez del campo de la invención,
y verán que la línea entre la realidad y la ficción
es a veces tan delgada que parece inexistente, sobre todo cuando combinamos
la especie más sintética del género documental,
que es la noticia, con los medios de comunicación.
Haber dedicado casi diez años de mi vida a
trabajar en las corresponsalías durante la década de
los ochenta, cubriendo una agitada agenda de América Latina,
ha sido sin duda una experiencia fundamental para entender los flujos
y reflujos de la geopolítica, el papel esencial que juegan
los medios de comunicación en la vida contemporánea
y sobre todo para vislumbrar la compleja trama del juego ideológico,
mercadológico y esencialmente manipulador de las noticias,
a través de medios cada vez más manipulados. Pocas vivencias
comparables a la emoción de vivir sin rutina, de andar a la
caza de lo extraordinario para explicar lo ordinario, para exhibir
ante el escenario del mundo una rara pieza, para ser el primero en
disparar, en fijar una imagen, en armar la historia y transmitirla
por primera vez. Nada original tampoco, desde Marco Polo esta ilusión
del descubrimiento, de inventar el mundo desde territorios de la geografía
humana, física, acaso imaginaria, que habitamos, es ciertamente
apasionante; casi tanto como descubrir que las tierras vírgenes
que acabamos de encontrar y a las que no tan secretamente habíamos
confiado en bautizar con nuestro nombre y apellidos, han sido descubiertas
cientos, tal vez miles de veces antes que nosotros por otros exploradores
igual de ilusos. Como nosotros, igual de perdidos en esta fantasía
de contar por primera vez algo nuevo, de encontrar el ángulo
secreto de la verdad oculta hasta ese momento.
Exploración, retrato, psicoanálisis,
crónica en el mejor de los casos, superchería, espionaje,
libre invención, cada noticia es una consecuencia de la película
personal de los corresponsales, de las obsesiones de las cadenas noticiosas,
de la guerrilla momentánea, del "rating" de la audiencia.
A fin de cuentas, desde que el mundo es mundo y existe un sonido,
una imagen, un gesto, una palabra que nos comunica, todos somos corresponsales,
a todos nos toca heredar una versión de la imaginación
y de la realidad, nos toca digerirla y transmitir nuestra propia versión
mejorada y aumentada. Pero también, y esto ocurre cada vez
más en nuestro tiempo, esta versión se sostiene en la
tecnología que nos ha tocado utilizar y padecer, de ahí
la importancia de saber sumergirnos a fondo en la magnificación
de la realidad que nos permita el manejo de equipos y materiales cada
vez más rápidos y precisos, ahora complementados además
con las nuevas herramientas digitales que posibilitan la función
integral del lenguaje y que hasta hace muy poco constituían
mundos y medios divergentes.
La tecnología nos hace cada día más
puntuales en las formas y procesos de comunicación, pero ¿dónde
han quedado los contenidos?.
Mencioné anteriormente la década de
los ochentas que a estas alturas de la historia parece haber existido
en otro planeta. En el que el lenguaje noticioso de la época
se mencionaban con frecuencia, ciertos contenidos como acumulación
de fuerzas, polarización, fuentes de poder, hegemonías,
dogmatismos, sectarismos y otras lindezas del pasado que hoy renacen
desde otra región del diccionario y la cartografía.
Hoy el tema es la globalización y el reportaje está
entre las montañas de Borabora y las calles de Caracas, o en
los campamentos de refugiados palestinos y en lugares mucho más
escondidos a donde solamente podrán llegar las grandes corporaciones
noticiosas.
En los medios de comunicación ya no hay tiempo
para buscar distintos ángulos de un reportaje, para buscar
distintas interpretaciones a los actos que van conformando nuestra
historia colectiva; es conveniente, por tanto, que en esta era de
globalización, tengamos todos una visión globalizada
de nuestro tiempo y nuestro mundo. Sin embargo, a pesar del manejo
tributario de la información, permanece, espero, la pasión
por la certeza, independientemente de la carga que se le quiera imponer
a la noticia, hay también un historial genético que
nos impulsa a encontrar la congruencia, a distinguirla entre las simulaciones
y los camuflajes, a contarla de la mejor manera sin simulaciones ni
desfases para que otros la distingan entre la avalancha de digresión
y de señuelos.
Tal vez en esta búsqueda por la coherencia podía
parecer que estamos invadiendo el terreno de otros géneros, como
el de la literatura fantástica o el de la metafísica,
a estas alturas todo es valido para encontrar la versión más
actualizada de la verdad, para desvelarla, para revelarla, a fin de
cuentas dependemos de nuestra interpretación de la certeza para
sobrevivir, para conformarnos con una versión heredada de la
historia o para arriesgarnos a encontrar la coherencia oculta entre
la ruda desinformación a que estamos sometidos, para no seguir
siendo cifras y cómplices del espectáculo del "rating"
en el que a ratos podemos apenas distinguir algún rasgo de verdad,
entre el ritmo vertiginoso de un comercial interminable.
BLANCHE PETRICH
Cuando hablaba José Manuel de la búsqueda
de la congruencia, recordé que distintas generaciones -como
la nuestra que durante los años setentas y los ochentas, ¿verdad
Margarita?, buscábamos en otras latitudes todas esas cosas
que no tenían reflejo cabal en las pantallas caseras- se acuerdan
de Zabludowsky con sus audífonos, porque para nosotros el periodismo
en la televisión era esto y por eso no me sorprendió
tanto que Zabludowsy saludara con tanta emoción a Carlos Andrés
Pérez diciendo: "Hugo Chávez debe ser llamado a
rendir cuentas, porque hay tanta corrupción es su gobierno".
Perdonen la digresión pero es nuestra cultura generacional.
Esta búsqueda que se ha venido haciendo durante
tanto tiempo, para esta generación que dispone de los recursos
de la tecnología y también de toda la evolución
que ha habido en la sociedad civil, donde ha crecido la capacidad
de tener una evolución propia, el video de las raíces,
de las "grassroots", tiene una mayor importancia y trata
de ir siempre en la búsqueda de la congruencia, trata de romper
las fronteras y los muros que representa el concepto de comunicación
masiva basada en los criterios de la utilidad, del "rating".
Creo que para la gente que está comprometida con el documental,
con el video independiente, el desafío lo representa la posibilidad
de reflejarse a nivel de comunicación masiva, no obstante la
muralla, la barrera de los intereses de las grandes empresas de comunicación
y sus intereses económicos que son, obviamente, los de los
Estados Unidos y el modelo globalizador.
Florence Toussaint, quien ha hecho día tras
día, desde hace tanto tiempo una lectura nítida, puntual,
constante, nos traduce desde en las telenovelas, hasta en los noticiarios,
los intereses ocultos de los grandes consorcios de la comunicación,
a través de sus columnas y escritos, para poder entender qué
significan en nuestra vida cotidiana.
FLORENCE
TOUSSAINT
Periodista
Yo no quisiera leer lo que escribí, quisiera
más bien platicarlo. Son una serie de reflexiones entorno al
documental, porque cuando me plantearon el tema de esta charla lo
primero que se me vino a la cabeza fue: ¿Cuál documental?
Porque creo que en los medios de comunicación actuales, el
documental como yo lo entiendo, es decir, aquel género que
busca fijar la vivencia de un hecho sea por medio de palabras, por
medio del sonido o por medio de las imágenes, con un objetivo,
un fin, una línea argumental, creo que en la televisión,
y en los medios en general, no existe. Salvo las contadísimas
excepciones de lo que produce TVUNAM y que a través de RTC
tiene un pequeñísimo espacio a la una, o a las cinco
y media, o a las nueve de la mañana en algún canal público
o privado, porque los canales públicos, ya lo ha dicho Guadalupe
Ferrer, tampoco dan espacio a este material.
Al documental lo conozco en video y he visto excelentes
documentales porque me ha tocado la fortuna de ser Jurado en varios
concursos de documental, desde aquel que organizaba Rafael Corkidi
hace por lo menos diez años, o en Cuba, o en Italia y realmente
conozco obras que nada tienen que ver, pero ni de lejos, con lo que
normalmente se puede apreciar en la televisión mexicana.
Para mí, el documental tiene unos antecedentes
que quizá fijan el nacimiento de la expresión en imagen
en movimiento y viene desde aquella corriente del cine que se llamaba
kino-pravda o cine-verdad de 1917 o 1918, que se producía
en la ex Unión Soviética y que se vino desarrollando
hasta lo que es hoy en los medios de comunicación lo que es
el "reality show", como ejemplo pudiéramos mencionar
a Big Brother, ya que está en las pantallas y todo
el mundo lo ha visto, por lo menos una vez, por curiosidad o por morbo.
De hecho el documental es la primera expresión
de movimiento en imágenes y después aparece la ficción,
es decir, los primeros que manejaron la imagen en movimiento estaban
más preocupados por reflejar la realidad tal cual es, y por
ello no quiero significar la realidad así como es objetivamente,
sino la realidad tal cual y ellos la observaban. Este hecho se da,
por supuesto, en el cine y cuando llega a la televisión lo
hace fundamentalmente en los informativos. Pero como ya muy bien nos
ha dicho José Manuel Pintado, lo que menos, se desarrolla en
la pantalla chica es el género informativo, menos en términos
de lenguaje, menos en términos de una visión propia,
y creo que lo que hay de documental en los informativos o en los noticiarios,
se va volviendo cada vez más espectacular y toma prestados
muchos elementos que son más bien de la ficción.
Hoy vemos como las noticias son dramatizaciones,
de la vida real si ustedes quieren, pero dramatizaciones, montajes,
puestas en escena y así vemos que la televisión utiliza
todo tipo de elementos para hacer más espectacular la noticia,
así sean los avionazos en las Torres Gemelas de Nueva York
o el robo a un transeúnte en el centro de la Ciudad de México.
Lo que importa es que sea espectacular, porque eso es lo que va a
vender y eso es lo que va a tener "rating", ya no importa
la verdad, ya no importa una versión de la realidad ofrecida
por la mejor perspectiva que un documentalista puede dar, hoy lo que
importa es el "rating".
Pasando al documental en los medios, y yo voy a hablar
nada más del documental en la televisión mexicana, porque
aunque creo que hay género documental en la radio y por supuesto
en la prensa, éste sería otro tipo de género,
no el documental sino el reportaje, pero el lugar más explícito
para el documental es la televisión. Entonces lo primero que
yo me preguntaría es: ¿podemos encontrar al género
en su acepción original? Pienso que debido a los cambios sufridos
por todo tipo de programas que hay en el medio, los géneros
han perdido sus fronteras y sus características, incluso, observando
la televisión podemos hablar ya de un continuo, es decir que
los anuncios se manejan o tienen formato de documental o de entrevista;
que hay pequeños relatos en los anuncios, pero también,
como dije antes, que las noticias son dramas, puestas en escena y
que la ficción de pronto se auxilia de lo que está pasando
en la realidad y vemos en las telenovelas como los personajes platican
entre ellos del golpe de Estado en Venezuela o del voto de México
en contra de Cuba.
En segundo lugar si localizamos a los documentales
en la televisión, ¿cuáles serían éstos?
Y ¿de qué tipo de documentales estaríamos hablando?
Repito -y trataré de resumir, porque ya lo dije- que estos
aparecen en forma híbrida, mezclados con los noticiarios, con
programas de espectáculo, con los "reality shows",
incluso como formatos adoptados por ciertos comerciales. En las noticias
abundan los brevísimos testimonios de algunos actores sociales,
incluso de gente común, y esto se logra mediante entrevistas,
pero es casi todo lo que podemos mencionar de elemento tomado del
documental o formando un documento visual. También en materia
de imágenes hay fotos y registros videográficos que
pueden constituir documentos, pero que si no se entretejen con explicaciones
y no llevan un hilo conductor, entonces se quedan en meros documentos
y no pasan a ser documentales.
Para tratar de ser un poco más objetiva y
explicar en términos empíricos lo que yo creo que sucede
con el documental en la televisión mexicana, me di a la tarea
de revisar al azar un día de la programación de la televisión
abierta y he aquí los resultados: de los cuatro canales de
Televisa, hay cuatro títulos que corresponden a programas que
cuyo género pudiera ser el documental, no digo que sean documentales
sino su pariente cercano, de estos cuatro, tres son de RTC del gobierno
de la República, donde se transmiten algunos de TV UNAM. El
único programa de documentales que produce la empresa es México
nuevo siglo realizado por Enrique Krauze. Es decir, a la empresa
no le interesa el documental en su forma clásica, sin embargo,
el canal 5 pone al aire todos los días el relato Big Brother
que podría ser, con todo y su banalidad, lo más cercano
al cine-verdad de 1917. Pido disculpas al decir esto, pero
más allá del contenido, algunos de los elementos de
Big Brother son eso: poner la cámara sin mayor intervención
del camarógrafo ni del director de escena y que la cámara
nos diga qué es lo que está pasando. Esto es claro sólo
en ciertos momentos, porque después cuando se hace la edición,
entonces ahí sí ya hay un relato que no es ciertamente
documental, sino que se auxilia del drama y de la literatura en términos
generales.
En
contraste, los canales abiertos o culturales como el 11 y el 22 ponen
al aire y producen documentales, aunque tampoco en una cantidad suficiente
como para afirmar que este género tiene una importancia creciente.
Canal 11 difunde tres documentales, de los cuales, uno corresponde al
Estado a través de RTC y los otros dos son- y esto hay que resaltarlo-
documentales que se ocupan de la naturaleza, es decir, de animales o
de plantas. Canal 11 produce uno de ellos Los últimos santuarios
y el otro es una serie importada De la cuna a la tumba. Elefantes
extraordinarios.
Y uno se preguntaría: ¿porqué
este afán de humanizar a los animales y luego presentar continuamente
documentales sobre esta humanización? Tal vez sea una cuestión
de moda, quizá también viene mucho de estos canales
culturales de los sistemas de paga como Animal Planet por ejemplo.
Canal
22 pone al aire cuatro títulos del género documental:
uno por RTC, otro por SAR y los otros dos son producidos en el extranjero
Los espíritus del jaguar. Forjando un nuevo mundo; acerca
de la naturaleza y el otro a la cultura precolombina El enigma de
los nazcas.
El que está realizado en México se
debe al ILCE y habla otra vez de la naturaleza Ríos de México.
Río Yaqui. Es posible que haya escogido mal el día,
pero lo hice al azar y por tanto, creo que es bastante representativo
de lo que podemos ver en televisión mexicana de señal
abierta.
La señal de paga es un poco más diversificada,
pero no en forma excepcional. Un fenómeno que puede calificarse
de lamentable, sobre todo desde el punto de vista del público,
es que nuestros países están siendo protagonistas de
documentales biográficos, de los recursos naturales, de viajes,
elaborados por productores y sobre todo por empresas de otros países
y así nos regalan la visión que ellos tienen de Frida
Kahlo, de Diego Rivera, de las fiestas de noviembre en México
y de muchas otras cuestiones que para el mexicano son una serie de
lugares comunes, folklore superficial y en realidad eso no es nuestro
país.
Finalmente, diré que como puede apreciarse,
el espacio otorgado en la televisión al documental es muy escaso
y de temática recurrente. Hay, por supuesto muy poco de política
y lo que hay está asociado a noticias. Ninguno propiamente
del área periodística. Canal 40 tuvo en algún
momento, ciertos documentales o reportajes televisados que eran precisamente
sobre política y que hoy ya no existen.
El resto de la programación es lo que ustedes
ya conocen: telenovelas, deportes, entretenimiento, programas de chismes,
de espectáculo y muchos noticieros que en realidad y desde mi
perspectiva y desde la del periodismo, no son sino la espectacularización
de la vida cotidiana y la distorsión de los sucesos que verdaderamente
importan al mundo en este siglo.
BLANCH PETRICH
El tema continúa ocupando las reflexiones
de esta mesa: ¿qué es lo que está pasando en estas
súper aburridas, frívolas, intrascendentes pantallas
de televisión que nada nos explican del mundo? El resumen de
lo que se ha planteado es el enorme desafío para la gente que
hace cine y considera al documental como una vía de comunicación
importantísima en mis días, y la gran barrera que deben
romper para poder difundir sus conceptos en torno a los grandes dilemas,
a las crisis que deberán enfrentar las nuevas generaciones
que se encuentran ante escenarios tan desafiantes y tan difíciles
de resolver.
Voy a presentar a Jenaro Villamil, quien pertenece
a una generación posterior a la de Florence, pero que como ella
es una de las pocas personas que le da cobertura puntual y seguimiento
crítico a los medios de comunicación; y yo quiero resaltar
mucho esto, porque así como hay gente que se dedica a la cobertura
de la crónica parlamentaria, de la crisis agraria, del mundo
indígena, del mundo político y siendo la televisión
un medio tan importante y de tanto impacto en la vida moderna, son escasos
los críticos que le dan seguimiento e interpretación,
para que nosotros, como sociedad civil podamos entender lo que sucede,
como lo hacen Florence y Jenaro.
JENARO VILLAMIL
Periodista.
Coordinador de Asuntos Especiales de La Jornada
Buenas
tardes y gracias por la invitación y por su asistencia. Yo creo
que justamente de los que estamos hablando aquí nos puede dar
en principio una buena idea, una buena veta para producir documentales
y series de televisión, ya que pienso que algunos documentales
que están pendientes por hacer son sobre la propia televisión
y sobre la propia cobertura televisiva. Tan sólo lo que ha mencionado
Blanche y los otros compañeros acerca de la cobertura televisiva
de los sucesos y el golpe en Venezuela, da para un buen documental en
el que nosotros podemos observar, analizar y destacar todo lo que está
detrás de una estrategia desinformadora, en donde la televisión
y la imagen juegan
un papel fundamental. El caso Stanley es otro de los grandes expedientes
mediáticos que dan para un documental; de hecho Canal 6 de Julio
elaboró y produjo un documental sobre este fenómeno que
se llama Teledictaduras. En fin, yo creo que una de las metas
que están por alcanzarse en la producción independiente
y en la producción de los videoastas, está justamente
en una distinta mirada o en una mirada externa frente a los productos
televisivos comerciales o de la pantalla comercial.
El gran problema, obviamente en México, como
ha sido destacado en las ponencias anteriores, es, por un lado, el
predominio absoluto de la visión comercial y de la visión
simplista. Algunos datos revelan lo siguiente: el año pasado,
en el festival de anuncios para la televisión que convocaba
video clips, documentales y ficción, se daba la cifra de que
de 3 000 anuncios comerciales, 300 eran del género documental.
En agosto 16 del 2001, la Comisión Nacional
de Filmaciones, destacaba que hasta junio de ese año se habían
recibido 851 solicitudes para filmar locaciones en México,
de las cuales 47 eran para documentales y series de televisión,
frente a 98 para la realización de comerciales, 72 para largometrajes
y 11 para telenovelas. De una u otra forma, el género se ha
subsumido en la industria comercial y en la del video clip, y eso
es uno de los grandes problemas: un problema de identidad propia como
género informativo y como género televisivo.
El segundo gran problema -que también se ha
mencionado- es el imperio del "rating". Para la televisión
comercial los documentales son aquellos que, por un lado, pueden hablar
de su propia industria y, por otro lado, que les genere un "rating"
muy elevado para que les justifique una o dos horas de transmisión.
El caso más importante y sintomático
fue el año pasado, cuando nuevamente las dos televisoras comerciales,
Televisa y Televisión Azteca, volvieron a centrar su interés
en el mismo personaje de los últimos tres años de escándalo
televisivo, que es Gloria Trevi. El caso de la serie de Televisa
El recuento de los daños, que tuvo trece emisiones y que
se contrastó con los tres programas de TV Azteca El ojo
del huracán. El primero fue el programa con mayor "rating"
en los meses que se presentó, alcanzando nueve puntos de porcentaje,
y el de Azteca, que era mucho menos sensacionalista que el de Televisa,
también alcanzó un "rating" elevado. El problema
del caso Trevi es que parece ser muy contagioso: Entertainment Televisión
hizo su primer documental sobre el mismo personaje y sobre el mismo
tema, curiosamente está en la series Historias verdaderas
y lo que uno nunca sabe es que si lo que nos han contado de la placenta
de Gloria Trevi y de su reclusión en Brasil, es una historia
verdadera o un enorme y jugoso negocio televisivo que ha permitido
que el tema se mantenga durante tres años.
El caso Gloria Trevi también se vincula con
una tendencia que ha marcado a la televisión mexicana en los
últimos años, especialmente, creo, en los últimos
diez años, que es un medio que habla más de sí
mismo y menos de la realidad, y en la medida en que la televisión
ve menos hacia fuera, sabiamente el género documental o la
producción de documentales están al margen de sus prioridades,
y cuando se producen programas como Big Brother que pretenden
ser una imagen de la realidad o una filmación sin guión
y sin producción de la realidad, en realidad, -valga la redundancia
- lo que estamos viendo es la transformación de una supuesta
realidad en realidad televisiva. Esa la gran tara que estamos viendo
detrás de Big Brother, son chavos que actúan
en función de la televisión, no en función ni
de su realidad, ni mucho menos de su intimidad, lloran para la televisión,
se hacen caricias telegénicas, son tan hipócritas como
en una telenovela, pueden tener "timing" y ritmo, son personajes
de un guión televisivo y lo que pudiera ser un experimento
o una apuesta de televisión experimental, en realidad se vuelve
una televisión profundamente chabacana y profundamente aburrida.
Alguna vez traté de hacer un cálculo, desgraciadamente
no tengo las cifras exactas, pero si calculamos que para Big Brother
se invirtieron doce millones de dólares en la compra del programa
y para la compra de documentales no se invirtió ni la décima
parte, ni un millón doscientos mil pesos, estamos hablando
de que el nivel de inversión de la televisión privada
para ese tipo de productos, que tienen muy bajo nivel de calidad periodística
y televisiva, es mucho mayor a lo que se podría invertir en
producciones independientes.
Otro problema que ha estado presente en el género
documental en la televisión abierta, es el fenómeno
que ha estado presente en los últimos días con el caso
Venezuela y lo que hemos visto en los noticieros y en las barras informativas,
es este asunto de la libertad de expresión que tanto defiende
Salinas Pliego. A nombre de la libertad de expresión se violenta
cada vez más y en forma muy burda el derecho a la información
del televidente; dos garantías que se confrontan y que cotidianamente
lo estamos viendo en la televisión mexicana. Documentales que
pretenden ser muy audaces, que abren la pantalla y que en realidad
lo que están haciendo es nunca informar o sub-informar o simplificar
y esto ha sido un fenómeno frecuente.
En un recuento periodístico, vi el caso de
un reportaje del 23 de abril de hace un año, realizado por
TV Azteca sobre los zapotecos en Oaxaca. Este trabajo generó
una protesta de la comunidad zapoteca y de un escritor llamado Víctor
Terán, que acusaron a la televisora de haber alterado las imágenes
y las entrevistas para presentar a la comunidad zapoteca como a una
sociedad dominada por el matriarcado, en la que se venden a las mujeres
y que son tan primitivos que esos son sus usos y costumbres. Obviamente,
había una intención política en ese documental
que se transmitió en la víspera de la aprobación
de la Ley Indígena. Pero como este caso hay muchísimos
otros, es decir, una constante elaboración de la realidad,
o de una supuesta realidad, a partir de construcciones y de superposiciones.
El problema sigue siendo cómo hacer que el
Estado asuma su responsabilidad para que la producción independiente
pueda acceder a la pantalla, al espacio de transmisión. La
discusión apenas está en pañales, desgraciadamente
se ha quedado encerrada en pequeños círculos de algunas
personas que hemos participado en las negociaciones de la Ley Federal
de Radio y Televisión. Por ejemplo, hay una propuesta muy similar
a la del Senador Corral, que son las conclusiones de la Mesa de la
Reforma, voy a leer el punto relativo a la producción independiente,
donde dice: " El 12.5% del tiempo fiscal se debe dividir de la
siguiente manera: el 6.25% será pago en efectivo de los concesionarios
y será administrado por un Consejo Ciudadano, designado por
la Cámara de Diputados, a propuesta de instituciones públicas
y privadas. El Consejo Ciudadano administrará el 6.5% del tiempo
restante de programación para la difusión de la producción
audiovisual realizada con este fondo." Como esta propuesta, se
ventilaron muchas otras. Obviamente el voto particular de la CIRT
en este tema fue decir: "este no es un punto a discutir en esta
mesa" y por supuesto, el tema del 12.5 % no está a discusión,
es decir, hay una cerrazón total y absoluta.
Yo creo que de una u otra forma, a través de
estos foros y de acciones muy concretas, se deben -y es necesario hoy
más que nunca- hacer alianzas entre productores independientes
y medios, entre periódicos y productores independientes, entre
estaciones de radio y videoastas, es decir, jugar a la multiplicidad
de posibilidades, porque si no lo hacemos el problema es que tendremos
una pantalla plagada de banalidades, de chabacanería, de baja
calidad y de un profundo mal gusto. Muchas gracias.
RONDA DE
PREGUNTAS Y RESPUESTAS (Fragmentos)
FLORENCE
Toussaint. Estamos en una etapa técnica de transición,
que consiste en que se va a pasar de la señal televisiva analógica
a la digital y eso va a posibilitar que donde había un canal,
vayan a caber cuatro de buena calidad y hasta seis con una calidad un
poco menor, eso hace que el espectro se abra enormemente. De esto no
se habla, ni las televisoras privadas lo han anunciado, porque las negociaciones
con el Estado para conseguir que si tienen un canal analógico
VHF pasen a UHF en digital y entonces puedan disponer no de un canal
sino de tres, están tratando de que sean totalmente cerradas.
Sin embargo, la sociedad civil podría comenzar a pelear esos
espacios que se van a abrir y que todavía no son concesionados
a particulares. Finalmente, creo que tampoco hay que despreciar otros
foros, porque los medios no lo son todo, yo recuerdo haber visto una
larga cola para ver un video del Canal 6 de Julio en San Ángel