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Memoria del III Encuentro
Hispanoamericano de Video Documental Independiente:
Contra el Silencio Todas las Voces


CONVERSATORIO
28 de abril del 2004
LA CAPILLA GÓTICA del
CENTRO CULTURAL HELÉNICO
CONVERSATORIO EL DOCUMENTAL Y LA VIOLENCIA

 

Feminicidio en Ciudad Juárez

Alejandra Sánchez Orozco, nacida en la Ciudad de Chihuahua, Alejandra estudió la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma Metropolitana y cursó cuatro años en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), actualmente realiza una Maestría en Guionismo en la Universidad Intercontinental.

Con su tesis de grado, el documental Ni una más, donde aborda el tema de los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, obtuvo Mención Honorífica en la categoría Mujeres y el premio especial Lomo Sapiens en el II Encuentro Hispanoamericano de Video Documental Independiente: Contra el Silencio todas las Voces. Con el apoyo del Programa Jóvenes Creadores del FONCA, está dedicada a escribir el guión cinematográfico Adiós vida de mi vida, donde retoma el asunto de esta tragedia nacional que aun sigue sin resolverse.

Vanessa Bauche es actriz, productora y directora. Dirige el Movimiento Cultural Techo Blanco. Estudió Actuación en el Centro de Educación Artística de Televisa y otras disciplinas actorales. Como actriz ha participado en 14 obras de teatro, 6 telenovelas, i3 cortometrajes y 20 largometrajes de ficción, obteniendo el premio ERES como mejor actriz en el año 2000, el premio Ariel como Mejor Actriz de Cuadro (1998) por Un embrujo, premio Heraldo como Revelación en Cine por Un año perdido. Directora del cortometraje de ficción ¿Alguien vió a Lola? , fue galardonada con el Premio Goliardo 2001 y Primer Lugar en Video en el Festival Internacional de Cortometraje Expresión en Corto, Guanajuato, año 2000.

Margarita Suzán (Moderadora)
Después de los documentales que acabamos de ver, es difícil empezar a tratar el tema. Hay mucha gente tan preocupada por estos acontecimientos que, al igual que los documentalistas, utilizan sus propias herramientas para denunciarlos, así se han producido canciones populares, libros, artículos, obras de teatro... en fin, que parecería natural, a lo largo de estos diez años, que podamos referirnos al feminicidio de Ciudad Juárez, como a una más de las lacras nacionales. Y dado que este es un Encuentro de documentalistas, podríamos preguntarle a Alejandra, la realizadora de Ni una más, si usó la cámara de tal o cual modo, o a Vanessa si con su movimiento Techo Blanco se ha logrado algo, pero este fenómeno social es demasiado atroz para no utilizar el tiempo que tenemos para conversar, en el intento de profundizar sobre los hechos.

No creo que necesariamente las más conmovidas seamos las mujeres ya que es nuestro género el masacrado, después de todo, estamos acostumbradas a luchar, hace siglos que lo hacemos, por no ser atacadas de una u otra manera, y sin embargo, la historia y esta matanza nos indica que no hemos logrado alcanzar y conservar en la sociedad el lugar que nos corresponde. Muchos otros también participan en la batalla por acabar con la impunidad.

En la historia de la humanidad, el sometimiento y la vejación a las mujeres es una constante, pero los asesinatos de Juárez son otra cosa, una vesania, una locura, que tampoco se puede especular acerca de un individuo que mata sin control de sus facultades mentales, eso sería una coartada. Pienso, más bien, que todo esto tiene que ver, por desgracia, con la enfermedad social, con los intereses creados, con las redes de complicidades, y entonces esta tarde queremos compartir con Alejandra y con Vanessa que se han preocupado particularmente por abrir este nudo en la garganta, para poder seguir hablando de esto, seguir acusando, seguir pidiendo castigo contra los culpables y manteniendo en la opinión pública la noción de que si hablamos de una mujer torturada y asesinada, es bestial, pero que, en realidad, nos referimos a atrocidades que han ocurrido durante años y que no se trata de violencia familiar, de un marido que golpeó a su mujer en un ataque de celos y se le fue la mano, sino que el fenómeno es la feroz expresión de una sociedad degradada.

Años han pasado, el número de víctimas deshumaniza, de alguna manera, su muerte misma y nosotros hemos aceptado que las autoridades solapen a los autores y humillen a las familias, al que ha quedado vivo con la pérdida lacerante y constante de todos los días y que quien perpetra los hechos se burle de todos. ¿Se han dado cuenta de que por cada acción de la sociedad civil, se incrementan los crímenes? Después de una última marcha en Ciudad Juárez, en la que participaron actrices estadounidenses, vuelve a aparecer cadáveres femeninos, como si los criminales quisieran decirnos: “no pueden contra nosotros” ¿Contra quienes?

Y como es el cómplice silencio el que tratamos de romper, cedo la palabra a Alejandra, realizadora de Ni una más, en el entendido de que ésta es una conversación y que quisiéramos escucharlos a todos.

Alejandra Sánchez
Yo agradezco la invitación que me hace Contra el Silencio todas las Voces, me parece muy importante abrir este tipo de espacios para tocar este tema, que aunque sea un lugar común decirlo, es una vergüenza nacional, y lo sigue siendo.

Me parece que tu pregunta es muy importante ¿quiénes son los responsables?
Ahí me parece que sí tiene nombre y que principalmente es el Estado mexicano el responsable de que los crímenes en Ciudad Juárez no paren, responsable de que los crímenes se extiendan a otras partes del territorio nacional, no solamente en Chihuahua, sino también en Oaxaca. Se ha hecho un trabajo muy importante, efectivamente, la valentía de las madres, el coraje, la rabia, la impotencia se han visto encaminados a la creación de organizaciones que han sido capaces de moverle las fibras a mucha gente, y también ha sido el trabajo de muchos periodistas que se han jugado el pellejo y que ya han dado nombres, por ejemplo, ya han dicho que uno de los principales responsables puede ser Francisco Barrio, porque se afirma que su campaña fue pagada por el cartel de Juárez. Y no lo digo yo, eso está documentado.

Entonces lo que no entiendo es que si ya hay nombres y apellidos en los que se ve involucrado el Estado, políticos de altura y narcotraficantes de altura, ¿porqué no hay una solución? Pues porque toda es una misma familia, entonces no se que tanto podamos enfrentar en contra de esa voluntad.

Vanessa Bauche
En principio, gracias, que bueno que vinieron a este Encuentro que significa un gran esfuerzo. Nosotras estamos en esta lucha, en principio para que esto se reconociera. Hace cuatro años, la información de este caso inimaginable era muy poca, la desinformación que había era todavía peor ,nos enfrentábamos a gente que hacía comentarios que de verdad ¡no das crédito! En la presentación de una campaña por los derechos civiles, hace dos años, en el Museo de Antropología, entre gente de ese estrato social dizque de buena posición, te decían: “ah, lo de las putitas de Chihuahua” o “pero eso es ahí, en Chihuahua, con Derechos Humanos, aquí estamos viendo Derechos Civiles”, cosas así, muy fuertes que venía de gente que uno consideraba que podía ayudar.

Esto habla justamente del por que, contra quiénes, o cómo está la cuestión; cómo es posible que esto siga sucediendo y como burla, cada vez que se emprende alguna acción aparecen dos o tres cuerpos más.

Nuestra labor no es encontrar los nombres de los autores, como creadora y como ciudadana que trata de hacer conciencia y ser participativa, nosotros no queremos mandar a la cárcel a los responsables, aunque lo que sí sé es que definitivamente esto es un negocio para alguien, para las cúpulas de poder, porque de otra manera no tiene explicación, todos los caminos de investigación llevan hacia los mismos lugares. Entra Barrio en el ’93 al estado de Chihuahua, casualmente entra Bush a Texas en 1994, y en esos dos años es cuando se desata una ola de asesinatos; del lado de Texas, la cacería de migrantes pagada o patrocinada por la Asociación del Rifle con Charlton Heston al mando – ya lo vieron en Bowling for Columbine – y aparecen toda esa serie de cuerpos de mujeres de este lado, es muy obvio ¿no?

Para qué tratar de encontrar a los responsables, siempre hemos sabido quiénes son, ¿o no? No es nada difícil de saber pero ¿qué podemos hacer nosotros?

El nombre de este Encuentro lo dice y es lo que nos tiene aquí hoy, y es no cansarnos, no cejar en la esperanza de encontrar un diálogo que haga resonancia en otro ser humano, y que a su vez éste haga lo mismo, y que se convierta en una cadena infinita de voces que se unen organizadamente. Lo que hace falta en este país es organización, de hecho también fue una de nuestras primeras titánicas labores: buscar a todas las entidades e instituciones que ya estaban trabajando en esta situación muchísimo antes que nosotros y cómo poder separar los egos e instalar un diálogo frontal con ellos. Lamentablemente, en el caso de las organizaciones constituidas por familiares de las víctimas, ya están tan lastimadas, tan vulneradas, con tanta hambre y con tanto miedo, que de pronto cualquier fogoncito sembrado perfectamente bien hace que se empiecen a despedazar entre si. Entonces entrar en ellas para poder organizar y conciliar voluntades, hasta hoy creo que ha sido una labor casi imposible, porque hay mucho dolor y mucha ignorancia y una confusión creada a propósito.

El papá de Lilia Alejandra García Andrade, la hija asesinada de la protagonista de los documentales, ya ha muerto de cáncer, cuando más enfermo estaba le vendían a tres mil dólares cada dosis de morfina, dinero que les costaba mucho conseguir, en fin una serie de detalles de la supervivencia diaria, que es muy fuerte y que te llena de impotencia. Por otro lado, está la voz renovada de Alejandra Andrade, la transformación y el conocimiento que adquirió en medicina forense y cómo desarrolló su capacidad intelectual, habla de una fortaleza extraordinaria que merece no solamente todo nuestro apoyo y reconocimiento, sino también el seguir su ejemplo, porque ella ya tiene muy claro donde está el caso de su hija.

El problema aquí es que se trata de quinientas o más asesinadas, decir una cifra ahora ya resulta estúpido e innecesario.

En Ciudad Juárez hay una población flotante de aproximadamente quinientos migrantes diarios, la mayoría del interior de la República Mexicana, muchos de ellos son mujeres solas, jóvenes que llegan o huyendo de la violencia, o buscando una mejor forma de vida y encuentran la muerte y no hay nadie que las reclame porque no había nadie con ellas, estaban solas.

En mi colaboración con esta actividad lo que he procurado, más que cuestionar a las autoridades es cuestionar a la ciudadanía ¿qué nos pasa? ¿qué nos mueve realmente? ¡solamente cuando nos atacan directamente hacemos algo? ¿nos da mucho miedo? ¿qué es lo que hace que el mexicano siga permitiendo que se nos haga una y mil veces este tipo de vejación?

Porque para mí las mujeres representan la tierra y la tierra de mi país está siendo mancillada desde que se está escribiendo su historia. Al parecer, ni el hecho de que durante más de diez años los zapatistas nos lo estén recordando, hace que actuemos. La mayoría de la población de este país ya está reventada de que se le violen los derechos una y otra vez, reventada de la falta de respeto de las autoridades y sin embargo, sigue sucediendo porque no tenemos los huevos par irnos a plantar afuera de Los Pinos con unas cacerolas y obligarlos a que nos escuchen como sucede en otros países del continente.

Yo no puedo detener a los responsables, pero como creadora artística sí puedo intentar abrir interrogantes en todas las mujeres, y refiero a las mujeres concretamente porque es donde se tiene que empezar el respeto de género. Entonces mi participación de dos años para acá ha sido tratar de abrir esas interrogantes en el género femenino, no porque las haga o nos haga responsables, sino porque desgraciadamente en el 90% de las familias la columna de la educación y el sostén económico es la madre, aunque no lo queramos aceptar vivimos un matriarcado, tenemos una señora Presidenta, entonces la pregunta sería ¿Cómo podemos reconocernos entre seres humanos, más allá del género o las cualidades u atributos intelectuales, físicos y económicos? ¿Qué permite que el ser humano se convierta en el detractor de su propio género?.

Entonces el asunto es cómo evitar que eso siga sucediendo y en esto creo que la educación es fundamental.

Entre la jovencitas que han sido asesinadas, las hay de la maquila, pero también de una escuela de computación que se llamaba ECO, ha sido un número muy alto de víctimas estudiantes de esa misma escuela, y hay otras que simplemente caminan por la calle y las trepan, pero no las escogen al azar, las observan, las vigilan, les toman fotos, les dan seguimiento. Muchas de ellas vienen huyendo de la violencia intrafamiliar, vienen de hogares violentos, ¿cómo evitar ese ciclo trágico? Yo muchas veces he pensado, si la mayoría de estas niñas hubiese sobrevivido al ataque masivo de violaciones y tortura – porque ha habido casos de niñas que desaparecen un año antes de que encuentren su cadáver con cuatro días de muerta - ¿cómo se readaptarían a la sociedad después de haber vivido en esas circunstancias?

Hasta ahorita todo mundo habla contra las autoridades, pero pocos se han puesto a pensar que hacer con los damnificados de este desastre nacional, si necesitan ayuda espiritual o sicológica, tal vez este tipo de tópicos a ustedes no les interesa mucho, pero yo los considero muy importantes porque tienen que ver con lo que nos determina como seres humanos, que es una actitud ante la vida, son los condicionamientos que llevaron a estas jóvenes que huyendo de la violencia terminaron con una muerte violenta.

Alejandra Sánchez
Perdón, yo quisiera tener el derecho de réplica. Yo estoy de acuerdo contigo en que es muy importante pugnar, proponer y comenzar con una educación de equidad de género, muy, muy importante, pero creo que esa tarea es más a largo plazo y creo que uno de los problemas fundamentales de lo que ocurre en Ciudad Juárez, además de los crímenes, es que se navega en una completa impunidad. Entonces, mientras no haya castigos a los culpables, mientras no haya culpables encerrados en prisión y señalados, esto va a seguir y se les brinda la oportunidad de escudarse en que si es un asesino serial, que si son crímenes pasionales, o una serie de cosas. Entonces el problema, cuando se empieza a hablar de cultura de género, de repente me da la impresión, Vanessa, de que se diluye el asunto de lo que está ocurriendo en Ciudad Juárez y de cómo se puede parar a corto plazo, es decir, hay que pugnar por una educación donde haya equidad de género, pero estos crímenes no pueden quedar impunes y sí importa saber nombres y sí importa tener en la cárcel a los responsables de estos crímenes.

Vanessa Bauche
Yo me pregunto: ¿quién más puede ejercer una presión real para que haya una acción efectiva, que nos demuestre que existe voluntad jurídica y política para hacer que se frene este asunto? Yo quiero creer que todavía tenemos voz nosotros y que las acciones son responsabilidad nuestra. ¿Cómo podemos hacernos responsables? Reconociendo que en nosotras, en lo más elemental del día, en las cosas más insignificantes de la cotidianidad, estamos ejerciendo la violencia contra nosotras mismas, si una empieza a reconocer esa enfermedad es posible que te enganches en la búsqueda de la solución, porque ésta es una enfermedad social y un fenómeno de descomposición social, y el caso de Juárez es el desastre social más grave que ha ocurrido en la historia de este país.

Margarita Suzán
Pienso que en las intervenciones de nuestras ponentes no hay contradicción, sino complementariedad. La impunidad es el resultado de la ausencia de educación política, misma que se manifiesta desde la educación misma del seno del hogar, donde se privilegian los pequeños poderes masculinos y se cultiva la misoginia. Si esta situación se extrapola al conjunto de la sociedad, la falta de compromiso, de acciones concretas que obliguen a las cúpulas de poder a intervenir en asuntos tan graves como el tema que hoy se debate, entonces estamos frente a una masacre inacabable que no en todas las mujeres provoca la necesidad de tomar cartas en el asunto.

Vanessa Bauche
Entiendo que esa toma deposición de la que hablas es muy difícil, porque ante esa empresa del crimen te sientes nadie. La verdad verdadera nadie la sabe, se habla de los videos snuff, por ejemplo, pero ¿quiénes los hacen? ¿Dónde se maquilan? ¿Cómo se distribuyen? ¿Cómo se prueba que existe la tortura como divertimiento?

Hay líneas de investigación que vinculan directamente con los empleadores de las maquilas, se sabe que hay catálogos de niñas bonitas a las que ponen dizque a modelar plásticos y después esas niñas desaparecen y se sabe también que son víctimas de violaciones masivas durante los seis o siete días que permanecen vivas, o durante los cuatro días promedio en los que las torturan y las violan, y se sabe que hay quienes pagan hasta diez mil dólares por tener con ellas un último coito antes de estrangularlas, pagan por tener esa experiencia como si fuera un deporte extremo y además lo videan. Yo estoy convencida, esa es mi hipótesis, de que no creo que esto suceda solamente para que unos enfermos mentales se diviertan, yo creo que ahí hay intervención de los narcos, que así se la rifan y de los policías de frontera, que son bien corruptos y que se llevan un varote, y que esto está generando además otro tipo de ganancia para la sociedad norteamericana, donde el índice de sicopatía ha aumentado de los 80’ para acá en cifras impresionantes, sobre todo los brotes sicóticos en adolescentes que empiezan con el consumo de drogas fuertes, como la base, el crack o la heroína, entonces estos muchachitos que ya no saben como entretenerse sino torturando gente, vienen a hacerlo de este lado; por eso creo que le facilita al gobierno de los Estados Unidos tener un poquito más limpia de escoria su sociedad, “de todos modos, si mi gente mata, pues que maten a las del otro lado”.

De tal manera, que yo sí creo que en este caso, concretamente, hay intereses estadounidenses de grupos poderosos que hacen manita de puerco a las autoridades de este lado y que no solamente son las muertas de Chihuahua,- y me choca que se diga “las muertas”, son las asesinadas- porque lo más alarmante es que ya se han documentado casos semejantes en Sonora, en Tamaulipas, en Nuevo León, en Oaxaca, en San Luis y hasta en Tepoztlan, entonces, que duda cabe, estamos hablando de crimen organizado.



Ya reconocido todo esto, ¿qué podemos hacer? Comunicarlo, comunicarlo diario, creo que Alejandra Sánchez y yo, desde que estamos involucradas en esto, desde el día que asumimos este compromiso no hemos dejado de hablar, no ha habido un día en el que no hablemos, se los juro, no estoy exagerando, no ha habido un día en el que no le pasemos la dirección electrónica a alguien, que es: www.mujeresdejuarez.org Creo que sí se pueden hacer muchas cosas, hay acciones concretas, hay gente vinculada con esta organización a quienes pueden contactar directamente, siempre y cuando se mantenga el compromiso de vivir con dignidad, porque no hay de otra: callan a una, callan a tres, callan a siete, pero no se puede callar a un país.

(Continua período de diálogo entre asistentes y ponentes)


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III ENCUENTRO