Memoria del III Encuentro
Hispanoamericano de Video Documental Independiente:
Contra
el Silencio Todas las
Voces
MESAS
REDONDAS
27 y 29 de abril del 2004
LA CAPILLA GÓTICA del
CENTRO CULTURAL HELÉNICO
La
cinematografía nacional: presente y futuro
Las mujeres documentalistas:
retos y satisfacciones
LA
CINEMATOGRAFÍA NACIONAL: PRESENTE Y FUTURO
Ponentes
: Maricarmen de Lara, Gerardo Tort, Víctor Ugalde (envió
su ponencia por escrito), Jesús Ochoa (presentó sus excusas
por no asistir)
Maricarmen
de Lara
es directora y productora de cine y video y feminista. Egresada del
Centro Universitario de Estudios Cinematográficos en Realización
Cinematográfica y con posgrado en el Instituto de Cine de Moscú.
Ha asistido a diversos cursos de cine en México y en el extranjero.
Fundamentalmente documentalista pero también ha incursionado
en el cine de ficción. Ha obtenido el Ariel, la Diosa de plata
y cuatro premios internacionales al mejor documental con
No les pedimos un viaje a la luna.
Gerardo
Tort es
director y productor de cine y poeta. Egresado de la carrera de Comunicación
con especialidad en cine de la Universidad Iberoamericana, ha trabajado
en agencias de publicidad y generado sus propias productoras. Se ha
desempeñado como asistente de dirección en películas
de Julián Pastor, Alberto Bojórquez y Alfredo Gurrola.
Dirige De la calle, adaptación de Marina Stavenhagen de la obra
homónima de Jesús González Dávila, que obtiene
los siguientes reconocimientos: Mayahuel de Oro como Mejor Película
en la XVI Muestra de Cine de Guadalajara y Mejor Actuación Masculina;
premio Zabaltegui por Mejor Opera Prima en el Festival de San Sebastián
2001, cinco Diosas de Plata incluyendo Mejor Director y Mejor Película,
19 nominaciones de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas,
logrando conquistar 11 de ellas, incluyendo Mejor Opera Prima.
Actualmente desarrolla el proyecto documental La guerrilla y la esperanza:
Lucio Cabañas con apoyo de la beca Rockefeller. Publicó
el poemario Para construir un epitafio.
Víctor
Ugalde
es guionista, director, ensayista e investigador cinematográfico.
Autor de más de 50 guiones para la UTE, el IPN y TVUNAM, además
de 20 guiones para películas de largometraje en ficción,
de los cuales se han filmado 10. Ha dirigido 9 cintas de ficción
y ha colaborado en las revistas Estudios Cinematográficos del
CUEC, DICINE, y El Universo del Buho, entre otras. Ha publicado tres
libros sobre temas cinematográficos y participado en otras ediciones
colectivas. Imparte cursos de guión cinematográfico en
la escuela de Escritores de la SOGEM y en la actualidad se desempeña
como Secretario Ejecutivo del Fideicomiso de Estímulos al Cine
Mexicano. (FIDECINE)
Margarita Suzán (Moderadora):
Esta noche vamos a hablar de la cinematografía nacional, su presente
y su futuro, y nos acompaña María del Carmen de Lara,
directora y productora de cine y video, con estudios de cine en México
y en el extranjero, quien ha sido galardonada con el Ariel y la Diosa
de Plata, y Gerardo Tort, productor y director independiente, cuenta
con el premio Mayaguel del Festival de Cine de Guadalajara y el Zabaltegui
del Festival de Cine de San Sebastián. Originalmente habíamos
anunciado también la presencia de Mitl Valdés ex director
de CUEC, pero él nos aviso que tuvo un viaje intempestivo, así
como también de Jesús Ochoa, el cual se disculpó
con nosotros porque hoy en la tarde es la presentación de la
película Zapata de la cual él es actor y tenía
obligación de estar presente en dicho evento. En cuanto a Víctor
Ugalde quien es director, guionista, ensayista e investigador cinematográfico,
en la actualidad Secretario Ejecutivo del Fideicomiso de Estímulos
al Cine Mexicano, que tampoco pudo estar presente nos ha mandado aquí
algunas notas escritas. Si ustedes no tienen inconveniente puedo empezar
por Víctor. Víctor Ugalde
dice lo siguiente:
Al público
asistente
A los creadores presentes
A los integrantes del panel
A los organizadores del Encuentro
Quiero
extenderles públicamente una sentida disculpa por no estar presente
en esta mesa redonda denominada “El cine mexicano, presente y
futuro”, tal y como era mi deseo... tal y como se tenía
contemplado inicialmente por parte de los organizadores que me invitaron
con el tiempo suficiente y necesario y tal y como lo habíamos
acordado en su momento.
Para mala fortuna de ambos y salvación de ustedes de diez o veinte
minutos de aburrimiento, de último minuto he sido convocado a
la misma hora a la Secretaria de Gobernación para una reunión
de trabajo con el tema “El Fortalecimiento de la Industria Cinematográfica
Nacional”, hecho que me obliga a estar ausente con ustedes pero
presente en una lucha que los cineastas mexicanos venimos realizando
desde la firma del TLCAN en 1994 y para ser mas exactos desde la nefasta
reforma a la ley de cine en 1992 impulsada por Carlos Salinas de Gortari.
Como ustedes saben el cine mexicano y la expresión audiovisual
mexicana no esta a la altura de las potencialidades de nuestro país.
Somos una nación con más de cien millones de habitantes,
que posee el principal mercado iberoamericano. Nuestras salas cinematográficas
superan la suma de todas las existentes desde el Suchiate hasta la Patagonia.
Sin embargo producimos menos que Brasil y Argentina y apenas el doble
que Chile que solo cuenta con 15 millones de habitantes. 20 años
de política neoliberal ha devastado la expresión audiovisual
mexicana en beneficio exclusivo de las grandes corporaciones nacionales
y extranjeras. Hecho que ha provocado que México vea sus salas
saturadas en mas de un 80 % con productos norteamericanos y nos hayamos
convertido en el quinto exportador de regalías por consumo de
productos audiovisuales norteamericanos.
Política cultural que ha envilecido el gusto y la educación
del publico joven que asiste a las salas y ha enmudecido la expresión
audiovisual de los mexicanos.
Sí, los cineastas mexicanos hemos estado viviendo desde hace
más de veinte años la peor de las censuras... la censura
económica.
Y por ello, en ese tiempo pasamos de ser un país productor medio
de películas en el ámbito mundial a convertirnos en uno
que solo consume lo que otros producen.
Este negro camino marcado por la supuesta globalización, que
en realidad es la norteamericanización del mundo, nos devalúa
diariamente, intelectualmente hablando, tanto como se devalúa
nuestra economía diariamente.
Este negro camino, afortunadamente, ha sido levemente revertido gracias
a que la sociedad cinematográfica se organizó desde hace
unos años y peleó por sus derechos culturales, que forman
parte de los derechos humanos.

En 1997 logramos el FOPROCINE y se produjeron mas de cuarenta largometrajes,
y este año cuenta con 70 millones de pesos para producir largometrajes
de autor y experimentales. En 1999 obtuvimos una nueva ley de cine que
obliga al estado a estimular, incentivar y fomentar al cine mexicano.
En el 2001 logramos un nuevo reglamento de cine y con ello se logró
la creación de otro fondo para la producción de largometrajes
como es el FIDECINE
Los avances son lentos, pero hay avances. Sin embargo un hecho resalta
y lo quiero destacar porque hay que remediarlo lo más pronto
posible.
La voz de los documentalistas no se ha expresado con la fuerza potencial
que tiene y por lo tanto no ha sido escuchado ni mucho menos atendida.
Si ustedes ven con detenimiento la ley y el reglamento de cinematografía,
observaran que se obliga al Estado Mexicano a apoyar largometrajes de
ficción, a apoyar el doblaje de películas para no corromper
al doblaje aunque se corrompa la expresión original del artista.
En estos ordenamientos existen obligaciones para apoyar a los egresados
de las escuelas de cine y para los cortometrajistas pero no hay una
sola obligación para garantizar la expresión de los documentalistas.
Y eso que el documental cinematográfico esta atravesando una
buena época, gracias al empuje de sus creadores y al avance tecnológico.
Conjunción que está posibilitando filmar en un formato
a bajo costo y transferirlo a 35 mm para su exhibición en salas
cinematográficas
Muchos documentales mexicanos han destacado recientemente, Recuerdos
y Gabriel Orozco ganaron la muestra de Guadalajara y como ellos, otros
más, están buscando una salida en salas y no la logran.
Se dice que el cine documental no es comercial pero si comparamos costos
y explotación de espectadores por copia nos llevaríamos
una sorpresa.
Nos dicen que no hay consumo del cine documental pero es un hecho que
cuando estos son interesantes como la de Masacre en Columbine, Naturaleza
y Del olvido al no me acuerdo, la gente acude.
Al público le interesa ver lo que capta el documental en sus
historias y es un hecho que es una obligación estatal promover
la diversidad cultural
Sin embargo el apoyo al cine documental no existe con una política
clara y todo queda a voluntad de las autoridades en turno.
Hay que cambiar esta situación, hay que volverla una obligación
de estado.
Hay que organizarse, hay que ejercer nuestro derecho de petición
y solicitar apoyos puntuales para esta expresión tan buena para
la memoria histórica de una nación
Hay que hablar con las Comisiones de Radio, Televisión y Cinematografía
y la de Cultura para solicitar las reformas pertinentes en la ley de
cine, en la de Radio y Televisión y por que no, exigir la creación
de una ley audiovisual, tal y como la tienen los países modernos
y del primer mundo
Tenía pensado presentar mas propuestas pero las dejo para otra
ocasión, ya que varias de ellas las tendría que explicar
en detalle.
Recuerden, hay que luchar contra el silencio que nos quieren imponer.
Hay que luchar por el futuro del documental mexicano y hay que pelearlo
ahora. Hay que hacerlo y espero que en este Encuentro se den los primeros
pasos para ello.
Por ultimo, me despido de ustedes reiterándoles mis más
sentidas disculpas, recordándoles que desgraciadamente el organizador
propone, uno dispone, viene gobernación y me lo descompone, pero
en realidad espero que la reunión de hoy componga el presente
del cine mexicano.
Margarita Suzán (Moderadora)
Hasta aquí la intervención de Víctor Ugalde
Maricarmen
de Lara
Primero que nada quisiera comentar un poco el trabajo de Víctor
que me parece un tanto optimista frente al panorama que vivimos. Creo
que efectivamente intentamos hacer un movimiento y nos topamos con que
a pesar de las propuestas que hemos venido haciendo desde hace varios
años a la modificación de la legislación cinematográfica
y recientemente inclusive a la defensa de una escuela de cine que pretendía
cerrar un Estado que apoya por ejemplo a los bancos, al FOBAPROA, o
a un Estado, que en un momento dado, lleva su dinero sospechosamente
de Hacienda a una compañía que no está ni registrada,
en un escándalo de aduanas que todavía no ha sido video
grabado.
Frente a esta situación, en donde el Estado nos coloca cada vez
más como un producto del mercado de consumo (y ahí trae
Gerardo su Revista del Consumidor) yo diría que lo que hay no
es nada más una falta de propuesta, sino una falta de voluntad
política, no hay un proyecto cultural. De ese proyecto cultural
los intentos de armar, digamos dos maneras de financiar el cine nacional,
una a través de FOPROCINE y otra a través de FIDECINE
que dirige Víctor Ugalde, son muy poco transparentes, porque
por un lado si bien dice Víctor tenemos que criticar esta posición,
una de las reglas que nos piden para solicitar un financiamiento como
cineastas en FIDECINE es que la distribuidora sea básicamente
norteamericana, porque de las nacionales, hay como dos o tres ¿Cuáles
subsisten?; y nos dé un carta compromiso que diga que efectivamente
esa distribuidora se compromete desde antes que el proyecto nazca a
distribuirlo, colocarlo y decir que número copias se van a hacer.
En fin, casi, casi a ponerse la soga al cuello antes de que el producto
esté terminado. Yo pienso que por un lado efectivamente no somos
un grupo organizado. Las gentes del cine somos heterogéneos en
lo político y en ese sentido ha habido tal vez demasiada dificultad
por la cantidad de dinero que se pone en juego cada vez que solicitamos
para un proyecto algún tipo de apoyo, pero por otro lado tampoco
tenemos comisiones que de alguna manera justifiquen, de manera más
transparente porqué se acepta o no un proyecto, cómo se
decide quién sí filma y quién no en México,
de qué manera y qué proyectos se hacen, cómo un
guión que es guía, de repente resulta que pasa por una
especie de comité. No son claros los mecanismos para decidir
los financiamientos, mientras esto no logremos pelearlo los cineastas,
yo creo que ir más allá, hacía una modificación
de políticas públicas culturales, que se plantearon a
los legisladores en la última propuesta referida a la importancia
de preservar el patrimonio cultural cinematográfico como una
cuestión de identidad nacional, pues creo que difícilmente
vamos a poder lograr aumentar la producción. Creo mucho en que
lo importante es la historia, no me importa si es ficción o si
es documental, mi trayectoria es básicamente como documentalista,
sin embargo creo que cualquiera de las cosas se vale siempre y cuando
tengas una historia que contar y que tampoco nos hemos avocado, salvo
algunas experiencias individuales que ahora afortunadamente se hacen
más frecuentes, a utilizar diversos formatos. Creo que hay una
resistencia de parte de los organismos estatales que son digamos, los
únicos que más o menos pueden apoyar, a aceptar formatos
diferentes, eso me parece un error en los mecanismos de producción
¿por qué? Porque finalmente en un país con las
condiciones que nosotros tenemos, que en muchos casos son mucho mejores
que las centroamericanas: tenemos un laboratorio de cine, tenemos ciertas
posibilidades de hacer extensiones o cambios de formato para que sean
proyectados al público. Tampoco se toma en cuenta ésta
cuestión específica, entonces se sigue como tratando de
hacer un cine industrial con una serie de mitos y ahora la carrera de
obstáculos es cada vez mayor, yo me pregunto si muchos de esos
jueces y jurados que están en IMCINE hubieran pasado los mismos
consejos que nosotros tenemos que padecer, pues difícilmente
se haría cine en este país. Entonces no entiendo cómo
alguien que dirige una institución de cine y discute sobre la
importancia de que exista más financiamiento y fondos para el
cine, al mismo tiempo no tenga claro que en el momento que tiene un
financiamiento hay que dedicarlo a que se hagan películas. Yo
sí tengo muchas dudas si existe o no una industria en primer
lugar, creo que existen unos cuantos particulares que hacen algunos
proyectos, existimos unos cuantos tercos que no tenemos el dinero de
esos particulares, llámense Altavista o algunas otras productoras,
Videocine, ¿no? que nos ofrecen películas que aparentemente
se vuelven exitosas porque va un millón de gentes al cine, ya
que su propuesta cultural es realmente muy similar a la propuesta norteamericana
¿no? Entonces yo digo bueno, pues frente a esta avasalladora
industria norteamericana y frente a la situación que tenemos
de copiar un cine que no nos representa ¿Qué posibilidades
tenemos como gremio? Pues tendríamos que tener las del apoyo
estatal y tampoco son transparentes, entonces pues bueno, a lo mejor
yo estoy muy pesimista, si es así se debe a las últimas
experiencias de 20 años de estarme peleando por hacer cine en
este país, pero creo que tampoco tenemos una organización
que haya respondido a estos golpes, es un gremio que siempre está
cuidando sus intereses, su pequeña parcela y esa naturaleza individual
del trabajo nos vuelve también gente muy sometida, esto es más
o menos lo que yo puedo esbozar.

Gerardo
Tort
Yo creo que pusiste el dedo en la yaga, al señalar la problemática
de nuestra vecindad con Estados Unidos. Somos un país de tercer
mundo que nos queremos asumir como de primer mundo, pero evidentemente
sin serlo, las reglas de nuestros más recientes gobernantes han
sido como tirarle hacía allá, pero yo creo que es sintomática
y cada vez más aguda la dependencia. En el sector cultural es
particularmente notorio, sobre todo porque la cultura no necesariamente
se tiene que medir en números, en cifras, no es mensurable estrictamente
hablando. Mi reflexión quisiera empezar por ahí, porque
claro que es el esquema que se está intentando copiar de una
manera e implantar por la otra. Yo estoy totalmente de acuerdo contigo,
particularmente yo no creo que haya una industria del cine mexicano,
creo que hay empresas que se dedican al cine pero que se sostienen gracias
al multicopiado de las grandes corporaciones norteamericanas, por un
lado, o también con la producción de comerciales, los
laboratorios, la renta del equipo, el staff, es decir para la mayoría
de la gente que hace cine, el sustento, “el day by day”
como se dice por ahí, proviene de los comerciales. Entonces difícilmente
si no hay una política clara en cuanto a qué hacer en
el aspecto cultural, yo sí creo que el cine hay que tener mucho
cuidado en definirlo, se ha definido y para mi muy atinadamente como
un producto cultural y es un producto la infraestructura y los dineros
que se requieren para hacerlo, uno hace cuentas y dice ¡recórcholis!
Las películas baratas mexicanas están arriba del millón
doscientos mil dólares, o sea es mucho dinero, son casi trece
millones de pesos, pero contra la posibilidad de recabar en taquilla
y en ese sentido es un producto, hay una proporción por la que
parece razonable la inversión.
Ahora ¿por qué producto cultural? Porque dentro la cultura
en el sentido estricto el cine es producto de las sociedades que lo
hacen, es imposible no pensar en que el cine, el cineasta y el conjunto
de creadores alrededor del cine no representan la ideología,
las ideas de una nación. Caso difícil el de México,
porque ya no sabemos dónde estamos, estamos a la mitad de la
nada, ya no sabemos si somos latinoamericanos, si somos medio gringos,
tirándole a no se qué, pero yo creo que somos sí
el traspatio de los Estados Unidos, sí somos, aunque por ahí
se enojan cuando uno lo dice. En otros países la cinematografía
es considerada como una industria estratégica porque, me parece
muy razonable aunque suene medio idealista, preserva los valores y le
da cohesión a una sociedad, el cine tiene esa gran capacidad
y es una herramienta impresionante como quizá otras artes no
la tengan.
Ahora, le hemos atribuido al cine históricamente valores que
a mi me parecen son dignos de rescatar, yo tuve la fortuna de adaptar
una obra de teatro: De la calle, la película tuvo alrededor,
más menos, millón y medio de espectadores, y la obra de
teatro quizá habrá tenido cien mil espectadores cuando
mucho y probablemente cinco mil lectores de la obra escrita, lo cual
quiere decir que el cine despierta cierto particular interés
en las audiencias, como manifestación y cómo expresión,
¡claro! Los dueños del dinero saben evidentemente que película
puede recaudar, -ahorita vamos a ver unos números que traigo
por aquí- que puede meter millón y medio de espectadores.
Y si hacemos un promedio de 30 pesos el boleto, estamos hablando de
que es muchísimo dinero lo que mete una película, entonces
sí es negocio el cine mexicano. Es decir, el discurso de que
el cine no es negocio no es cierto, por favor que no se la compren,
es buen negocio no nada más para los extranjeros, el cine mexicano
es negocio en su tierra, el problema, ahorita lo desmenuzamos, tiene
también que ver con las políticas que establece un gobierno
para proteger o no su cinematografía o sus manifestaciones culturales.
Hablaba yo hace un momento, por ejemplo de Argentina, de Francia, de
España, de Canadá y de muchos otros países que
tienen una estrategia muy definida y han establecido lineamientos radicales
incluso para preservar la autonomía de la cinematografía,
es decir, en el TLC, al que hace Víctor Ugalde alusión
en su texto, Canadá y Estados Unidos sacaron del TLC al cine,
México fue obligado a dejarlo fuera o no fue bien negociado,
¿qué es lo qué pasa? Estamos hablando de que somos
la quinta audiencia del mundo cinematográficamente hablando,
yo creo que los dueños de las distribuidoras, que en su mayoría
o más del 80% del cine que se ve en este país es norteamericano,
difícilmente van a soltar este mercado, peor aún, se está
dando ya que las Mayors, como se les llama, ya tienen sucursales, no
nada más en México, y también ya están produciendo
aquí, entonces finalmente sí hay una transferencia de
la cinematografía hacia lo que implica el mercado y a los dueños
del mercado. Yo ahí digamos que estoy soltando líneas
y después podemos hacer una charla e ir analizando punto por
punto. Hay un texto que publicaron en el número más reciente
de la Revista del Consumidor, que por ser tal me parece con cierta credibilidad.
Es una encuesta y trae unos números que aparentemente son fríos,
pero que nos pueden dar cierta luz para entender de lo que estamos hablando,
esto esta realizado por Leonardo Huerta Mendoza. Dice:
En 2003 se estrenaron en el país 272 películas de las
cuales 24 fueron mexicanas, 24 francesas, 14 españolas, 14 inglesas,
7 alemanas, 156 estadounidenses y algunas más de otros países.
(O sea no existe ni la cinematografía rusa, ni la iraní,
ni la asiática que es de las más importantes ahorita en
el mundo, o sea, en México no existe.)
En relación con la exhibición de cine nacional y extranjero,
se estima que en 2003 hubo 954 717 funciones, de la cuales 8.79% fueron
de cine mexicano y 91.21% de cine extranjero, o sea, ni siquiera se
llega al 10% famoso, que se ha discutido que debería tener el
cine mexicano en las pantallas, con respecto al público que asistió
a ver cine mexicano en el año 2000, hubo poco más de 6
millones de espectadores, ¡6 millones de espectadores!, que dejaron
en taquilla alrededor de 167 millones de pesos. En 2001, la afluencia
disminuyó 5.5 millones, con una derrama de 158 millones de pesos
y en 2002 se incrementó un poco, 6.068 millones con una derrame
económica de 182.5 millones de pesos, sin embargo no es posible
ver más cine nacional, debido a que cada año se producen
menos películas en México. En 1994 se produjeron 46 películas
hechas por la iniciativa privada, productores independientes y en coproducción
con el Estado Mexicano, en el 95 se filmaron apenas 14, 16 en el 96,
13 en 97 y 10 en 98; en los años siguientes las cifras fueron
22, 28 y 21, 14 en 2002 y 25 en 2003, esto puede ser la razón
de que el 51.8% de nuestros encuestados prefiera el cine estadounidense
sobre el mexicano, cuyo porcentaje es del 32.2%.
Este es un punto, la composición del mercado muy a grandes rasgos.
El otro problema sería la composición del dinero en taquilla,
es decir, por qué no hay productores mexicanos que se atrevan
a poner el dinero, a arriesgar su dinero en películas.
Está probado que si es negocio, nada más vamos a ver dónde
queda el dinero, el cine es negocio. Vamos a ver para quién y
cómo está compuesto el peso en taquilla, voy a hablar
en números redondos más menos. De cada peso que entra
al cine pagado, vamos a dejarlo en números cerrados, es casi
el 60%, digamos 50% de cada peso, 50 centavos se quedan con el exhibidor,
del 50% restante hay que quitarle la inversión publicitaria que
se le hace a las películas, que normalmente para una película
de entre millón y medio y dos millones de dólares se calcula
que puede ser de 800 a 1 millón 200 mil dólares de, o
sea, hay que retirarlo de lo que queda, que se convierte en un 100%
de esto, el distribuidor que es el encargado de hacer la estrategia
de mercadotecnia, mercadológica y del copiado y de todo este
rollo, se queda entre un 25 y un 35% de ese 100% que ya es mínimo,
el resto y a la cola va para el productor que normalmente tiene que
repartirlo con coproductores y muchas veces, si el coproductor es el
Estado, con el Estado mismo. Quiere decir que en términos muy
generales de cada peso en taquilla le regresan al productor 10 centavos.
Pero bueno, el peso entró. Voy a poner un ejemplo: De la Calle,
yo estoy hablando de cómo nos fue en taquilla, con millón
y medio de espectadores a treinta pesos el boleto, estamos hablando
de 45 millones de pesos, aunque mis productores no han visto de regreso
su capital, sí hubo negocio; por supuesto que los exhibidores
y los distribuidores están muy contentos porque la película
hizo dinero, entonces volvemos al mismo problema de origen, que tiene
que ver con la políticas de Estado para proteger efectivamente
y generar una industria que debería ser considerada como estratégica,
que sucede en otros lados del mundo pero en México por extrañas
razones no, lo dejo ahí para abrir boca.
Margarita
Suzán
A mí lo que de pronto me llena de sorpresa, sino es que de estupefacción,
es que de repente en algún periódico, como Reforma por
ejemplo, o en algún otro diario que tienen una sección
de espectáculos grande y muy bien ilustrada a colores, en fin.
De pronto se lee un artículo que dice “El cine mexicano
se está recuperando, renovación del cine mexicano, nuevo
boom del cine mexicano” y entonces me pregunto ¡¿Cuál
es el boom del cine mexicano?! ¿Por qué se está
hablando de una recuperación del cine mexicano?, si como lo acabas
de explicar Gerardo, la recuperación no es económica,
es discutible si esta renovación es cultural o no, y definitivamente
tampoco podemos hablar de recuperación en términos cuantitativos,
porque no se han vuelto a producir 80 películas al año,
¿Quién dice o por qué se dice que hay una recuperación
del cine mexicano? ¿A qué se refieren?
Maricarmen
de Lara
Bueno, lo de la recuperación del cine mexicano ya tiene muchos
años escuchándose, pero sí creo que la temática
que se trata últimamente en el cine nacional sí ha recuperado
un público, digamos a diferencia del cine finales de los 70’s,
que fue la época más negra del cine mexicano, pues ahí
el público de alguna manera sí se retiro porque las películas
que se producían a nivel de Estado eran las ficheras y todos
estos rollos, entonces creo que hay una temática más cercana
al público y eso desde el principio de los 70’s digamos.
Yo no olvidaría ni Canoa, ni las experiencias de Fons, ni las
experiencias de Hermosillo, ni muchas otras películas que tenían
que ver con un contexto social en México y que de alguna manera
tenían una salida de mercados alternativos o si se podría
llamar mercados por lo menos de exposición, ¿por qué?
Porque los cine clubes y la alternativas independientes eran mucho más
fuertes, eso también se ha acabado; vemos que en las universidades
lo que se proyecta es lo mismo que se alquila en el Blockbuster, ya
no es como en nuestras épocas, que se veía un cine europeo,
un cine que te da un panorama más amplio de otras culturas, pero
sí creo que las temáticas nacionales hoy tienen que ver
más con el público. Por otro lado está el hecho
de que la salida de una película de industria es bastante compleja
y Gerardo ya hablaba algo de esto y bueno, creo que uno de los problemas
que hay aquí es que muchos de los proyectos que se hacen desde
que nacen ya se les está viendo la salida internacional, el reconocimiento
internacional, como la participación en el festival de Cannes
o cualquier otro gran festival, y no se están ocupando de decir
yo quiero hacer algo para este público. Siento que tampoco ha
habido una estrategia de comercialización correcta por parte
del Estado, para mí la pérdida de las distribuidoras nacionales
estatales fue gravísimo, es tanto como decir ahora sigamos vendiendo
la petroquímica y eso no ha tenido una valoración a nivel
de la sociedad misma porque no hay esa conciencia, ni siquiera de parte
de quienes hacemos el cine, creo que también perder estratégicamente
estos espacios es algo que nos ha hecho alejarnos, o por lo menos perder
la posibilidad de recuperar algo nosotros mismos, no nada más
esto que dice Gerardo, que es cierto, sino que por ejemplo, cuando peleamos
este peso en taquilla para el cine nacional, que era una estrategia
planteada en Argentina, cuando peleamos este famoso peso, pues estamos
viendo que no nada más las Mayors norteamericanas empiezan a
ampararse, y en muchos casos se conceden los amparos, sino también
Videocine o nuestros supuestos aliados de Altavista, que luego se vuelve
Univisión, porque finalmente la propuesta política es
la misma ¿no? Entonces yo creo que el Estado debería recuperar
su capacidad de distribución y de espacios de exhibición.
Gerardo
Tort
Mira, habría que separar muy bien los dos conceptos, una cosa
es ser productor y otra cosa sería el mercadólogo, que
normalmente eso la hace la distribuidora, ahora en cuanto a la distribución,
tú no puedes implementar un modelo a menos que tengas una gran
lana y pongas tu cadena de cines, e inventes tu propia manera de distribuir,
porque el modelo que permea México es el modelo norteamericano,
entonces aunque tú vayas a aprender la distribución y
la mercadotecnia del cine en Honduras, o sea, la que permea en México
es la gringa, entonces si tú quieres implementar una nueva no
vas a poder, no hay manera.
Público:
¿Y lo mismo sucede con el documental?
Gerardo
Tort
Te voy a hacer una pregunta ¿tú viste Los cosechadores
y yo? Yo creo que es mejor que Bowling for Columbine, pero por mucho,
y volvemos al mismo caso, es un documental, hecho con una nueva tecnología,
con la misma con la que se hizo Bowling for Columbine, en mini dv, y
es extraordinaria, pero lo que pasa es que, como estamos viendo los
números, la cinematografía francesa aunque sea la segunda
en importación y en importancia a nivel de mercado en México,
de todas formas pasa desapercibida, se exhibe en seis salas, y una película
que aparentemente es barata como Bowling for Columbine, estas hablando
que viene distribuida creo que por United, o sea una de las Mayors,
no tienes manera de compararlo. Juan Carlos Rulfo saca su película
y le dan treinta y tantas salas y nada de promoción, y es una
de las mejores películas documentales que yo he visto del cine
mexicano, ¿me entiendes? Ahí están mis comparativos.
Se invita a pasar a la mesa a una persona del público que así
lo pidió.
Me siento muy emocionado, como niño con juguete nuevo, y les
voy a decir por qué, voy a permitirme presentar con ustedes para
que sepan quién soy, de dónde vengo y a dónde voy,
mi nombre es Jesús Marín Bello. El tema que voy a tratar
surge precisamente, del título que dice, III Encuentro Hispanoamericano
de Video Documental Independiente, pero lo que más me encanta
de todos esto es Contra el Silencio Todas las Voces, contra ese silencio
que es hipócrita, que es la corrupción voy a elevar mi
voz si ustedes me lo permiten, me voy a sentar, porque a los 81 años,
se cansa uno de estar parado, acabo de cumplir el 19 de marzo 81 años.
He participado en un promedio de 480 películas, mexicanas e internacionales,
trescientas ochenta las cuales son de la época de Oro del cine
Mexicano y 80 internacionales. Traigo la propuesta del siglo XXI y está
apoyada la propuesta con la ley en la mano, cuatro leyes, Ley federal
del Derecho de Autor, Ley Federal de Cinematografía, Ley Federal
de RTC, Ley Federal de Cooperativas y la Constitución Política
en varios de sus artículos, donde se habla de la industria cinematográfica,
considerada, desde que se constituyo la constitución de 1917
que después se ha ido reformando. Les voy a hablar exclusivamente
de la Ley Federal de Cinematografía, me la sé de memoria
afortunadamente, no voy a hablar más que de un capítulo,
y un artículo. Capítulo 7 D, la ley dice textualmente:
Capítulo siete de fomento a la Industria Cinematográfica,
artículo 31, las empresas productoras, como distribuidoras, exhibidoras
y comercializadoras que produzcan, distribuyan y exhiban películas,
de corto, largometraje con estudiantes de cinematografía estarán
exentas de impuestos. El segundo párrafo dice: Así mismo
las empresas que promuevan circuitos de cine clubes, con los mismo propósitos,
así como las salas de doblaje de titulaje y los laboratorios
que se dediquen a el revelado de las películas contarán
con la misma exención te impuestos y estímulos fiscales.
Pues bien mi proyecto contempla lo siguiente, abrir una red regional
nacional e internacional de salas de arte y cultura, ¿por qué?
Si nosotros logramos a través de un enlace de comunicación
para que sean ahora las familias mexicanas las que produzcan, distribuyan
y exhiban el cine mexicano a nivel internacional que se filme tanto
en el territorio nacional de la República Mexicana serían
32 mercados producción y consumo pero como mi idea es no fantasiosa,
sino muy ambiciosa, quiero ir a todo Latinoamérica y España.
He formado dos empresas familiares, una se llama Acción México
siglo XXI, las siglas de está entidad son Acción Cultural
Cinematográfica Nacional, Organización Nacional México
Siglo XXI, esa es una, la otra, se llama ACELA y es Alianza Cultural
Educativa Latinoamericana, a través del séptimo arte.
El séptimo arte y los sabemos todos, aglutina a todas la bellas
artes, pero también a las artes y ciencias de la comunicación
y la tecnología que es la que siempre está transformándose,
nos ofrece ahora la maravilla del cine en formato de video digital,
con la experiencia que yo tengo he hecho un estudio y estoy escribiendo
un libro que se llama Evolución Cultural México Siglo
XXI Hacía el Futuro, un libro para la familia mexicana si se
les da solamente el remedio mueren, hay que curarlos con un trapito.
Pues bien para terminar está exposición breve puedo asegurarles
que si ustedes me dan la oportunidad yo con mucho gusto les enseño
como podemos recuperar mercados perdidos para la industria cinematográfica,
no solamente la mexicana, sino la hispano latinoamericana, porque el
mismo conflicto que tenemos en México, está en todos los
países donde se han firmado tratados de libre comercio, y lamentablemente,
con nuestros políticos, se hacen los tontos o lo aceptan porque
les conviene, eso no lo voy a discutir aquí ni a eso vine, no
vengo a buscar a nadie, vengo a exponer una propuesta y espero la acepten
y me den la oportunidad de que con las personas indicadas pueda yo proponérselos
porque esto termina el próximo viernes, yo estoy asistiendo a
todos los eventos, por vocación, por inclinación, por
convicción de que aquí está en esto una respuesta
a mi proyecto porque si aliamos el concepto del proyecto que yo traigo
con el movimiento del documentalista podemos hacer maravillas.
Gerardo Tort
Gracias por la aportación, creo que sí habría que
verlo con detalle. Afortunadamente aun existe gente impetuosa, gente
que propone, pero digamos que la idea también es conectar el
status de la industria y del mercado en México y saber qué
es lo que esta pasando para aterrizarlo muy particularmente con el documental,
es decir, si las condiciones y las características del mercado
o más bien de la cinematografía en México están
dictadas por el mercado evidentemente el documental va muy a la saga,
el documental y el cortometraje.
Bueno voy a concretar lo que venimos charlando: la falta de política
claras y decisivas respecto al cine como un producto cultural por un
lado; por otro lado, dadas las condiciones del mercado o dadas las condiciones
en las que se inserta el cine, estrictamente como mercado, y en cuanto
al documental vuelvo a los mismos ejemplos: la experiencia de todas
las cinematografías, la francesa, la argentina, la brasileña,
incluso la española, que tienen alguna manera de incentivar,
no nada mas a la cinematografía de ficción sino también
la parte documental y cortometraje, y además parte de los incentivos
es el vincular a la televisión a todo el proceso de producción.
En México volvemos a lo mismo, la televisión entra muy
al final, impone condiciones y no quiere comprometer el dinero en la
producción, para eso tiene su productora, concretamente Televisa
tiene Videocine, y ahora TV Azteca creo que tiene a Argos, pero no hay
ninguna instancia, ni ninguna política que de alguna manera le
de beneficios tanto a ellos como a los productores, entonces se cierran
las ventanas, la ventana natural para el documental. Termino mi idea,
no podemos llegar a cosas concretas, como trajo el señor aquí
a plantearnos, si efectivamente no se soluciona por otro lado y para
mí lo esencial son las políticas gubernamentales, para
que se pueda dar la cinematografía y las manifestaciones culturales,
ahí es donde yo centraría el gran problema que tiene México.
Maricarmen
de Lara
Si, yo estoy totalmente de acuerdo, yo creo que mientras no exista,
o exista la política cultural que existe, porque de hecho hay
una política cultural tal vez de la ausencia, tal vez del entreguismo,
tal vez de muchas cosas, pero también mientras no existan este
tipo de posibilidades, que nos den salida a nuestros trabajos, finalmente
uno hace productos para que lleguen al público, entonces lo de
la situación cultural me parece grave, porque las experiencias
que hemos tenido en canales creados como el 22, que se suponía
que era un canal al servicio de la sociedad, se ha traducido en compras
de materiales a países extranjeros, a veces excelentes materiales
y que me parece importante que existan pero no así, no tiene
una política interna que nos permita fortalecernos y que permita
la salida de nuestros productos documentales que sería la ventana
natural de las facetas que habría que cubrir y que finalmente
para mí, mientras exista ésta poca movilización,
esta poca participación de parte del gremio, pues es muy difícil
reconstruir ¿no?
De alguna manera, el feminismo ha buscado modificar políticas
públicas durante estos veinte años de existencia, y mal
que bien ha logrado algunas cosas, sin embargo en el cine yo mas bien
creo que hemos ido en un retroceso, a pesar de que hay muchas propuestas
nunca logramos establecer el vernos en un espejo y eso es lo que a mi
me parece más grave, que no logramos entonces esta fuerza que
debería ser negociadora y que pueda vertirse en modificar políticas.
Nuestra oportunidad que fue hace poquito con este intento, ya cada vez
más grave de cierre de escuelas de cine, creo que otra vez se
nos fue de las manos y se nos diluyó, no entiendo los temores
que hay, a veces, por tomar un partido por algo.
(Continúa sesión de preguntas y respuestas)

LAS
MUJERES DOCUMENTALISTAS: RETOS Y SATISFACCIONES
María
Eugenia Tamés García
es guionista, productora y directora de cine y video. Es psicóloga
con estudios cinematográficos, conferencista internacional, investigadora
y guionista independiente en temas de salud y sociales, y experta en
proyectos televisivos que apoyen campañas de carácter
social y educativo. Ha dirigido 3 documentales en cine y 17 en video
, así como cápsulas didácticas y spots promocionales.
De 1998 a 2003 dirigió el programa de televisión Diálogos
en confianza para XEIPN Canal 11, que se hizo acreedor de diez premios
nacionales.
Leticia
Venzor
es egresada de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara
y del Centro de Capacitación Cinematográfica. Ha sido
actriz, escenógrafa y asistente de dirección y directora
de arte de películas de de Busi Cortés, Jaime Humberto
Hermosillo y Alejandro Pelayo. Su tesis El viudo José fue nominado
al Ariel y a la Diosa de Plata como mejor Cortometraje de Ficción.
Con el documental La otra frontera obtiene Mención Especial del
Jurado en el Festival de Cine de Mujeres en Berlín (1998). Debuta
como directora en el largometraje de Ficción El amor de tu vida
S.A., escrita por Malú Huacuja del Toro y obtiene el premio del
Público en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana,
Cuba y es nominado al Ariel como la Mejor Opera Prima.
Carmen
Luz Parot
(Ver nota curricular en Jurado Nacional e Internacional)
Rotmi
Enciso
es fotógrafa, pintora y realizadora, colaboradora de la revista
Fem por 12 años, al igual que de diversas publicaciones de carácter
feminista. Es activista del Movimiento Lésbico Feminista desde
hace 15 años. Ha participado en teatro como actriz, en pantomima
y en performance.
María
Eugenia Tamés
El documental y las mujeres
“Es la habilidad para consignar la vida cotidiana libre de
discursos mediatizantes, dejando que sean los hechos los que impongan
su propio sentido hasta donde la selectividad del medio lo permita.
Es tener la habilidad para demostrar hipótesis y ofrecer visiones
del mundo complejas con la contundencia de una imagen, de una frase,
de un testimonio libre vuelto confirmación práctica”.
Jean Mitry
Algunas mujeres, ciertamente muy pocas participaron en el trabajo del
cine en México. Pioneras que tuvieron que enfrentarse muy solitarias
a un quehacer reservado en ese tiempo exclusivamente a los varones.
En los años setenta, con el surgimiento del movimiento feminista
en México, se dio la oportunidad de pensar y analizar la condición
de la mujer desde todas las perspectivas posibles.
Reflexionar sobre la legalización del aborto, la violación,
el trabajo doméstico, la prostitución, se convirtió
en el objetivo a lograr, paralelamente se organizaron y crearon diferentes
grupos de concientización para discutir y, en los casos necesarios,
denunciar.
Dentro de este marco nacieron varios grupos feministas integrados por
mujeres con diferentes especialidades, y entre estos se formó
un colectivo de cine, integrado por mujeres estudiantes de una de las
escuelas de cine.
En su primera etapa se realizaron “Cosas de mujeres” de
Rosa Martha Fernández, un film, mezcla de documental y ficción
sobre el problema del aborto; de la misma manera “Rompiendo el
silencio” que aborda el tema de la violación; el documental
titulado “Vicios en la cocina” que recoge de una manera
muy auténtica la jornada cotidiana de una ama de casa, realizado
por Beatriz Mira. También de manera testimonial el registro de
la vida cotidiana de un grupo de prostitutas, que ahora se llaman trabajadoras
sexuales en la ciudad de México: “No es por gusto”
de María Eugenia Tamés y Maricarmen de Lara. Estas películas
y otras más fueron los caballitos de batalla para los grupos
de mujeres en sindicatos, en las universidades o para los grupos de
discusión. Se convirtieron en el motor que generaba la discusión
de las mujeres sobre su condición específica.
Se han hecho posteriormente muchas críticas a esas películas
porque en efecto, tenían carencias desde el punto de vista técnico
y de lenguaje y porque a lo largo de los años esa discusión
tan incipiente y esquemática entonces, se fue ampliando y complejizando.
En este proceso de organización, creación y militancia
en el que estábamos involucradas de manera personal surgieron
desde luego cuestiones éticas que resolvíamos a la luz
de los elementos de análisis y práctica con que contábamos
entonces. A partir de esta experiencia nos obligamos a la reflexión
tratando de rescatar nuestra práctica y la aportación
que indudablemente realizó nuestro trabajo a la causa de las
mujeres, a pesar de los obstáculos que se presentaron tanto internos
como externos a nosotras.
La reflexión se hizo a partir de nuestro quehacer cinematográfico
y militancia feminista, de las preocupaciones creativas y éticas
que se generan cuando uno hace cine, sobre todo un cine que se pretende
feminista.
Para hablar de la manera como hacíamos cine creí conveniente
abordar los siguientes puntos:
Desde el quehacer
Desde las preocupaciones temáticas.
Desde el lenguaje.
Desde la mirada.
Desde
el quehacer corre cámara…..si señor
Por sus características, el trabajo cinematográfico se
consideró por mucho tiempo como tradicionalmente masculino, es
decir, para realizarlo se requiere un nivel técnico en diferentes
especialidades, como son por mencionar algunas, el manejo de la cámara,
el diseño y colocación de la iluminación, el sonido
y la dirección de cámaras. Para trabajar en el cine es
necesaria una sólida preparación técnica de difícil
acceso para las mujeres antes de que existieran las escuelas, que se
constituyeron en la única manera de llegar al quehacer cinematográfico.
Es importante recalcar que estas funciones se encontraban altamente
mitificadas con el fin de reforzar el supuesto de la “incapacidad
femenina” para realizar actividades técnicas y manejar
el equipo especializado y de esta manera preservar el espacio como exclusivamente
masculino.
Este es el universo con el que nos encontramos las mujeres que queríamos
hacer cine a mediados de los setentas. Ingresamos a la escuela de cine
e intentamos realizar un cine pensado y realizado por mujeres, que sirviera
como apoyo y material de reflexión al movimiento feminista. La
escuela nos dio la oportunidad de transformar el trabajo académico
en trabajo militante ya que al realizar las películas como ejercicios
escolares, había mucha más flexibilidad y autonomía
para elegir los temas y desde luego material y equipo para producirlas.
El
trabajo cinematográfico tradicional se lleva a cabo dentro de
una estructura muy jerárquica donde la máxima autoridad
es el director, ante esto el interés principal era concebir una
manera diferente más horizontal y democrática de ejercer
el quehacer y favorecer el trabajo y la participación colectiva,
se formaron grupos donde se intentó mejorar el desempeño
técnico y diseñar creativamente nuevas formas de trabajo
buscando una relación menos dependiente de los técnicos
hombres.
En la primera película que hicimos tuvimos que tener un camarógrafo
hombre porque todavía no había entre nosotras una que
pudiera hacerlo. Por cierto, ese detalle fue objeto de una reclamación
de las feministas europeas cuando la película participó
en un festival de cine feminista en 1978 en Amsterdam Holanda.
Con el tiempo nos aventuramos a constituir grupos exclusivamente de
mujeres cubriendo todas las especialidades. Nos apoyamos unas a otras
jugando diversos roles y nos dimos la confianza para habilitarnos en
el manejo del equipo y desarrollar un buen nivel técnico. Logramos
expresarnos de una manera muy básica pero nuestra.
Desde
las preocupaciones temáticas
Las mujeres tienen su trabajo, y los hombres el suyo, hay un modo
de hablar de mujer con mujer y de hombre con hombre, como hay modos
diferentes de contar las cosas según sean. Esto lo escuché
a una mujer indígena que entreviste alguna vez.
En la época de los ejercicios escolares, nuestra preocupación
era describir la realidad en la cual las mujeres se encontraban inmersas.
Traer a la pantalla la vida de las mujeres, contada por las mujeres
mismas, principalmente a través de documentales.
En este trabajo la observación cuidadosa y el registro riguroso
de la realidad era el objetivo a lograr, pero también lo era
la interpretación. Intentando construir en imágenes la
historia de las mujeres nacieron temas como, la descripción de
las tareas repetitivas de una ama de casa y su vacío al final
del día cuando se acicala para un marido eternamente ausente;
la vida diaria de una prostituta que combina su trabajo y maternidad,
o los primeros intentos de reuniones de reflexión y toma de conciencia
política de un grupo de mujeres trabajadoras y posteriormente
a partir del terremoto del 85 denunciar las condiciones laborales y
humanas en que se encontraban miles de costureras en la ciudad de México.
En el aprendizaje surgieron también nuevas formas de aproximación
a la realidad femenina a partir de las técnicas del cine documental,
buscando que los personajes expresaran y vivieran sus conflictos además
de mostrarse en las esferas esencialmente femeninas.
Desde
el lenguaje
Otra de las preocupaciones que se generan es la búsqueda de un
lenguaje diferente al establecido. Esta búsqueda involucra la
totalidad de la obra, desde la concepción de los contenidos hasta
la manera de colocar y encuadrar la cámara. Buscábamos
una forma femenina de expresarnos, por ejemplo: ¿cómo
contar una historia sobre la violación sin que parezca contada
por un hombre? o ¿cómo mostrar a una mujer como la protagonista
de su propia vida sin ser triunfalista sin hacer prevalecer una visión
estereotipada?, ¿cómo lograr un lenguaje que le de la
vuelta a los elementos de la cultura dominante?, estas cuestiones éticas
representaban y siguen representando un reto a vencer y un problema
técnico y de oficio, ya que estoy segura, que manejar correctamente
el lenguaje y lograr los objetivos planteados no depende únicamente
de la intencionalidad.
Desde
la mirada
“Ya no una existencia de confesión intimista de amor
es una lágrima sino una literatura de existencia
y de denuncia
Elena Poniatowska
En el caso de la filmación de un documental donde las personas
mismas son las protagonistas del film y a través de su testimonio
y colaboración se realiza el trabajo, la preocupación
ética ha pasado también por el compromiso que se establece
con las personas filmadas acerca de los objetivos y las expectativas
que cada una de las partes tiene sobre el resultado.
La utilización que se hace del material filmado, la manera cómo
se plantea el problema con o los y las involucradas, la participación
de la comunidad, la estructura, el montaje y finalmente el sentido que
toma el producto ya terminado.
La cuestión ética pasa por la posición y el compromiso
que asume el o la realizadora frente a un hecho; existen diferentes
posiciones tales como:
· el intento de describir de manera “objetiva” y
por lo tanto neutral, que no era nuestro caso,
· la interpretación del hecho con una toma de partido
implícita,
· la posición crítica.
¿Qué sucede cuando las personas son víctimas y
qué cuando son protagonistas?, ¿cómo plantear personajes
pluridimensionales sin caer en maniqueísmos? En el caso de nuestras
proposiciones era muy frecuente plantear personajes femeninos heroicos
y maravillosos pero siempre mostrando los obstáculos y limitaciones
que ses le imponían, los procesos humanos que están en
juego. ¿cómo matizar una mirada solidaria y a la vez creíble?
Frente a esto nuestra propuesta tiene que ver con la idea de que de
cara a la cámara hay una persona de carne y hueso que participa
y se involucra con el equipo técnico en la planeación
y realización del producto, y a quien es necesario mostrarle
el material filmado. (ejm pregunta a las prostitutas ¿Cómo
les gustaría que fuera una película sobre su vida , en
la época más nefasta del cine mexicano , no les gustaba
como se les representaba.)
El compromiso con las personas que filmamos implica también la
responsabilidad de agudizar nuestra mirada observando con sensibilidad.
Como decidimos lo que permanece y lo que se deja fuera, todo esto tiene
mucho que ver con una serie de decisiones éticas, y de compromiso
personal y feminista. (Ejemplo, la decisión de no incluir escenas
de las prostitutas peleando).
Cuando filmamos a las mujeres de movimientos populares, como personajes
protagónicos, nuestro compromiso era devolver a la comunidad
y a ellas mismas, en la medida de lo posible, el esfuerzo realizado,
que participaran en la toma de decisiones, en la edición, garantizar
que tuvieran una copia de la película, o promoviendo una exhibición
del último corte en la sede de su sindicato ,como fue en el caso
e las costureras, evitando de esta manera el convertirnos en “vampiras”
que robaban la imagen y después desaparecían hacia algún
festival o cine club.
El desafío era y sigue siendo deconstruir los valores éticos,
estéticos, y simbólicos de la visión cultural dominante
y comunicar otros más acordes al deseo de una nueva cultura.
Nuestro trabajo es en el campo de la comunicación. El mayor defecto
de un film mal hecho no es estrictamente estético, su deficiencia
reside en no comunicar con eficacia el mensaje o representar la realidad
de un modo diferente.
Pero el cine es un trabajo que requiere de recursos materiales, económicos
y humanos y que se hace en equipo. En su proceso de realización
establece relaciones muy complejas y diversas, llenas de aristas y expectativas
variadas que hay que enfrentar y resolver en el momento.
Para terminar quisiera citar a uno de los más grandes realizadores
de documental, Robert Flaherty, que decía a propósito
de Nanook “El vivo deseo que tenía de hacer Nanook se debía
a mi estima por esa gente, a mi admiración por ella: yo deseaba
contarles a los demás algo sobre ese pueblo”
Margarita Suzán (Moderadora)
Carmen Luz es Licenciada en Comunicaciones y Periodismo de la Universidad
Católica de Chile. Es una documentalista que tiene en su haber
el Premio Especial del Jurado del Festival de Málaga, y primeros
lugares en los festivales de Derechos Humanos de Buenos Aires, Biarritz
y Valdivia, por su extraordinario documental que se llama “Estadio
Nacional”.
Carmen
Luz Parot
Soy
una documentalista, tengo 36 años y trabajo en Chile, siempre
he trabajado en Santiago y hace unos meses atrás recibí
la invitación del festival Contra el Silencio todas las Voces
y tiempo después Cristián, el director de este festival
me pidió que si quería hablar en una mesa redonda sobre
el tema, documental y mujeres. Yo acepté un poco sin pensarlo,
pero al acercarse estas fechas, me doy cuenta de que es un tema que
jamás me he detenido a pensar ni a reflexionar porque el hecho
de que yo sea documentalista en Chile, como en muchos países
de Latinoamérica, escapa un poco a la realidad de que yo sea
mujer. Nosotros en nuestros países, como documentalistas independientes
y creo que ese es el tema que más nos ha preocupado y marcado:
la independencia, siempre nos hemos centrado y abocado a temas que nos
parecen mucho más urgentes como el tema de los derechos humanos
y la recuperación de la memoria, yo vengo de un país donde
nuestro archivo cultural fue destruido, desde grabaciones musicales,
fotográficas, literatura, libros, prensa, archivos, archivos
completos de nuestra historia, treinta años de historia fueron
destruidos y sólo ahora, junto a otro grupo de documentalistas
hemos trabajado en recuperar esos pedazos de nuestra historia y es por
esa razón que en Chile, muchos documentalistas como yo no hemos
podido todavía abordar los temas urgentes del hoy y que todavía
estamos, como dicen allá, pegados en el pasado, porque es necesario
y entonces en esa labor yo me he llevado estos últimos diez años
y la verdad que nunca lo he enfrentado como proyectándome, como
haciendo la pregunta de cómo enfrento esa labor como mujer, o
cuáles son los temas que urgen tratar sobre la mujer en el documental,
ninguna de esas dos variantes.
Entonces, a propósito de este Encuentro pretendo hacer un listado
de que temas, si no tuviéramos la urgencia de nuestro pasado
en la actualidad, podríamos abordar como mujeres realizadoras
y son temas que yo como mujer y como muchas en Latinoamérica
los vivimos constantemente. Yo creo que el problema más grave
que enfrentamos, por lo menos en mi país, es la posición
que tiene la mujer en los medios de comunicación masiva, que
me parece que es una realidad, la televisión es una realidad
más fuerte que la propia realidad muchas veces y en esa televisión
de nuestro país, la mujer tiene un papel, una situación
de mucha degradación. En Chile no existen, en la televisión,
en los medios de comunicación, mujeres mayores de 35 o de 40
años. No hay mujeres intelectuales en los medios de comunicación,
sólo existen modelos, bailarinas, mujeres dispuestas a ser insultadas
en televisión. Y eso se ha ido agudizando cada vez más,
parece que mi país, junto con modernizarse, como se piensa allá,
con toda soberbia, ha ido retrocediendo en cuanto a la lucha y a la
posición que tenía de privilegio, a pesar de que en estos
momentos se plantea una candidata presidencial socialista mujer que
tiene muchas posibilidades de llegar hasta este asiento. Y ese tema
ni siquiera es un tema de discusión, el tema de la posición
de degradación en Chile. En nuestro país, tres de los
cinco canales de televisión que hay en Santiago, después
de las once de la noche tienen programas en que mujeres se sacan la
ropa, hacen streap tease y no hacen más que eso, ni siquiera
hablan y los tres programas que se pelean el rating son programas de
público masculino que grita insultos a las mujeres y es tremendo.
Gente que viene de otros países llega a Chile pensando que es
un país muy conservador y lo es, ve la televisión y no
entiende, y sobre todo hay un canal muy conservador cuyo dueño
es del Opus Dei que fue el que comenzó esta moda.
Y creo que está muy unida al pensamiento conservador la idea
de la degradación de la mujer. Entonces creo que ese es el tema
en mi país muy crítico, el tema de la posición
que tiene la mujer en los medios de comunicación.
No existen las mujeres sabias, no existe la sabiduría que tiene
la mujer con los años y no se le ha reconocido a pesar de que
en nuestra cultura indígena, la cultura mapuche, la mujer, la
mati, la sabia, era la persona que encarnaba el conocimiento en nuestras
raíces y eso ya no es así. Hay entonces una situación
de constante insulto a la mujer. Otros programas que tienen mucho rating,
que se pelean el rating en Chile, son los programas de operaciones de
cirugía plástica, sobre todo a muchachas que quieren aumentarse
el busto que también es una situación de machismo, porque
es cambiar, intervenir una operación para el agrado masculino
y en un país donde no existe ni siquiera la medicina gratuita,
todo es pagado, hay un programa con médicos, médicos de
gran reputación de la Universidad Católica, haciendo este
tipo de operaciones.
Después hay otro gran tema en mi país que es el del aborto
terapéutico. Voy a contar algo personal que me ocurrió
a mí. El tema del aborto era un tema que a pesar de que estaba
vigente, nunca lo había pensado profundamente, quizá porque
era un tanto complicado y uno no sabe que pensar. Pero el año
pasado yo estuve embarazada por primer vez en mi vida y estaba muy contenta
con mi pareja, pero tuvimos un problema en este embarazo, se llama situación
oligohidramnios que es cuando el feto no tiene líquido amniótico,
generalmente en esas situaciones, si avanza, si no hay pérdida
y el embarazo avanza, ese niño no va a desarrollar pulmones y
entonces hay que gestar los nueve meses, pero va a nacer un niño
que no va a poder respirar y va a morir en el momento del nacimiento
y cuando nosotros nos enteramos de eso, nos enteramos también
en forma práctica, que yo sabía que eso existía
en Chile, pero nunca lo había oído, de que está
prohibido el aborto terapéutico y son leyes y decisiones tomadas
por médicos y legisladores hombres que nunca han vivido lo que
viví yo y muchas mujeres en Chile. Hay casos también muy
comunes de fetos acéfalos, es decir también hay esta situación
y son muy numerosos y no aparecen en los medios de comunicación
y el estado obliga a las mujeres a continuar con ese embarazo y si no
el médico te denuncia si tú tratas de practicarte un aborto.
Me contaban, porque tuve contacto con otras mujeres, en la misma situación,
yo finalmente perdí espontáneamente este embarazo, pero
en ese tiempo tuve la oportunidad de conversar con médicos que
luchan a favor del aborto terapéutico y con mujeres que habían
sido obligadas a entrar a maternidad después de haber hecho un
pago gigantesco y compartir con otras mujeres que estaban teniendo sus
hijos, sabiendo que iba a nacer un hijo muerto y las obligaban a pasar
ese proceso. Virginia, una uruguaya que también es Jurado en
este festival, me contaba que ella había visto un documental
en Colombia donde también se vive una situación como en
Chile, donde no sólo se obligaba a las mujeres a llegar al final
de este embarazo, cruelmente, sino que las obligaban a enterrarlo, a
ponerle un nombre, a hacer un funeral y eso era una decisión
de la legislación masculina, de personas que no han tenido experiencias
como las que ellos obligan a tener a las mujeres
En mi país también, y voy a contar otro caso práctico,-
que no me gusta contar las cosas en concreto, porque soy documentalista
y me gusta la vida – hace muy poco tiempo, el gobierno firmó
un decreto, en el cual las mujeres que son violadas, de cualquier edad
que son violadas, se les debe suministrar en el centro de atención
médica la pastilla del día después, no se si también
la tienen acá, ah, es la misma, pero las comunas de Santiago
y muchos lugares del país la prohibieron, se enfrentaron a eso,
y muchas personas sobre todo alcaldes hombres, están protestando
y había un gran escándalo, en mi país no había
escándalos por centros de detención y tortura y por miles
de muertes y había un gran escándalo porque se les estaba
dando la pastilla de un día después, “abortiva”,
a jóvenes que eran violadas.
Otra situación que se vive en mi país es el tema de los
sueldos, también es un tema que yo vivo personalmente. Las diferencias
entre los sueldos teniendo un mismo cargo y teniendo incluso, muchas
veces, mejores currículos y mejores relaciones, es una constante
que yo he vivido toda mi vida de ir a un trabajo que me llaman y entonces
después le ofrecen a un hombre, que entra una hora después
a la misma entrevista, el doble o el triple de sueldo sólo porque
es hombre.
Chile también es un país donde existe un gran alcoholismo,
creo que junto con Japón es el país donde existe mayor
alcoholismo en el mundo, esta situación de alcoholismo se traduce
en que existen muchos hogares sin padre y mujeres que son jefas de hogar,
y ese es un tema que no está en la televisión y tampoco
está en las teleseries, que allá tienen mucho éxito,
siempre es el hombre el jefe de hogar y creo que un estudio dice que
el 40% de los hogares en Chile, si no más, son mantenidos por
mujeres.
Existe también el tema del trato a la mujer trabajadora particular,
que es un tema que no han tratado los documentales, el tema de la mujer
que generalmente viene de fuera de la capital y trabaja en casas en
situaciones muchas veces cercanas a la esclavitud, porque se les encierra,
no se les deja salir, no tienen contrato, no tienen Salud, son tratadas
como propiedad de esa casa y no como un trabajador con todos sus derechos.
No están tampoco consideradas dentro del mundo laboral, cuando
hay marchas de centros de trabajadores, esas mujeres para una gran parte
del movimiento de trabajadores de Chile no existen.
Y como último punto, otra situación que también
creo que es muy grave, en mi país que yo también la viví,
es la diferencia en la educación de hombres y mujeres. Yo me
eduqué en un colegio particular en el cual no existía
laboratorio, había muy pocas clases de matemáticas o ciencias
porque ¿para qué la mujer las va a necesitar? Me acuerdo
que sufría mucho porque me gustaba mucho leer y la biblioteca
era groseramente pequeña y tenía muy pocos libros y casi
todos eran de cuentos de hadas y yo le pedía a mi padre que me
cambiara del colegio de mujeres, donde la educación estaba orientada
finalmente a agradar a los hombres y lograr conseguir un buen hombre
y para mí eso fue muy desagradable. Afortunadamente yo era muy
joven y como muchas mujeres fui de muchas inquietudes en mi niñez,
de muchas necesidades de estar en un sistema educacional distinto y
no en uno que no te da esas mismas herramientas, esa misma libertad
de discutir, de discusión en un sistema de ideas propias, que
te permita un debate de ideas, por ejemplo en los colegios de hombres
no se sentía ese tema de la falta de debate y en los colegios
de mujeres no, porque la vida es así y uno la aceptaba y eso
se extiende a todas las áreas de nuestra piel.
Después el tercer punto que quería perfeccionar es ¿qué
nosotros podemos proponer como mujeres, aportar al documental? Yo no
soy particularmente una feminista que piense en el mundo como masculino
o femenino. No, no es así. Pero sí pienso que en nosotras
hay ciertas características y sólo puedo hablar de las
que yo veo en el mundo documental, de mis amigas y la gente cercana
y el trabajo de mujeres en el documental, qué es lo que pasa
o que podemos aportar en ese mundo. Y creo que lo primero es una visión
más cariñosa hacia el tema o los personajes que nosotras
tratamos. Incluso hasta con las personas con las que no estamos de acuerdo.
Hay una pequeña preocupación a detalles que consideran
la dignidad de las personas que nosotras estamos siguiendo, entrevistando
o simplemente nombrando, o cómo ellas aparezcan, a que se sientan
bien. Nosotras tratamos de hacerlo de una manera muy cariñosa,
así tratamos a nuestros personajes. Y eso yo he visto que hay
en la publicidad, que muchas veces los hombres no lo conectan. Por poner
un ejemplo, gente cercana, periodistas o documentalistas que muchas
veces tienen material valioso, tienen sus fotos (de los protagonistas)
o tienen sus diplomas o materiales familiares de gran importancia y
después de que terminan la entrevista o el documental se perdieron,
no se devolvieron. Hay pequeñas cosas, detalles que yo noto una
diferencia entre el trabajo más amoroso que tenemos hacia nuestros
temas, que es así. Eso también se nota en el tiempo que
destinamos a la investigación, al trabajo concienzudo, a investigar.
Somos muy buenas investigadoras y los mejores trabajos que yo he visto
en cuanto a lograr datos y materiales perdidos vienen del mundo femenino.
Eso mismo muchas veces dota al trabajo documental de una profundidad
y emocionalidad que no se ve en los trabajos masculinos.
Y también creo que es muy importante de remarcar, hacemos una
edición menos fanática. Las mujeres al hacer una edición
menos fanática muchas veces le damos la oportunidad de expresarse
a aquel con quien no estamos de acuerdo, y en todos nuestros trabajos
hay mayor tolerancia y una lucha contra uno de los males mayores de
nuestro tiempo que es el fundamentalismo y creo que hay una mirada mucho
más abierta y comprensiva porque las mujeres somos más
comprensivas frente a los errores de los demás. Frente a las
caídas de los demás, somos las que perdonamos y las que
cobijamos, creo que eso se nota en nuestro trabajo, y creo que también
existen muchas más mujeres directoras de temas de derechos humanos
que hombres. Es cierto que los hombres tocan el tema de los derechos
humanos pero desde el punto de vista de los grandes temas y he visto
que el documental femenino tiende a centrarse en casos. Encontrar un
caso, entrar en una vida y ser testigo de cosas que son muy duras de
vivir y eso pasa también en los hospitales, donde hay un caso
que es triste, no se si ustedes alguna vez han vivido familiarmente
una caso que es crítico, siempre son las mujeres las que se atreven
a acompañar a este familiar en sus últimos momento porque
los hombres muchas veces dicen: yo no soporto la sangre. Y esa resistencia
al dolor creo que se ve también en los documentales que abordan
en concreto temas más complicados, muchas veces son de mujeres
directoras y los grandes temas de la política siempre los toman
los hombres y no por falta de capacidad sino porque les es difícil
abordar los temas de la dura realidad..
Bueno, esta es la reflexión que he realizado y les agradezco
mucho escucharme.
Rotmi
Enciso
Gracias a las y los organizadores de este encuentro por la invitación
a esta mesa.
Soy una artista plástica y mi lenguaje es el lenguaje de la imagen.
Durante mucho tiempo mi manera de expresar mi trabajo fue a través
de la pantomima, es decir me comunicaba a través del cuerpo.
Por eso la palabra hablada me genera un reto a mi misma, y como parte
del nombre de esta mesa es “retos” pues estar sentada aquí
es para mi un reto.
He optado por registrar la vida y su efecto en mí a través
de lentes de cámaras fijas y de video.
Tenía siete años- hace mucho tiempo- que empecé
a soñar con imágenes fijas que se movían de manera
muy particular para después congelarse de nuevo; eran sueños
muy placenteros. Empecé a tomar fotos, entonces, con una cámara
chafita que logré comprar con mis domingos, mi familia era inicialmente
mis personajes; las vacaciones en el mar, el rostro y la sonrisa y los
juegos compartidos de mi querida hermana Olivia. Luego fueron los perros,
el amanecer, la ciudad de México. Hasta que junto con la edad
me alcanzó la política y el feminismo y me hice fotógrafa
y descubrí que la historia de las mujeres es mi pasión
principal. Imágenes de mujeres en general y de lesbianas en particular;
mis amigas, mis compañeras y algunas otras habitantes de la calle.

Encuentro en el trabajo que hago un enorme placer y mucha, mucha pasión,
cuando veo una foto capturada por mi...veo a una mujer no como un rostro
o un cuerpo sino como una narración, su historia, pero una historia
que cada quien puede imaginar como quiera, yo solo propongo una manera
de ver lo que hay detrás de esa imagen, las historias van saliendo
solas y significan para cada quien lo que necesita en ese momento de
acercamiento a la foto. A mi lo que me importa y quiero captar es la
vida.
En mi labor busco mujeres que tengan actitudes que me significan; mujeres
hablando, sonriendo entre ellas, la cercanía de las mujeres entre
sí, me interesa resaltar la complicidad entre las mujeres, las
posibilidades y no las limitaciones y conflictos. Me seduce poder contar
las historias de mujeres reales, no estereotipadas, no de calera carnicería;
contar como somos, como realmente somos las mujeres ... las mujeres
tenemos mucha fuera...aunque no siempre es lo primero que se ve. A veces
muchas nos hemos tardado en encontrar nuestra fuerza.
Las mujeres reales somos de diferentes cuerpos, colores, tamaños,
dimensiones… escapamos a la métrica preestablecida. Las
mujeres que me arroban son como yo: no somos blancas, gueras, altas,
ni siempre felices.
También quiero dejar claro con mi propuesta que el trabajo de
las mujeres sostiene a este mundo, las madres que van a dejar sus hijos
a la escuela tempranísimo, las que venden atoles, las maquiladoras,
las que compran en el mercado, las empleadas del hogar y también
las que hacen tareas que son tradicionalmente masculinas. Todo esto
me importa mucho hacerlo con una narrativa visual que no sea un panfleto
declaratorio, por eso necesito combinar el humor, la música,
la pasión y la malicia.
Antes del video “Ellas/Nosotras” que estoy presentando en
este festival, realice cinco otros, todos abordan las reflexiones y
pasiones de mujeres distintas, tan distintas las unas de las otras:
mujeres negras, empleadas del hogar, feministas. Ninguno de ellos han
sido un producto que se comercia; vaya que sea rentable: por lo cual
es obvio que no pago mis cuentas de este trabajo… sino de los
malabarismos de la vida laboral. Para poder hacerlos necesito buscar
apoyos financieros y patrocinios, pero las mujeres aunque somos una
temática muy en boga en los medios, no somos de interés
económico, mucho menos cuando cuestionamos el sistema patriarcal
y sus instituciones.
Una limitación que siempre sale a mi paso y sé que la
comparto con otras videoastas es la distribución del trabajo,
no pretendo hacer estos videos para tenerlos entre mis asuntos privados,
quiero mostrarlos, cuestionar, enriquecer la experiencia que rebasa
al producto mismo. Y no siempre logro resolver esta situación,
la difusión depende muchas veces de las relaciones personales
y contactos.
El video “ELLAS/NOSOTRAS” es una parte de esta cadena en
la cual se ha ido desarrollando mi vida personal y artística.
Estaba muy harta de las historias lésbicas trágicas y
dramáticas; de crimen y castigo, como digo yo. Harta de titulares
amarillistas y revistas insólitas; de escritores impotentes y
políticos persignados. Me interesaba contar mi propia vida y
la de mis amigas que es finalmente similar a las de otras lesbianas
que andan por esta ciudad y aquí mismo dentro de esta linda capilla.
Y escoger lo que quiero contar; vidas llenas de enamoramientos, pasiones
y complicidades. Vidas rebeldes y juguetonas, sin miedo al placer (el
placer a veces asusta en demasía, eso pasa con este video, a
algunas personas les asusta) sin miedo al rostro y al beso en la calle,
luchonas e impúdicas, políticas y transgresoras, cínicamente
felices.
“ELLAS/NOSOTRAS” es un video que se hizo gracias a mucho
trabajo colectivo, las actrices son en su mayoría mis amigas
y activistas del movimiento lésbico, y algunas mujeres heterosexuales
sin experiencia previa en actuación; las mismas eran técnicas
cuando no tenían que actuar.
Realizar y poder ver “ELLAS/NOSOTRAS” en este festival y
en muchos otros espacios más significado que pueda validar mi
propuesta y búsqueda artística, política, existencial.
Por cierto que hay muchos sitios donde este video no será presentado,
donde lo rechazan explícitamente por hablar del amor entre mujeres
y de la sexualidad de estas.
Es un proyecto que quise hacer desde hace mucho y pienso que genera
muchas preguntas y reacciones interesantes; algunas personas se persignan,
otras se ríen mucho, la mayoría reflexiona y se cuestionan
su deseo, en otras remueve demonios y dragones.
“ELLAS/NOSOTRAS” es un video que tiene pasión y sensualidad,
que refleja juego y alegría de la vida lésbica, es decir
que representa el corazón de mi búsqueda vital.
Ya por último, quiero agradecer a mi amiga Meliza Cardoza, que
es una poeta maravillosa y que hizo de mis letras, palabras en este
texto. Gracias.
Leticia Venzor
Esa sensación de asombro, estupor e incredulidad que nos
invade frente a criaturas excepcionales, una fuente luminosa, más
que nada fosforescente… así descubro a mis personajes.
F. Fellini.
La posibilidad de compartir pensamientos e ideas, siempre ha sido el
motivo que conmueve a la comunicación.
Por esa razón estoy muy agradecida con Margarita Suzán
y con Cristián Calónico por la fortaleza en su convicción
de levantar las voces contra el silencio y transmitirlas en estas ya
tres ediciones de este generoso festival. Es un gran reto y supongo
que debe ser para ellos una gran satisfacción.
Cuando me hicieron la invitación a participar en esta mesa, me
inquietó la enorme posibilidad de convivir con mujeres documentalistas,
por lo cual me di a la tarea de recopilar mis retos y satisfacciones
para compartirlas con ustedes.
El mayor reto que llevo dentro es la otra voz.
La otra voz es una mujer salvaje que canta con los movimientos de sus
percepciones y sus pensamientos. Dicho de otra manera es la intuición.
La historia de cualquier parte del mundo y en cualquier época
siempre ha sido ataviada por la hombría, son sus voces las que
han conducido los destinos de la raza humana. Por ejemplo, la guerra
es una invención del pensamiento masculino; Napoleón,
Hitler, W. Bush, por nombrar a algunos. En algunas épocas hay
mujeres que con sus convicciones, visión y manifestación,
han conquistado su intuición logrando la reflexión sobre
la conciencia humana y su continuidad: Sor Juana Inés de la Cruz,
Juana de Arco, Camile Claudel, Marguerite Yourcenar, Lina Wetmuller,
por nombrar a algunas, estas mujeres escucharon la otra voz, su voz
interior, transgrediendo la moral de su realidad y su historia, nos
dejan la enseñanza y el reto de no perderse de vista a una misma
y seguir nuestra intuición es el reto.

Otro reto ha sido la decisión de dedicarme a la cinematografía
como directora. De alguna manera como actriz las cosas aparentemente
eran más fáciles, aceptar las obras elegidas por el director,
aceptar su visión y conceptualización e interpretar a
un personaje creado por un escritor. Como escenógrafa o directora
de arte casi lo mismo, lo importante era ofrecer mi disponibilidad a
la creatividad de un director.
Como directora el reto es manifestar mis propias creencias o visiones,
en el trayecto he admirado y seguiré admirando muchas de las
manifestaciones artísticas e intelectuales creadas por hombres,
me seguirán nutriendo siempre, pero el reto es lograr encontrar
aquellos temas o historias con los que pueda expresar esta dimensión
de la realidad, que me compromete con la observación o la búsqueda
de una conciencia en mi.
En ese sentido el reto crece cada día, encontrar una historia
que me involucre y una vez que la encuentro le sigue otro reto: lograr
producir la película, convencer a productores, inversionistas,
distribuidores, en este medio casi siempre se interactúa con
hombres, hay que convencerlos de que una historia sobre mujeres puede
ser redituable y conveniente, incluso porque no, un éxito de
taquilla, pero ronda mucho el escepticismo hacia la expresión
femenina. Un día cuando tenía 36 años, por fin
conseguí que un alto funcionario me recibiera en su oficina para
presentarle uno de mis proyectos, todo el tiempo de la reunión
me llamaba, “mijita”, o decía, “no niña”
o “si mujercita ya veremos”, yo todo el tiempo me dirigía
hacia él como señor; “si señor” o “permítame
explicarle señor”, hasta que me di cuenta del juego y cambie
de estrategia llamándolo por su nombre y hablándole de
tú respetuosamente y si, logre un cambio en su actitud, también
comenzó a llamarme por mi nombre pero de una manera galante,
lo que resultó contraproducente porque yo intentaba seducirlo
con un proyecto para lograr apoyo a la producción de la película
y el entendía que la seducción era en otro sentido, ya
no hablábamos del contenido de la historia, claramente estábamos
persiguiendo objetivos diferentes. Ninguno logró su objetivo.
Sin embargo para mí fue una gran satisfacción lograr producir
de cualquier manera mi película.
Otra satisfacción que recuerdo es el día que entre a la
proyección de mi película en el Festival de la Habana
y escuchar como el público reía con la situación
que vivían los personajes, lo más sorprendente fue cuando
un mulato se levanta de su butaca y grita hacia la pantalla a uno de
los personajes, “dile la verdad huevón”. Esa relación,
ese diálogo que se establece finalmente con el espectador a la
hora de proyectar la película, cuando una se vuelve invisible,
es la satisfacción que yo más disfruto.
Intuyo la expresión cinematográfica como el reto de leer
entre líneas la dimensión de la realidad que nos pueda
comunicar con los seres humanos en cualquier tiempo y espacio, plasmar
tanto en la ficción como en el documental una visión que
nos sorprenda y nos devele la conciencia de una sociedad y su tiempo.
Los sucesos son inherentes al documental, las circunstancias son inherentes
a la ficción y en uno u otro formato los sucesos y las circunstancias
se aparean narrativamente configurando una visión de la realidad
que pueda modificar el siguiente instante que es el futuro o el siguiente
fotograma. Modificar ¿para qué o en qué sentido?,
eso es una indagación constante, me refiero a una indagación
de siglos que aquellas mujeres nos han legado y que nosotras tenemos
la responsabilidad de darle continuidad a ese compromiso, sobre manifestar
en esencia la femeneidad de nuestro pensamiento, de ser congruentes
con nuestra visión, ese es el reto, esa es la otra voz.
El documental en la actualidad es vanguardia expresiva, desde donde
quiera que se mire. Alguna parte de la sociedad esta aprendiendo a manifestar
sus propias inquietudes por manipuladoras que parezcan, como ejemplo
inmediato nombro a los recientes video escándalos de muchos de
nuestros políticos, coludidos con los medios de comunicación
para finalmente mostrarnos al resto de la sociedad los actos de corrupción
explícitos en video grabaciones clandestinas y finalmente públicas
si se trata de mirar con objetividad, finalmente el resultado es pornografía
política. También nombro a los “reality shows”,
esa necesidad de la televisión comercial de adormilar al espectador
para que solo se dediquen a consumir sus productos carentes de conocimiento
de las necesidades esenciales del ser humano, como son el conocimiento,
la belleza y la evolución de una conciencia activa. En contrapunto,
gran parte de la población busca en esos canales comerciales
de comunicación un mundo irreal, un mundo diferente a su realidad
inmediata, y sueña con ello. Esa enorme población en todo
caso es un espectador potencial, pero desprotegido y en mucho fuera
de nuestro alcance. Por eso llego ahora a hablar del documental, aquel
documento cinematográfico que mira con objetividad, desde un
estado de conciencia en donde prevalece la búsqueda por mostrar
que la integridad todavía existe, que el pensamiento es libre
de manifestarse, que el conocimiento es accesible para todos, que la
calidad humana y las buenas intenciones todavía nos conmueven
a los seres humanos. Aprecio y admiro al documental y el reto es lograr
en la ficción ese estado de reflexión ante un tema o problemática
a través de una historia imaginada.
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