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Memoria del III Encuentro
Hispanoamericano de Video Documental Independiente:
Contra el Silencio Todas las Voces


MESAS REDONDAS
27 y 29 de abril del 2004
LA CAPILLA GÓTICA del
CENTRO CULTURAL HELÉNICO

 

La cinematografía nacional: presente y futuro
Las mujeres documentalistas: retos y satisfacciones


LA CINEMATOGRAFÍA NACIONAL: PRESENTE Y FUTURO

Ponentes : Maricarmen de Lara, Gerardo Tort, Víctor Ugalde (envió su ponencia por escrito), Jesús Ochoa (presentó sus excusas por no asistir)

Maricarmen de Lara es directora y productora de cine y video y feminista. Egresada del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos en Realización Cinematográfica y con posgrado en el Instituto de Cine de Moscú. Ha asistido a diversos cursos de cine en México y en el extranjero. Fundamentalmente documentalista pero también ha incursionado en el cine de ficción. Ha obtenido el Ariel, la Diosa de plata y cuatro premios internacionales al mejor documental con
No les pedimos un viaje a la luna.

Gerardo Tort es director y productor de cine y poeta. Egresado de la carrera de Comunicación con especialidad en cine de la Universidad Iberoamericana, ha trabajado en agencias de publicidad y generado sus propias productoras. Se ha desempeñado como asistente de dirección en películas de Julián Pastor, Alberto Bojórquez y Alfredo Gurrola. Dirige De la calle, adaptación de Marina Stavenhagen de la obra homónima de Jesús González Dávila, que obtiene los siguientes reconocimientos: Mayahuel de Oro como Mejor Película en la XVI Muestra de Cine de Guadalajara y Mejor Actuación Masculina; premio Zabaltegui por Mejor Opera Prima en el Festival de San Sebastián 2001, cinco Diosas de Plata incluyendo Mejor Director y Mejor Película, 19 nominaciones de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas, logrando conquistar 11 de ellas, incluyendo Mejor Opera Prima.
Actualmente desarrolla el proyecto documental La guerrilla y la esperanza: Lucio Cabañas con apoyo de la beca Rockefeller. Publicó el poemario Para construir un epitafio.

Víctor Ugalde es guionista, director, ensayista e investigador cinematográfico. Autor de más de 50 guiones para la UTE, el IPN y TVUNAM, además de 20 guiones para películas de largometraje en ficción, de los cuales se han filmado 10. Ha dirigido 9 cintas de ficción y ha colaborado en las revistas Estudios Cinematográficos del CUEC, DICINE, y El Universo del Buho, entre otras. Ha publicado tres libros sobre temas cinematográficos y participado en otras ediciones colectivas. Imparte cursos de guión cinematográfico en la escuela de Escritores de la SOGEM y en la actualidad se desempeña como Secretario Ejecutivo del Fideicomiso de Estímulos al Cine Mexicano. (FIDECINE)

Margarita Suzán (Moderadora):
Esta noche vamos a hablar de la cinematografía nacional, su presente y su futuro, y nos acompaña María del Carmen de Lara, directora y productora de cine y video, con estudios de cine en México y en el extranjero, quien ha sido galardonada con el Ariel y la Diosa de Plata, y Gerardo Tort, productor y director independiente, cuenta con el premio Mayaguel del Festival de Cine de Guadalajara y el Zabaltegui del Festival de Cine de San Sebastián. Originalmente habíamos anunciado también la presencia de Mitl Valdés ex director de CUEC, pero él nos aviso que tuvo un viaje intempestivo, así como también de Jesús Ochoa, el cual se disculpó con nosotros porque hoy en la tarde es la presentación de la película Zapata de la cual él es actor y tenía obligación de estar presente en dicho evento. En cuanto a Víctor Ugalde quien es director, guionista, ensayista e investigador cinematográfico, en la actualidad Secretario Ejecutivo del Fideicomiso de Estímulos al Cine Mexicano, que tampoco pudo estar presente nos ha mandado aquí algunas notas escritas. Si ustedes no tienen inconveniente puedo empezar por Víctor. Víctor Ugalde dice lo siguiente:

Al público asistente
A los creadores presentes
A los integrantes del panel
A los organizadores del Encuentro

Quiero extenderles públicamente una sentida disculpa por no estar presente en esta mesa redonda denominada “El cine mexicano, presente y futuro”, tal y como era mi deseo... tal y como se tenía contemplado inicialmente por parte de los organizadores que me invitaron con el tiempo suficiente y necesario y tal y como lo habíamos acordado en su momento.

Para mala fortuna de ambos y salvación de ustedes de diez o veinte minutos de aburrimiento, de último minuto he sido convocado a la misma hora a la Secretaria de Gobernación para una reunión de trabajo con el tema “El Fortalecimiento de la Industria Cinematográfica Nacional”, hecho que me obliga a estar ausente con ustedes pero presente en una lucha que los cineastas mexicanos venimos realizando desde la firma del TLCAN en 1994 y para ser mas exactos desde la nefasta reforma a la ley de cine en 1992 impulsada por Carlos Salinas de Gortari.

Como ustedes saben el cine mexicano y la expresión audiovisual mexicana no esta a la altura de las potencialidades de nuestro país. Somos una nación con más de cien millones de habitantes, que posee el principal mercado iberoamericano. Nuestras salas cinematográficas superan la suma de todas las existentes desde el Suchiate hasta la Patagonia.

Sin embargo producimos menos que Brasil y Argentina y apenas el doble que Chile que solo cuenta con 15 millones de habitantes. 20 años de política neoliberal ha devastado la expresión audiovisual mexicana en beneficio exclusivo de las grandes corporaciones nacionales y extranjeras. Hecho que ha provocado que México vea sus salas saturadas en mas de un 80 % con productos norteamericanos y nos hayamos convertido en el quinto exportador de regalías por consumo de productos audiovisuales norteamericanos.

Política cultural que ha envilecido el gusto y la educación del publico joven que asiste a las salas y ha enmudecido la expresión audiovisual de los mexicanos.

Sí, los cineastas mexicanos hemos estado viviendo desde hace más de veinte años la peor de las censuras... la censura económica.

Y por ello, en ese tiempo pasamos de ser un país productor medio de películas en el ámbito mundial a convertirnos en uno que solo consume lo que otros producen.

Este negro camino marcado por la supuesta globalización, que en realidad es la norteamericanización del mundo, nos devalúa diariamente, intelectualmente hablando, tanto como se devalúa nuestra economía diariamente.

Este negro camino, afortunadamente, ha sido levemente revertido gracias a que la sociedad cinematográfica se organizó desde hace unos años y peleó por sus derechos culturales, que forman parte de los derechos humanos.



En 1997 logramos el FOPROCINE y se produjeron mas de cuarenta largometrajes, y este año cuenta con 70 millones de pesos para producir largometrajes de autor y experimentales. En 1999 obtuvimos una nueva ley de cine que obliga al estado a estimular, incentivar y fomentar al cine mexicano.

En el 2001 logramos un nuevo reglamento de cine y con ello se logró la creación de otro fondo para la producción de largometrajes como es el FIDECINE

Los avances son lentos, pero hay avances. Sin embargo un hecho resalta y lo quiero destacar porque hay que remediarlo lo más pronto posible.

La voz de los documentalistas no se ha expresado con la fuerza potencial que tiene y por lo tanto no ha sido escuchado ni mucho menos atendida.

Si ustedes ven con detenimiento la ley y el reglamento de cinematografía, observaran que se obliga al Estado Mexicano a apoyar largometrajes de ficción, a apoyar el doblaje de películas para no corromper al doblaje aunque se corrompa la expresión original del artista. En estos ordenamientos existen obligaciones para apoyar a los egresados de las escuelas de cine y para los cortometrajistas pero no hay una sola obligación para garantizar la expresión de los documentalistas.

Y eso que el documental cinematográfico esta atravesando una buena época, gracias al empuje de sus creadores y al avance tecnológico. Conjunción que está posibilitando filmar en un formato a bajo costo y transferirlo a 35 mm para su exhibición en salas cinematográficas
Muchos documentales mexicanos han destacado recientemente, Recuerdos y Gabriel Orozco ganaron la muestra de Guadalajara y como ellos, otros más, están buscando una salida en salas y no la logran.

Se dice que el cine documental no es comercial pero si comparamos costos y explotación de espectadores por copia nos llevaríamos una sorpresa.

Nos dicen que no hay consumo del cine documental pero es un hecho que cuando estos son interesantes como la de Masacre en Columbine, Naturaleza y Del olvido al no me acuerdo, la gente acude.

Al público le interesa ver lo que capta el documental en sus historias y es un hecho que es una obligación estatal promover la diversidad cultural

Sin embargo el apoyo al cine documental no existe con una política clara y todo queda a voluntad de las autoridades en turno.

Hay que cambiar esta situación, hay que volverla una obligación de estado.

Hay que organizarse, hay que ejercer nuestro derecho de petición y solicitar apoyos puntuales para esta expresión tan buena para la memoria histórica de una nación

Hay que hablar con las Comisiones de Radio, Televisión y Cinematografía y la de Cultura para solicitar las reformas pertinentes en la ley de cine, en la de Radio y Televisión y por que no, exigir la creación de una ley audiovisual, tal y como la tienen los países modernos y del primer mundo

Tenía pensado presentar mas propuestas pero las dejo para otra ocasión, ya que varias de ellas las tendría que explicar en detalle.

Recuerden, hay que luchar contra el silencio que nos quieren imponer. Hay que luchar por el futuro del documental mexicano y hay que pelearlo ahora. Hay que hacerlo y espero que en este Encuentro se den los primeros pasos para ello.

Por ultimo, me despido de ustedes reiterándoles mis más sentidas disculpas, recordándoles que desgraciadamente el organizador propone, uno dispone, viene gobernación y me lo descompone, pero en realidad espero que la reunión de hoy componga el presente del cine mexicano.
Margarita Suzán (Moderadora)
Hasta aquí la intervención de Víctor Ugalde

Maricarmen de Lara
Primero que nada quisiera comentar un poco el trabajo de Víctor que me parece un tanto optimista frente al panorama que vivimos. Creo que efectivamente intentamos hacer un movimiento y nos topamos con que a pesar de las propuestas que hemos venido haciendo desde hace varios años a la modificación de la legislación cinematográfica y recientemente inclusive a la defensa de una escuela de cine que pretendía cerrar un Estado que apoya por ejemplo a los bancos, al FOBAPROA, o a un Estado, que en un momento dado, lleva su dinero sospechosamente de Hacienda a una compañía que no está ni registrada, en un escándalo de aduanas que todavía no ha sido video grabado.

Frente a esta situación, en donde el Estado nos coloca cada vez más como un producto del mercado de consumo (y ahí trae Gerardo su Revista del Consumidor) yo diría que lo que hay no es nada más una falta de propuesta, sino una falta de voluntad política, no hay un proyecto cultural. De ese proyecto cultural los intentos de armar, digamos dos maneras de financiar el cine nacional, una a través de FOPROCINE y otra a través de FIDECINE que dirige Víctor Ugalde, son muy poco transparentes, porque por un lado si bien dice Víctor tenemos que criticar esta posición, una de las reglas que nos piden para solicitar un financiamiento como cineastas en FIDECINE es que la distribuidora sea básicamente norteamericana, porque de las nacionales, hay como dos o tres ¿Cuáles subsisten?; y nos dé un carta compromiso que diga que efectivamente esa distribuidora se compromete desde antes que el proyecto nazca a distribuirlo, colocarlo y decir que número copias se van a hacer. En fin, casi, casi a ponerse la soga al cuello antes de que el producto esté terminado. Yo pienso que por un lado efectivamente no somos un grupo organizado. Las gentes del cine somos heterogéneos en lo político y en ese sentido ha habido tal vez demasiada dificultad por la cantidad de dinero que se pone en juego cada vez que solicitamos para un proyecto algún tipo de apoyo, pero por otro lado tampoco tenemos comisiones que de alguna manera justifiquen, de manera más transparente porqué se acepta o no un proyecto, cómo se decide quién sí filma y quién no en México, de qué manera y qué proyectos se hacen, cómo un guión que es guía, de repente resulta que pasa por una especie de comité. No son claros los mecanismos para decidir los financiamientos, mientras esto no logremos pelearlo los cineastas, yo creo que ir más allá, hacía una modificación de políticas públicas culturales, que se plantearon a los legisladores en la última propuesta referida a la importancia de preservar el patrimonio cultural cinematográfico como una cuestión de identidad nacional, pues creo que difícilmente vamos a poder lograr aumentar la producción. Creo mucho en que lo importante es la historia, no me importa si es ficción o si es documental, mi trayectoria es básicamente como documentalista, sin embargo creo que cualquiera de las cosas se vale siempre y cuando tengas una historia que contar y que tampoco nos hemos avocado, salvo algunas experiencias individuales que ahora afortunadamente se hacen más frecuentes, a utilizar diversos formatos. Creo que hay una resistencia de parte de los organismos estatales que son digamos, los únicos que más o menos pueden apoyar, a aceptar formatos diferentes, eso me parece un error en los mecanismos de producción ¿por qué? Porque finalmente en un país con las condiciones que nosotros tenemos, que en muchos casos son mucho mejores que las centroamericanas: tenemos un laboratorio de cine, tenemos ciertas posibilidades de hacer extensiones o cambios de formato para que sean proyectados al público. Tampoco se toma en cuenta ésta cuestión específica, entonces se sigue como tratando de hacer un cine industrial con una serie de mitos y ahora la carrera de obstáculos es cada vez mayor, yo me pregunto si muchos de esos jueces y jurados que están en IMCINE hubieran pasado los mismos consejos que nosotros tenemos que padecer, pues difícilmente se haría cine en este país. Entonces no entiendo cómo alguien que dirige una institución de cine y discute sobre la importancia de que exista más financiamiento y fondos para el cine, al mismo tiempo no tenga claro que en el momento que tiene un financiamiento hay que dedicarlo a que se hagan películas. Yo sí tengo muchas dudas si existe o no una industria en primer lugar, creo que existen unos cuantos particulares que hacen algunos proyectos, existimos unos cuantos tercos que no tenemos el dinero de esos particulares, llámense Altavista o algunas otras productoras, Videocine, ¿no? que nos ofrecen películas que aparentemente se vuelven exitosas porque va un millón de gentes al cine, ya que su propuesta cultural es realmente muy similar a la propuesta norteamericana ¿no? Entonces yo digo bueno, pues frente a esta avasalladora industria norteamericana y frente a la situación que tenemos de copiar un cine que no nos representa ¿Qué posibilidades tenemos como gremio? Pues tendríamos que tener las del apoyo estatal y tampoco son transparentes, entonces pues bueno, a lo mejor yo estoy muy pesimista, si es así se debe a las últimas experiencias de 20 años de estarme peleando por hacer cine en este país, pero creo que tampoco tenemos una organización que haya respondido a estos golpes, es un gremio que siempre está cuidando sus intereses, su pequeña parcela y esa naturaleza individual del trabajo nos vuelve también gente muy sometida, esto es más o menos lo que yo puedo esbozar.

Gerardo Tort
Yo creo que pusiste el dedo en la yaga, al señalar la problemática de nuestra vecindad con Estados Unidos. Somos un país de tercer mundo que nos queremos asumir como de primer mundo, pero evidentemente sin serlo, las reglas de nuestros más recientes gobernantes han sido como tirarle hacía allá, pero yo creo que es sintomática y cada vez más aguda la dependencia. En el sector cultural es particularmente notorio, sobre todo porque la cultura no necesariamente se tiene que medir en números, en cifras, no es mensurable estrictamente hablando. Mi reflexión quisiera empezar por ahí, porque claro que es el esquema que se está intentando copiar de una manera e implantar por la otra. Yo estoy totalmente de acuerdo contigo, particularmente yo no creo que haya una industria del cine mexicano, creo que hay empresas que se dedican al cine pero que se sostienen gracias al multicopiado de las grandes corporaciones norteamericanas, por un lado, o también con la producción de comerciales, los laboratorios, la renta del equipo, el staff, es decir para la mayoría de la gente que hace cine, el sustento, “el day by day” como se dice por ahí, proviene de los comerciales. Entonces difícilmente si no hay una política clara en cuanto a qué hacer en el aspecto cultural, yo sí creo que el cine hay que tener mucho cuidado en definirlo, se ha definido y para mi muy atinadamente como un producto cultural y es un producto la infraestructura y los dineros que se requieren para hacerlo, uno hace cuentas y dice ¡recórcholis! Las películas baratas mexicanas están arriba del millón doscientos mil dólares, o sea es mucho dinero, son casi trece millones de pesos, pero contra la posibilidad de recabar en taquilla y en ese sentido es un producto, hay una proporción por la que parece razonable la inversión.

Ahora ¿por qué producto cultural? Porque dentro la cultura en el sentido estricto el cine es producto de las sociedades que lo hacen, es imposible no pensar en que el cine, el cineasta y el conjunto de creadores alrededor del cine no representan la ideología, las ideas de una nación. Caso difícil el de México, porque ya no sabemos dónde estamos, estamos a la mitad de la nada, ya no sabemos si somos latinoamericanos, si somos medio gringos, tirándole a no se qué, pero yo creo que somos sí el traspatio de los Estados Unidos, sí somos, aunque por ahí se enojan cuando uno lo dice. En otros países la cinematografía es considerada como una industria estratégica porque, me parece muy razonable aunque suene medio idealista, preserva los valores y le da cohesión a una sociedad, el cine tiene esa gran capacidad y es una herramienta impresionante como quizá otras artes no la tengan.

Ahora, le hemos atribuido al cine históricamente valores que a mi me parecen son dignos de rescatar, yo tuve la fortuna de adaptar una obra de teatro: De la calle, la película tuvo alrededor, más menos, millón y medio de espectadores, y la obra de teatro quizá habrá tenido cien mil espectadores cuando mucho y probablemente cinco mil lectores de la obra escrita, lo cual quiere decir que el cine despierta cierto particular interés en las audiencias, como manifestación y cómo expresión, ¡claro! Los dueños del dinero saben evidentemente que película puede recaudar, -ahorita vamos a ver unos números que traigo por aquí- que puede meter millón y medio de espectadores. Y si hacemos un promedio de 30 pesos el boleto, estamos hablando de que es muchísimo dinero lo que mete una película, entonces sí es negocio el cine mexicano. Es decir, el discurso de que el cine no es negocio no es cierto, por favor que no se la compren, es buen negocio no nada más para los extranjeros, el cine mexicano es negocio en su tierra, el problema, ahorita lo desmenuzamos, tiene también que ver con las políticas que establece un gobierno para proteger o no su cinematografía o sus manifestaciones culturales.

Hablaba yo hace un momento, por ejemplo de Argentina, de Francia, de España, de Canadá y de muchos otros países que tienen una estrategia muy definida y han establecido lineamientos radicales incluso para preservar la autonomía de la cinematografía, es decir, en el TLC, al que hace Víctor Ugalde alusión en su texto, Canadá y Estados Unidos sacaron del TLC al cine, México fue obligado a dejarlo fuera o no fue bien negociado, ¿qué es lo qué pasa? Estamos hablando de que somos la quinta audiencia del mundo cinematográficamente hablando, yo creo que los dueños de las distribuidoras, que en su mayoría o más del 80% del cine que se ve en este país es norteamericano, difícilmente van a soltar este mercado, peor aún, se está dando ya que las Mayors, como se les llama, ya tienen sucursales, no nada más en México, y también ya están produciendo aquí, entonces finalmente sí hay una transferencia de la cinematografía hacia lo que implica el mercado y a los dueños del mercado. Yo ahí digamos que estoy soltando líneas y después podemos hacer una charla e ir analizando punto por punto. Hay un texto que publicaron en el número más reciente de la Revista del Consumidor, que por ser tal me parece con cierta credibilidad. Es una encuesta y trae unos números que aparentemente son fríos, pero que nos pueden dar cierta luz para entender de lo que estamos hablando, esto esta realizado por Leonardo Huerta Mendoza. Dice:
En 2003 se estrenaron en el país 272 películas de las cuales 24 fueron mexicanas, 24 francesas, 14 españolas, 14 inglesas, 7 alemanas, 156 estadounidenses y algunas más de otros países.

(O sea no existe ni la cinematografía rusa, ni la iraní, ni la asiática que es de las más importantes ahorita en el mundo, o sea, en México no existe.)

En relación con la exhibición de cine nacional y extranjero, se estima que en 2003 hubo 954 717 funciones, de la cuales 8.79% fueron de cine mexicano y 91.21% de cine extranjero, o sea, ni siquiera se llega al 10% famoso, que se ha discutido que debería tener el cine mexicano en las pantallas, con respecto al público que asistió a ver cine mexicano en el año 2000, hubo poco más de 6 millones de espectadores, ¡6 millones de espectadores!, que dejaron en taquilla alrededor de 167 millones de pesos. En 2001, la afluencia disminuyó 5.5 millones, con una derrama de 158 millones de pesos y en 2002 se incrementó un poco, 6.068 millones con una derrame económica de 182.5 millones de pesos, sin embargo no es posible ver más cine nacional, debido a que cada año se producen menos películas en México. En 1994 se produjeron 46 películas hechas por la iniciativa privada, productores independientes y en coproducción con el Estado Mexicano, en el 95 se filmaron apenas 14, 16 en el 96, 13 en 97 y 10 en 98; en los años siguientes las cifras fueron 22, 28 y 21, 14 en 2002 y 25 en 2003, esto puede ser la razón de que el 51.8% de nuestros encuestados prefiera el cine estadounidense sobre el mexicano, cuyo porcentaje es del 32.2%.

Este es un punto, la composición del mercado muy a grandes rasgos.
El otro problema sería la composición del dinero en taquilla, es decir, por qué no hay productores mexicanos que se atrevan a poner el dinero, a arriesgar su dinero en películas.
Está probado que si es negocio, nada más vamos a ver dónde queda el dinero, el cine es negocio. Vamos a ver para quién y cómo está compuesto el peso en taquilla, voy a hablar en números redondos más menos. De cada peso que entra al cine pagado, vamos a dejarlo en números cerrados, es casi el 60%, digamos 50% de cada peso, 50 centavos se quedan con el exhibidor, del 50% restante hay que quitarle la inversión publicitaria que se le hace a las películas, que normalmente para una película de entre millón y medio y dos millones de dólares se calcula que puede ser de 800 a 1 millón 200 mil dólares de, o sea, hay que retirarlo de lo que queda, que se convierte en un 100% de esto, el distribuidor que es el encargado de hacer la estrategia de mercadotecnia, mercadológica y del copiado y de todo este rollo, se queda entre un 25 y un 35% de ese 100% que ya es mínimo, el resto y a la cola va para el productor que normalmente tiene que repartirlo con coproductores y muchas veces, si el coproductor es el Estado, con el Estado mismo. Quiere decir que en términos muy generales de cada peso en taquilla le regresan al productor 10 centavos. Pero bueno, el peso entró. Voy a poner un ejemplo: De la Calle, yo estoy hablando de cómo nos fue en taquilla, con millón y medio de espectadores a treinta pesos el boleto, estamos hablando de 45 millones de pesos, aunque mis productores no han visto de regreso su capital, sí hubo negocio; por supuesto que los exhibidores y los distribuidores están muy contentos porque la película hizo dinero, entonces volvemos al mismo problema de origen, que tiene que ver con la políticas de Estado para proteger efectivamente y generar una industria que debería ser considerada como estratégica, que sucede en otros lados del mundo pero en México por extrañas razones no, lo dejo ahí para abrir boca.

Margarita Suzán
A mí lo que de pronto me llena de sorpresa, sino es que de estupefacción, es que de repente en algún periódico, como Reforma por ejemplo, o en algún otro diario que tienen una sección de espectáculos grande y muy bien ilustrada a colores, en fin. De pronto se lee un artículo que dice “El cine mexicano se está recuperando, renovación del cine mexicano, nuevo boom del cine mexicano” y entonces me pregunto ¡¿Cuál es el boom del cine mexicano?! ¿Por qué se está hablando de una recuperación del cine mexicano?, si como lo acabas de explicar Gerardo, la recuperación no es económica, es discutible si esta renovación es cultural o no, y definitivamente tampoco podemos hablar de recuperación en términos cuantitativos, porque no se han vuelto a producir 80 películas al año, ¿Quién dice o por qué se dice que hay una recuperación del cine mexicano? ¿A qué se refieren?

Maricarmen de Lara
Bueno, lo de la recuperación del cine mexicano ya tiene muchos años escuchándose, pero sí creo que la temática que se trata últimamente en el cine nacional sí ha recuperado un público, digamos a diferencia del cine finales de los 70’s, que fue la época más negra del cine mexicano, pues ahí el público de alguna manera sí se retiro porque las películas que se producían a nivel de Estado eran las ficheras y todos estos rollos, entonces creo que hay una temática más cercana al público y eso desde el principio de los 70’s digamos. Yo no olvidaría ni Canoa, ni las experiencias de Fons, ni las experiencias de Hermosillo, ni muchas otras películas que tenían que ver con un contexto social en México y que de alguna manera tenían una salida de mercados alternativos o si se podría llamar mercados por lo menos de exposición, ¿por qué? Porque los cine clubes y la alternativas independientes eran mucho más fuertes, eso también se ha acabado; vemos que en las universidades lo que se proyecta es lo mismo que se alquila en el Blockbuster, ya no es como en nuestras épocas, que se veía un cine europeo, un cine que te da un panorama más amplio de otras culturas, pero sí creo que las temáticas nacionales hoy tienen que ver más con el público. Por otro lado está el hecho de que la salida de una película de industria es bastante compleja y Gerardo ya hablaba algo de esto y bueno, creo que uno de los problemas que hay aquí es que muchos de los proyectos que se hacen desde que nacen ya se les está viendo la salida internacional, el reconocimiento internacional, como la participación en el festival de Cannes o cualquier otro gran festival, y no se están ocupando de decir yo quiero hacer algo para este público. Siento que tampoco ha habido una estrategia de comercialización correcta por parte del Estado, para mí la pérdida de las distribuidoras nacionales estatales fue gravísimo, es tanto como decir ahora sigamos vendiendo la petroquímica y eso no ha tenido una valoración a nivel de la sociedad misma porque no hay esa conciencia, ni siquiera de parte de quienes hacemos el cine, creo que también perder estratégicamente estos espacios es algo que nos ha hecho alejarnos, o por lo menos perder la posibilidad de recuperar algo nosotros mismos, no nada más esto que dice Gerardo, que es cierto, sino que por ejemplo, cuando peleamos este peso en taquilla para el cine nacional, que era una estrategia planteada en Argentina, cuando peleamos este famoso peso, pues estamos viendo que no nada más las Mayors norteamericanas empiezan a ampararse, y en muchos casos se conceden los amparos, sino también Videocine o nuestros supuestos aliados de Altavista, que luego se vuelve Univisión, porque finalmente la propuesta política es la misma ¿no? Entonces yo creo que el Estado debería recuperar su capacidad de distribución y de espacios de exhibición.

Gerardo Tort
Mira, habría que separar muy bien los dos conceptos, una cosa es ser productor y otra cosa sería el mercadólogo, que normalmente eso la hace la distribuidora, ahora en cuanto a la distribución, tú no puedes implementar un modelo a menos que tengas una gran lana y pongas tu cadena de cines, e inventes tu propia manera de distribuir, porque el modelo que permea México es el modelo norteamericano, entonces aunque tú vayas a aprender la distribución y la mercadotecnia del cine en Honduras, o sea, la que permea en México es la gringa, entonces si tú quieres implementar una nueva no vas a poder, no hay manera.

Público: ¿Y lo mismo sucede con el documental?

Gerardo Tort
Te voy a hacer una pregunta ¿tú viste Los cosechadores y yo? Yo creo que es mejor que Bowling for Columbine, pero por mucho, y volvemos al mismo caso, es un documental, hecho con una nueva tecnología, con la misma con la que se hizo Bowling for Columbine, en mini dv, y es extraordinaria, pero lo que pasa es que, como estamos viendo los números, la cinematografía francesa aunque sea la segunda en importación y en importancia a nivel de mercado en México, de todas formas pasa desapercibida, se exhibe en seis salas, y una película que aparentemente es barata como Bowling for Columbine, estas hablando que viene distribuida creo que por United, o sea una de las Mayors, no tienes manera de compararlo. Juan Carlos Rulfo saca su película y le dan treinta y tantas salas y nada de promoción, y es una de las mejores películas documentales que yo he visto del cine mexicano, ¿me entiendes? Ahí están mis comparativos.

Se invita a pasar a la mesa a una persona del público que así lo pidió.
Me siento muy emocionado, como niño con juguete nuevo, y les voy a decir por qué, voy a permitirme presentar con ustedes para que sepan quién soy, de dónde vengo y a dónde voy, mi nombre es Jesús Marín Bello. El tema que voy a tratar surge precisamente, del título que dice, III Encuentro Hispanoamericano de Video Documental Independiente, pero lo que más me encanta de todos esto es Contra el Silencio Todas las Voces, contra ese silencio que es hipócrita, que es la corrupción voy a elevar mi voz si ustedes me lo permiten, me voy a sentar, porque a los 81 años, se cansa uno de estar parado, acabo de cumplir el 19 de marzo 81 años.
He participado en un promedio de 480 películas, mexicanas e internacionales, trescientas ochenta las cuales son de la época de Oro del cine Mexicano y 80 internacionales. Traigo la propuesta del siglo XXI y está apoyada la propuesta con la ley en la mano, cuatro leyes, Ley federal del Derecho de Autor, Ley Federal de Cinematografía, Ley Federal de RTC, Ley Federal de Cooperativas y la Constitución Política en varios de sus artículos, donde se habla de la industria cinematográfica, considerada, desde que se constituyo la constitución de 1917 que después se ha ido reformando. Les voy a hablar exclusivamente de la Ley Federal de Cinematografía, me la sé de memoria afortunadamente, no voy a hablar más que de un capítulo, y un artículo. Capítulo 7 D, la ley dice textualmente: Capítulo siete de fomento a la Industria Cinematográfica, artículo 31, las empresas productoras, como distribuidoras, exhibidoras y comercializadoras que produzcan, distribuyan y exhiban películas, de corto, largometraje con estudiantes de cinematografía estarán exentas de impuestos. El segundo párrafo dice: Así mismo las empresas que promuevan circuitos de cine clubes, con los mismo propósitos, así como las salas de doblaje de titulaje y los laboratorios que se dediquen a el revelado de las películas contarán con la misma exención te impuestos y estímulos fiscales.

Pues bien mi proyecto contempla lo siguiente, abrir una red regional nacional e internacional de salas de arte y cultura, ¿por qué?

Si nosotros logramos a través de un enlace de comunicación para que sean ahora las familias mexicanas las que produzcan, distribuyan y exhiban el cine mexicano a nivel internacional que se filme tanto en el territorio nacional de la República Mexicana serían 32 mercados producción y consumo pero como mi idea es no fantasiosa, sino muy ambiciosa, quiero ir a todo Latinoamérica y España.

He formado dos empresas familiares, una se llama Acción México siglo XXI, las siglas de está entidad son Acción Cultural Cinematográfica Nacional, Organización Nacional México Siglo XXI, esa es una, la otra, se llama ACELA y es Alianza Cultural Educativa Latinoamericana, a través del séptimo arte. El séptimo arte y los sabemos todos, aglutina a todas la bellas artes, pero también a las artes y ciencias de la comunicación y la tecnología que es la que siempre está transformándose, nos ofrece ahora la maravilla del cine en formato de video digital, con la experiencia que yo tengo he hecho un estudio y estoy escribiendo un libro que se llama Evolución Cultural México Siglo XXI Hacía el Futuro, un libro para la familia mexicana si se les da solamente el remedio mueren, hay que curarlos con un trapito. Pues bien para terminar está exposición breve puedo asegurarles que si ustedes me dan la oportunidad yo con mucho gusto les enseño como podemos recuperar mercados perdidos para la industria cinematográfica, no solamente la mexicana, sino la hispano latinoamericana, porque el mismo conflicto que tenemos en México, está en todos los países donde se han firmado tratados de libre comercio, y lamentablemente, con nuestros políticos, se hacen los tontos o lo aceptan porque les conviene, eso no lo voy a discutir aquí ni a eso vine, no vengo a buscar a nadie, vengo a exponer una propuesta y espero la acepten y me den la oportunidad de que con las personas indicadas pueda yo proponérselos porque esto termina el próximo viernes, yo estoy asistiendo a todos los eventos, por vocación, por inclinación, por convicción de que aquí está en esto una respuesta a mi proyecto porque si aliamos el concepto del proyecto que yo traigo con el movimiento del documentalista podemos hacer maravillas.

Gerardo Tort
Gracias por la aportación, creo que sí habría que verlo con detalle. Afortunadamente aun existe gente impetuosa, gente que propone, pero digamos que la idea también es conectar el status de la industria y del mercado en México y saber qué es lo que esta pasando para aterrizarlo muy particularmente con el documental, es decir, si las condiciones y las características del mercado o más bien de la cinematografía en México están dictadas por el mercado evidentemente el documental va muy a la saga, el documental y el cortometraje.

Bueno voy a concretar lo que venimos charlando: la falta de política claras y decisivas respecto al cine como un producto cultural por un lado; por otro lado, dadas las condiciones del mercado o dadas las condiciones en las que se inserta el cine, estrictamente como mercado, y en cuanto al documental vuelvo a los mismos ejemplos: la experiencia de todas las cinematografías, la francesa, la argentina, la brasileña, incluso la española, que tienen alguna manera de incentivar, no nada mas a la cinematografía de ficción sino también la parte documental y cortometraje, y además parte de los incentivos es el vincular a la televisión a todo el proceso de producción.

En México volvemos a lo mismo, la televisión entra muy al final, impone condiciones y no quiere comprometer el dinero en la producción, para eso tiene su productora, concretamente Televisa tiene Videocine, y ahora TV Azteca creo que tiene a Argos, pero no hay ninguna instancia, ni ninguna política que de alguna manera le de beneficios tanto a ellos como a los productores, entonces se cierran las ventanas, la ventana natural para el documental. Termino mi idea, no podemos llegar a cosas concretas, como trajo el señor aquí a plantearnos, si efectivamente no se soluciona por otro lado y para mí lo esencial son las políticas gubernamentales, para que se pueda dar la cinematografía y las manifestaciones culturales, ahí es donde yo centraría el gran problema que tiene México.

Maricarmen de Lara
Si, yo estoy totalmente de acuerdo, yo creo que mientras no exista, o exista la política cultural que existe, porque de hecho hay una política cultural tal vez de la ausencia, tal vez del entreguismo, tal vez de muchas cosas, pero también mientras no existan este tipo de posibilidades, que nos den salida a nuestros trabajos, finalmente uno hace productos para que lleguen al público, entonces lo de la situación cultural me parece grave, porque las experiencias que hemos tenido en canales creados como el 22, que se suponía que era un canal al servicio de la sociedad, se ha traducido en compras de materiales a países extranjeros, a veces excelentes materiales y que me parece importante que existan pero no así, no tiene una política interna que nos permita fortalecernos y que permita la salida de nuestros productos documentales que sería la ventana natural de las facetas que habría que cubrir y que finalmente para mí, mientras exista ésta poca movilización, esta poca participación de parte del gremio, pues es muy difícil reconstruir ¿no?

De alguna manera, el feminismo ha buscado modificar políticas públicas durante estos veinte años de existencia, y mal que bien ha logrado algunas cosas, sin embargo en el cine yo mas bien creo que hemos ido en un retroceso, a pesar de que hay muchas propuestas nunca logramos establecer el vernos en un espejo y eso es lo que a mi me parece más grave, que no logramos entonces esta fuerza que debería ser negociadora y que pueda vertirse en modificar políticas. Nuestra oportunidad que fue hace poquito con este intento, ya cada vez más grave de cierre de escuelas de cine, creo que otra vez se nos fue de las manos y se nos diluyó, no entiendo los temores que hay, a veces, por tomar un partido por algo.
(Continúa sesión de preguntas y respuestas)



ARRIBA


LAS MUJERES DOCUMENTALISTAS: RETOS Y SATISFACCIONES

María Eugenia Tamés García es guionista, productora y directora de cine y video. Es psicóloga con estudios cinematográficos, conferencista internacional, investigadora y guionista independiente en temas de salud y sociales, y experta en proyectos televisivos que apoyen campañas de carácter social y educativo. Ha dirigido 3 documentales en cine y 17 en video , así como cápsulas didácticas y spots promocionales. De 1998 a 2003 dirigió el programa de televisión Diálogos en confianza para XEIPN Canal 11, que se hizo acreedor de diez premios nacionales.

Leticia Venzor es egresada de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara y del Centro de Capacitación Cinematográfica. Ha sido actriz, escenógrafa y asistente de dirección y directora de arte de películas de de Busi Cortés, Jaime Humberto Hermosillo y Alejandro Pelayo. Su tesis El viudo José fue nominado al Ariel y a la Diosa de Plata como mejor Cortometraje de Ficción. Con el documental La otra frontera obtiene Mención Especial del Jurado en el Festival de Cine de Mujeres en Berlín (1998). Debuta como directora en el largometraje de Ficción El amor de tu vida S.A., escrita por Malú Huacuja del Toro y obtiene el premio del Público en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, Cuba y es nominado al Ariel como la Mejor Opera Prima.

Carmen Luz Parot (Ver nota curricular en Jurado Nacional e Internacional)

Rotmi Enciso es fotógrafa, pintora y realizadora, colaboradora de la revista Fem por 12 años, al igual que de diversas publicaciones de carácter feminista. Es activista del Movimiento Lésbico Feminista desde hace 15 años. Ha participado en teatro como actriz, en pantomima y en performance.

María Eugenia Tamés
El documental y las mujeres
“Es la habilidad para consignar la vida cotidiana libre de discursos mediatizantes, dejando que sean los hechos los que impongan su propio sentido hasta donde la selectividad del medio lo permita. Es tener la habilidad para demostrar hipótesis y ofrecer visiones del mundo complejas con la contundencia de una imagen, de una frase, de un testimonio libre vuelto confirmación práctica”.
Jean Mitry

Algunas mujeres, ciertamente muy pocas participaron en el trabajo del cine en México. Pioneras que tuvieron que enfrentarse muy solitarias a un quehacer reservado en ese tiempo exclusivamente a los varones.

En los años setenta, con el surgimiento del movimiento feminista en México, se dio la oportunidad de pensar y analizar la condición de la mujer desde todas las perspectivas posibles.

Reflexionar sobre la legalización del aborto, la violación, el trabajo doméstico, la prostitución, se convirtió en el objetivo a lograr, paralelamente se organizaron y crearon diferentes grupos de concientización para discutir y, en los casos necesarios, denunciar.

Dentro de este marco nacieron varios grupos feministas integrados por mujeres con diferentes especialidades, y entre estos se formó un colectivo de cine, integrado por mujeres estudiantes de una de las escuelas de cine.

En su primera etapa se realizaron “Cosas de mujeres” de Rosa Martha Fernández, un film, mezcla de documental y ficción sobre el problema del aborto; de la misma manera “Rompiendo el silencio” que aborda el tema de la violación; el documental titulado “Vicios en la cocina” que recoge de una manera muy auténtica la jornada cotidiana de una ama de casa, realizado por Beatriz Mira. También de manera testimonial el registro de la vida cotidiana de un grupo de prostitutas, que ahora se llaman trabajadoras sexuales en la ciudad de México: “No es por gusto” de María Eugenia Tamés y Maricarmen de Lara. Estas películas y otras más fueron los caballitos de batalla para los grupos de mujeres en sindicatos, en las universidades o para los grupos de discusión. Se convirtieron en el motor que generaba la discusión de las mujeres sobre su condición específica.

Se han hecho posteriormente muchas críticas a esas películas porque en efecto, tenían carencias desde el punto de vista técnico y de lenguaje y porque a lo largo de los años esa discusión tan incipiente y esquemática entonces, se fue ampliando y complejizando.

En este proceso de organización, creación y militancia en el que estábamos involucradas de manera personal surgieron desde luego cuestiones éticas que resolvíamos a la luz de los elementos de análisis y práctica con que contábamos entonces. A partir de esta experiencia nos obligamos a la reflexión tratando de rescatar nuestra práctica y la aportación que indudablemente realizó nuestro trabajo a la causa de las mujeres, a pesar de los obstáculos que se presentaron tanto internos como externos a nosotras.

La reflexión se hizo a partir de nuestro quehacer cinematográfico y militancia feminista, de las preocupaciones creativas y éticas que se generan cuando uno hace cine, sobre todo un cine que se pretende feminista.

Para hablar de la manera como hacíamos cine creí conveniente abordar los siguientes puntos:
Desde el quehacer
Desde las preocupaciones temáticas.
Desde el lenguaje.
Desde la mirada.

Desde el quehacer corre cámara…..si señor
Por sus características, el trabajo cinematográfico se consideró por mucho tiempo como tradicionalmente masculino, es decir, para realizarlo se requiere un nivel técnico en diferentes especialidades, como son por mencionar algunas, el manejo de la cámara, el diseño y colocación de la iluminación, el sonido y la dirección de cámaras. Para trabajar en el cine es necesaria una sólida preparación técnica de difícil acceso para las mujeres antes de que existieran las escuelas, que se constituyeron en la única manera de llegar al quehacer cinematográfico. Es importante recalcar que estas funciones se encontraban altamente mitificadas con el fin de reforzar el supuesto de la “incapacidad femenina” para realizar actividades técnicas y manejar el equipo especializado y de esta manera preservar el espacio como exclusivamente masculino.

Este es el universo con el que nos encontramos las mujeres que queríamos hacer cine a mediados de los setentas. Ingresamos a la escuela de cine e intentamos realizar un cine pensado y realizado por mujeres, que sirviera como apoyo y material de reflexión al movimiento feminista. La escuela nos dio la oportunidad de transformar el trabajo académico en trabajo militante ya que al realizar las películas como ejercicios escolares, había mucha más flexibilidad y autonomía para elegir los temas y desde luego material y equipo para producirlas.

El trabajo cinematográfico tradicional se lleva a cabo dentro de una estructura muy jerárquica donde la máxima autoridad es el director, ante esto el interés principal era concebir una manera diferente más horizontal y democrática de ejercer el quehacer y favorecer el trabajo y la participación colectiva, se formaron grupos donde se intentó mejorar el desempeño técnico y diseñar creativamente nuevas formas de trabajo buscando una relación menos dependiente de los técnicos hombres.

En la primera película que hicimos tuvimos que tener un camarógrafo hombre porque todavía no había entre nosotras una que pudiera hacerlo. Por cierto, ese detalle fue objeto de una reclamación de las feministas europeas cuando la película participó en un festival de cine feminista en 1978 en Amsterdam Holanda.

Con el tiempo nos aventuramos a constituir grupos exclusivamente de mujeres cubriendo todas las especialidades. Nos apoyamos unas a otras jugando diversos roles y nos dimos la confianza para habilitarnos en el manejo del equipo y desarrollar un buen nivel técnico. Logramos expresarnos de una manera muy básica pero nuestra.

Desde las preocupaciones temáticas
Las mujeres tienen su trabajo, y los hombres el suyo, hay un modo de hablar de mujer con mujer y de hombre con hombre, como hay modos diferentes de contar las cosas según sean. Esto lo escuché a una mujer indígena que entreviste alguna vez.

En la época de los ejercicios escolares, nuestra preocupación era describir la realidad en la cual las mujeres se encontraban inmersas. Traer a la pantalla la vida de las mujeres, contada por las mujeres mismas, principalmente a través de documentales.

En este trabajo la observación cuidadosa y el registro riguroso de la realidad era el objetivo a lograr, pero también lo era la interpretación. Intentando construir en imágenes la historia de las mujeres nacieron temas como, la descripción de las tareas repetitivas de una ama de casa y su vacío al final del día cuando se acicala para un marido eternamente ausente; la vida diaria de una prostituta que combina su trabajo y maternidad, o los primeros intentos de reuniones de reflexión y toma de conciencia política de un grupo de mujeres trabajadoras y posteriormente a partir del terremoto del 85 denunciar las condiciones laborales y humanas en que se encontraban miles de costureras en la ciudad de México.

En el aprendizaje surgieron también nuevas formas de aproximación a la realidad femenina a partir de las técnicas del cine documental, buscando que los personajes expresaran y vivieran sus conflictos además de mostrarse en las esferas esencialmente femeninas.

Desde el lenguaje
Otra de las preocupaciones que se generan es la búsqueda de un lenguaje diferente al establecido. Esta búsqueda involucra la totalidad de la obra, desde la concepción de los contenidos hasta la manera de colocar y encuadrar la cámara. Buscábamos una forma femenina de expresarnos, por ejemplo: ¿cómo contar una historia sobre la violación sin que parezca contada por un hombre? o ¿cómo mostrar a una mujer como la protagonista de su propia vida sin ser triunfalista sin hacer prevalecer una visión estereotipada?, ¿cómo lograr un lenguaje que le de la vuelta a los elementos de la cultura dominante?, estas cuestiones éticas representaban y siguen representando un reto a vencer y un problema técnico y de oficio, ya que estoy segura, que manejar correctamente el lenguaje y lograr los objetivos planteados no depende únicamente de la intencionalidad.

Desde la mirada
“Ya no una existencia de confesión intimista de amor es una lágrima sino una literatura de existencia y de denuncia
Elena Poniatowska


En el caso de la filmación de un documental donde las personas mismas son las protagonistas del film y a través de su testimonio y colaboración se realiza el trabajo, la preocupación ética ha pasado también por el compromiso que se establece con las personas filmadas acerca de los objetivos y las expectativas que cada una de las partes tiene sobre el resultado.

La utilización que se hace del material filmado, la manera cómo se plantea el problema con o los y las involucradas, la participación de la comunidad, la estructura, el montaje y finalmente el sentido que toma el producto ya terminado.

La cuestión ética pasa por la posición y el compromiso que asume el o la realizadora frente a un hecho; existen diferentes posiciones tales como:
· el intento de describir de manera “objetiva” y por lo tanto neutral, que no era nuestro caso,
· la interpretación del hecho con una toma de partido implícita,
· la posición crítica.

¿Qué sucede cuando las personas son víctimas y qué cuando son protagonistas?, ¿cómo plantear personajes pluridimensionales sin caer en maniqueísmos? En el caso de nuestras proposiciones era muy frecuente plantear personajes femeninos heroicos y maravillosos pero siempre mostrando los obstáculos y limitaciones que ses le imponían, los procesos humanos que están en juego. ¿cómo matizar una mirada solidaria y a la vez creíble?

Frente a esto nuestra propuesta tiene que ver con la idea de que de cara a la cámara hay una persona de carne y hueso que participa y se involucra con el equipo técnico en la planeación y realización del producto, y a quien es necesario mostrarle el material filmado. (ejm pregunta a las prostitutas ¿Cómo les gustaría que fuera una película sobre su vida , en la época más nefasta del cine mexicano , no les gustaba como se les representaba.)

El compromiso con las personas que filmamos implica también la responsabilidad de agudizar nuestra mirada observando con sensibilidad. Como decidimos lo que permanece y lo que se deja fuera, todo esto tiene mucho que ver con una serie de decisiones éticas, y de compromiso personal y feminista. (Ejemplo, la decisión de no incluir escenas de las prostitutas peleando).

Cuando filmamos a las mujeres de movimientos populares, como personajes protagónicos, nuestro compromiso era devolver a la comunidad y a ellas mismas, en la medida de lo posible, el esfuerzo realizado, que participaran en la toma de decisiones, en la edición, garantizar que tuvieran una copia de la película, o promoviendo una exhibición del último corte en la sede de su sindicato ,como fue en el caso e las costureras, evitando de esta manera el convertirnos en “vampiras” que robaban la imagen y después desaparecían hacia algún festival o cine club.

El desafío era y sigue siendo deconstruir los valores éticos, estéticos, y simbólicos de la visión cultural dominante y comunicar otros más acordes al deseo de una nueva cultura. Nuestro trabajo es en el campo de la comunicación. El mayor defecto de un film mal hecho no es estrictamente estético, su deficiencia reside en no comunicar con eficacia el mensaje o representar la realidad de un modo diferente.

Pero el cine es un trabajo que requiere de recursos materiales, económicos y humanos y que se hace en equipo. En su proceso de realización establece relaciones muy complejas y diversas, llenas de aristas y expectativas variadas que hay que enfrentar y resolver en el momento.

Para terminar quisiera citar a uno de los más grandes realizadores de documental, Robert Flaherty, que decía a propósito de Nanook “El vivo deseo que tenía de hacer Nanook se debía a mi estima por esa gente, a mi admiración por ella: yo deseaba contarles a los demás algo sobre ese pueblo”

Margarita Suzán (Moderadora)
Carmen Luz es Licenciada en Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Católica de Chile. Es una documentalista que tiene en su haber el Premio Especial del Jurado del Festival de Málaga, y primeros lugares en los festivales de Derechos Humanos de Buenos Aires, Biarritz y Valdivia, por su extraordinario documental que se llama “Estadio Nacional”.

Carmen Luz Parot
Soy una documentalista, tengo 36 años y trabajo en Chile, siempre he trabajado en Santiago y hace unos meses atrás recibí la invitación del festival Contra el Silencio todas las Voces y tiempo después Cristián, el director de este festival me pidió que si quería hablar en una mesa redonda sobre el tema, documental y mujeres. Yo acepté un poco sin pensarlo, pero al acercarse estas fechas, me doy cuenta de que es un tema que jamás me he detenido a pensar ni a reflexionar porque el hecho de que yo sea documentalista en Chile, como en muchos países de Latinoamérica, escapa un poco a la realidad de que yo sea mujer. Nosotros en nuestros países, como documentalistas independientes y creo que ese es el tema que más nos ha preocupado y marcado: la independencia, siempre nos hemos centrado y abocado a temas que nos parecen mucho más urgentes como el tema de los derechos humanos y la recuperación de la memoria, yo vengo de un país donde nuestro archivo cultural fue destruido, desde grabaciones musicales, fotográficas, literatura, libros, prensa, archivos, archivos completos de nuestra historia, treinta años de historia fueron destruidos y sólo ahora, junto a otro grupo de documentalistas hemos trabajado en recuperar esos pedazos de nuestra historia y es por esa razón que en Chile, muchos documentalistas como yo no hemos podido todavía abordar los temas urgentes del hoy y que todavía estamos, como dicen allá, pegados en el pasado, porque es necesario y entonces en esa labor yo me he llevado estos últimos diez años y la verdad que nunca lo he enfrentado como proyectándome, como haciendo la pregunta de cómo enfrento esa labor como mujer, o cuáles son los temas que urgen tratar sobre la mujer en el documental, ninguna de esas dos variantes.

Entonces, a propósito de este Encuentro pretendo hacer un listado de que temas, si no tuviéramos la urgencia de nuestro pasado en la actualidad, podríamos abordar como mujeres realizadoras y son temas que yo como mujer y como muchas en Latinoamérica los vivimos constantemente. Yo creo que el problema más grave que enfrentamos, por lo menos en mi país, es la posición que tiene la mujer en los medios de comunicación masiva, que me parece que es una realidad, la televisión es una realidad más fuerte que la propia realidad muchas veces y en esa televisión de nuestro país, la mujer tiene un papel, una situación de mucha degradación. En Chile no existen, en la televisión, en los medios de comunicación, mujeres mayores de 35 o de 40 años. No hay mujeres intelectuales en los medios de comunicación, sólo existen modelos, bailarinas, mujeres dispuestas a ser insultadas en televisión. Y eso se ha ido agudizando cada vez más, parece que mi país, junto con modernizarse, como se piensa allá, con toda soberbia, ha ido retrocediendo en cuanto a la lucha y a la posición que tenía de privilegio, a pesar de que en estos momentos se plantea una candidata presidencial socialista mujer que tiene muchas posibilidades de llegar hasta este asiento. Y ese tema ni siquiera es un tema de discusión, el tema de la posición de degradación en Chile. En nuestro país, tres de los cinco canales de televisión que hay en Santiago, después de las once de la noche tienen programas en que mujeres se sacan la ropa, hacen streap tease y no hacen más que eso, ni siquiera hablan y los tres programas que se pelean el rating son programas de público masculino que grita insultos a las mujeres y es tremendo. Gente que viene de otros países llega a Chile pensando que es un país muy conservador y lo es, ve la televisión y no entiende, y sobre todo hay un canal muy conservador cuyo dueño es del Opus Dei que fue el que comenzó esta moda.

Y creo que está muy unida al pensamiento conservador la idea de la degradación de la mujer. Entonces creo que ese es el tema en mi país muy crítico, el tema de la posición que tiene la mujer en los medios de comunicación.

No existen las mujeres sabias, no existe la sabiduría que tiene la mujer con los años y no se le ha reconocido a pesar de que en nuestra cultura indígena, la cultura mapuche, la mujer, la mati, la sabia, era la persona que encarnaba el conocimiento en nuestras raíces y eso ya no es así. Hay entonces una situación de constante insulto a la mujer. Otros programas que tienen mucho rating, que se pelean el rating en Chile, son los programas de operaciones de cirugía plástica, sobre todo a muchachas que quieren aumentarse el busto que también es una situación de machismo, porque es cambiar, intervenir una operación para el agrado masculino y en un país donde no existe ni siquiera la medicina gratuita, todo es pagado, hay un programa con médicos, médicos de gran reputación de la Universidad Católica, haciendo este tipo de operaciones.

Después hay otro gran tema en mi país que es el del aborto terapéutico. Voy a contar algo personal que me ocurrió a mí. El tema del aborto era un tema que a pesar de que estaba vigente, nunca lo había pensado profundamente, quizá porque era un tanto complicado y uno no sabe que pensar. Pero el año pasado yo estuve embarazada por primer vez en mi vida y estaba muy contenta con mi pareja, pero tuvimos un problema en este embarazo, se llama situación oligohidramnios que es cuando el feto no tiene líquido amniótico, generalmente en esas situaciones, si avanza, si no hay pérdida y el embarazo avanza, ese niño no va a desarrollar pulmones y entonces hay que gestar los nueve meses, pero va a nacer un niño que no va a poder respirar y va a morir en el momento del nacimiento y cuando nosotros nos enteramos de eso, nos enteramos también en forma práctica, que yo sabía que eso existía en Chile, pero nunca lo había oído, de que está prohibido el aborto terapéutico y son leyes y decisiones tomadas por médicos y legisladores hombres que nunca han vivido lo que viví yo y muchas mujeres en Chile. Hay casos también muy comunes de fetos acéfalos, es decir también hay esta situación y son muy numerosos y no aparecen en los medios de comunicación y el estado obliga a las mujeres a continuar con ese embarazo y si no el médico te denuncia si tú tratas de practicarte un aborto. Me contaban, porque tuve contacto con otras mujeres, en la misma situación, yo finalmente perdí espontáneamente este embarazo, pero en ese tiempo tuve la oportunidad de conversar con médicos que luchan a favor del aborto terapéutico y con mujeres que habían sido obligadas a entrar a maternidad después de haber hecho un pago gigantesco y compartir con otras mujeres que estaban teniendo sus hijos, sabiendo que iba a nacer un hijo muerto y las obligaban a pasar ese proceso. Virginia, una uruguaya que también es Jurado en este festival, me contaba que ella había visto un documental en Colombia donde también se vive una situación como en Chile, donde no sólo se obligaba a las mujeres a llegar al final de este embarazo, cruelmente, sino que las obligaban a enterrarlo, a ponerle un nombre, a hacer un funeral y eso era una decisión de la legislación masculina, de personas que no han tenido experiencias como las que ellos obligan a tener a las mujeres

En mi país también, y voy a contar otro caso práctico,- que no me gusta contar las cosas en concreto, porque soy documentalista y me gusta la vida – hace muy poco tiempo, el gobierno firmó un decreto, en el cual las mujeres que son violadas, de cualquier edad que son violadas, se les debe suministrar en el centro de atención médica la pastilla del día después, no se si también la tienen acá, ah, es la misma, pero las comunas de Santiago y muchos lugares del país la prohibieron, se enfrentaron a eso, y muchas personas sobre todo alcaldes hombres, están protestando y había un gran escándalo, en mi país no había escándalos por centros de detención y tortura y por miles de muertes y había un gran escándalo porque se les estaba dando la pastilla de un día después, “abortiva”, a jóvenes que eran violadas.

Otra situación que se vive en mi país es el tema de los sueldos, también es un tema que yo vivo personalmente. Las diferencias entre los sueldos teniendo un mismo cargo y teniendo incluso, muchas veces, mejores currículos y mejores relaciones, es una constante que yo he vivido toda mi vida de ir a un trabajo que me llaman y entonces después le ofrecen a un hombre, que entra una hora después a la misma entrevista, el doble o el triple de sueldo sólo porque es hombre.
Chile también es un país donde existe un gran alcoholismo, creo que junto con Japón es el país donde existe mayor alcoholismo en el mundo, esta situación de alcoholismo se traduce en que existen muchos hogares sin padre y mujeres que son jefas de hogar, y ese es un tema que no está en la televisión y tampoco está en las teleseries, que allá tienen mucho éxito, siempre es el hombre el jefe de hogar y creo que un estudio dice que el 40% de los hogares en Chile, si no más, son mantenidos por mujeres.

Existe también el tema del trato a la mujer trabajadora particular, que es un tema que no han tratado los documentales, el tema de la mujer que generalmente viene de fuera de la capital y trabaja en casas en situaciones muchas veces cercanas a la esclavitud, porque se les encierra, no se les deja salir, no tienen contrato, no tienen Salud, son tratadas como propiedad de esa casa y no como un trabajador con todos sus derechos. No están tampoco consideradas dentro del mundo laboral, cuando hay marchas de centros de trabajadores, esas mujeres para una gran parte del movimiento de trabajadores de Chile no existen.

Y como último punto, otra situación que también creo que es muy grave, en mi país que yo también la viví, es la diferencia en la educación de hombres y mujeres. Yo me eduqué en un colegio particular en el cual no existía laboratorio, había muy pocas clases de matemáticas o ciencias porque ¿para qué la mujer las va a necesitar? Me acuerdo que sufría mucho porque me gustaba mucho leer y la biblioteca era groseramente pequeña y tenía muy pocos libros y casi todos eran de cuentos de hadas y yo le pedía a mi padre que me cambiara del colegio de mujeres, donde la educación estaba orientada finalmente a agradar a los hombres y lograr conseguir un buen hombre y para mí eso fue muy desagradable. Afortunadamente yo era muy joven y como muchas mujeres fui de muchas inquietudes en mi niñez, de muchas necesidades de estar en un sistema educacional distinto y no en uno que no te da esas mismas herramientas, esa misma libertad de discutir, de discusión en un sistema de ideas propias, que te permita un debate de ideas, por ejemplo en los colegios de hombres no se sentía ese tema de la falta de debate y en los colegios de mujeres no, porque la vida es así y uno la aceptaba y eso se extiende a todas las áreas de nuestra piel.

Después el tercer punto que quería perfeccionar es ¿qué nosotros podemos proponer como mujeres, aportar al documental? Yo no soy particularmente una feminista que piense en el mundo como masculino o femenino. No, no es así. Pero sí pienso que en nosotras hay ciertas características y sólo puedo hablar de las que yo veo en el mundo documental, de mis amigas y la gente cercana y el trabajo de mujeres en el documental, qué es lo que pasa o que podemos aportar en ese mundo. Y creo que lo primero es una visión más cariñosa hacia el tema o los personajes que nosotras tratamos. Incluso hasta con las personas con las que no estamos de acuerdo. Hay una pequeña preocupación a detalles que consideran la dignidad de las personas que nosotras estamos siguiendo, entrevistando o simplemente nombrando, o cómo ellas aparezcan, a que se sientan bien. Nosotras tratamos de hacerlo de una manera muy cariñosa, así tratamos a nuestros personajes. Y eso yo he visto que hay en la publicidad, que muchas veces los hombres no lo conectan. Por poner un ejemplo, gente cercana, periodistas o documentalistas que muchas veces tienen material valioso, tienen sus fotos (de los protagonistas) o tienen sus diplomas o materiales familiares de gran importancia y después de que terminan la entrevista o el documental se perdieron, no se devolvieron. Hay pequeñas cosas, detalles que yo noto una diferencia entre el trabajo más amoroso que tenemos hacia nuestros temas, que es así. Eso también se nota en el tiempo que destinamos a la investigación, al trabajo concienzudo, a investigar. Somos muy buenas investigadoras y los mejores trabajos que yo he visto en cuanto a lograr datos y materiales perdidos vienen del mundo femenino. Eso mismo muchas veces dota al trabajo documental de una profundidad y emocionalidad que no se ve en los trabajos masculinos.

Y también creo que es muy importante de remarcar, hacemos una edición menos fanática. Las mujeres al hacer una edición menos fanática muchas veces le damos la oportunidad de expresarse a aquel con quien no estamos de acuerdo, y en todos nuestros trabajos hay mayor tolerancia y una lucha contra uno de los males mayores de nuestro tiempo que es el fundamentalismo y creo que hay una mirada mucho más abierta y comprensiva porque las mujeres somos más comprensivas frente a los errores de los demás. Frente a las caídas de los demás, somos las que perdonamos y las que cobijamos, creo que eso se nota en nuestro trabajo, y creo que también existen muchas más mujeres directoras de temas de derechos humanos que hombres. Es cierto que los hombres tocan el tema de los derechos humanos pero desde el punto de vista de los grandes temas y he visto que el documental femenino tiende a centrarse en casos. Encontrar un caso, entrar en una vida y ser testigo de cosas que son muy duras de vivir y eso pasa también en los hospitales, donde hay un caso que es triste, no se si ustedes alguna vez han vivido familiarmente una caso que es crítico, siempre son las mujeres las que se atreven a acompañar a este familiar en sus últimos momento porque los hombres muchas veces dicen: yo no soporto la sangre. Y esa resistencia al dolor creo que se ve también en los documentales que abordan en concreto temas más complicados, muchas veces son de mujeres directoras y los grandes temas de la política siempre los toman los hombres y no por falta de capacidad sino porque les es difícil abordar los temas de la dura realidad..
Bueno, esta es la reflexión que he realizado y les agradezco mucho escucharme.

Rotmi Enciso
Gracias a las y los organizadores de este encuentro por la invitación a esta mesa.

Soy una artista plástica y mi lenguaje es el lenguaje de la imagen. Durante mucho tiempo mi manera de expresar mi trabajo fue a través de la pantomima, es decir me comunicaba a través del cuerpo. Por eso la palabra hablada me genera un reto a mi misma, y como parte del nombre de esta mesa es “retos” pues estar sentada aquí es para mi un reto.

He optado por registrar la vida y su efecto en mí a través de lentes de cámaras fijas y de video.
Tenía siete años- hace mucho tiempo- que empecé a soñar con imágenes fijas que se movían de manera muy particular para después congelarse de nuevo; eran sueños muy placenteros. Empecé a tomar fotos, entonces, con una cámara chafita que logré comprar con mis domingos, mi familia era inicialmente mis personajes; las vacaciones en el mar, el rostro y la sonrisa y los juegos compartidos de mi querida hermana Olivia. Luego fueron los perros, el amanecer, la ciudad de México. Hasta que junto con la edad me alcanzó la política y el feminismo y me hice fotógrafa y descubrí que la historia de las mujeres es mi pasión principal. Imágenes de mujeres en general y de lesbianas en particular; mis amigas, mis compañeras y algunas otras habitantes de la calle.



Encuentro en el trabajo que hago un enorme placer y mucha, mucha pasión, cuando veo una foto capturada por mi...veo a una mujer no como un rostro o un cuerpo sino como una narración, su historia, pero una historia que cada quien puede imaginar como quiera, yo solo propongo una manera de ver lo que hay detrás de esa imagen, las historias van saliendo solas y significan para cada quien lo que necesita en ese momento de acercamiento a la foto. A mi lo que me importa y quiero captar es la vida.

En mi labor busco mujeres que tengan actitudes que me significan; mujeres hablando, sonriendo entre ellas, la cercanía de las mujeres entre sí, me interesa resaltar la complicidad entre las mujeres, las posibilidades y no las limitaciones y conflictos. Me seduce poder contar las historias de mujeres reales, no estereotipadas, no de calera carnicería; contar como somos, como realmente somos las mujeres ... las mujeres tenemos mucha fuera...aunque no siempre es lo primero que se ve. A veces muchas nos hemos tardado en encontrar nuestra fuerza.

Las mujeres reales somos de diferentes cuerpos, colores, tamaños, dimensiones… escapamos a la métrica preestablecida. Las mujeres que me arroban son como yo: no somos blancas, gueras, altas, ni siempre felices.

También quiero dejar claro con mi propuesta que el trabajo de las mujeres sostiene a este mundo, las madres que van a dejar sus hijos a la escuela tempranísimo, las que venden atoles, las maquiladoras, las que compran en el mercado, las empleadas del hogar y también las que hacen tareas que son tradicionalmente masculinas. Todo esto me importa mucho hacerlo con una narrativa visual que no sea un panfleto declaratorio, por eso necesito combinar el humor, la música, la pasión y la malicia.

Antes del video “Ellas/Nosotras” que estoy presentando en este festival, realice cinco otros, todos abordan las reflexiones y pasiones de mujeres distintas, tan distintas las unas de las otras: mujeres negras, empleadas del hogar, feministas. Ninguno de ellos han sido un producto que se comercia; vaya que sea rentable: por lo cual es obvio que no pago mis cuentas de este trabajo… sino de los malabarismos de la vida laboral. Para poder hacerlos necesito buscar apoyos financieros y patrocinios, pero las mujeres aunque somos una temática muy en boga en los medios, no somos de interés económico, mucho menos cuando cuestionamos el sistema patriarcal y sus instituciones.

Una limitación que siempre sale a mi paso y sé que la comparto con otras videoastas es la distribución del trabajo, no pretendo hacer estos videos para tenerlos entre mis asuntos privados, quiero mostrarlos, cuestionar, enriquecer la experiencia que rebasa al producto mismo. Y no siempre logro resolver esta situación, la difusión depende muchas veces de las relaciones personales y contactos.

El video “ELLAS/NOSOTRAS” es una parte de esta cadena en la cual se ha ido desarrollando mi vida personal y artística. Estaba muy harta de las historias lésbicas trágicas y dramáticas; de crimen y castigo, como digo yo. Harta de titulares amarillistas y revistas insólitas; de escritores impotentes y políticos persignados. Me interesaba contar mi propia vida y la de mis amigas que es finalmente similar a las de otras lesbianas que andan por esta ciudad y aquí mismo dentro de esta linda capilla. Y escoger lo que quiero contar; vidas llenas de enamoramientos, pasiones y complicidades. Vidas rebeldes y juguetonas, sin miedo al placer (el placer a veces asusta en demasía, eso pasa con este video, a algunas personas les asusta) sin miedo al rostro y al beso en la calle, luchonas e impúdicas, políticas y transgresoras, cínicamente felices.

“ELLAS/NOSOTRAS” es un video que se hizo gracias a mucho trabajo colectivo, las actrices son en su mayoría mis amigas y activistas del movimiento lésbico, y algunas mujeres heterosexuales sin experiencia previa en actuación; las mismas eran técnicas cuando no tenían que actuar.

Realizar y poder ver “ELLAS/NOSOTRAS” en este festival y en muchos otros espacios más significado que pueda validar mi propuesta y búsqueda artística, política, existencial. Por cierto que hay muchos sitios donde este video no será presentado, donde lo rechazan explícitamente por hablar del amor entre mujeres y de la sexualidad de estas.

Es un proyecto que quise hacer desde hace mucho y pienso que genera muchas preguntas y reacciones interesantes; algunas personas se persignan, otras se ríen mucho, la mayoría reflexiona y se cuestionan su deseo, en otras remueve demonios y dragones.

“ELLAS/NOSOTRAS” es un video que tiene pasión y sensualidad, que refleja juego y alegría de la vida lésbica, es decir que representa el corazón de mi búsqueda vital.

Ya por último, quiero agradecer a mi amiga Meliza Cardoza, que es una poeta maravillosa y que hizo de mis letras, palabras en este texto. Gracias.

Leticia Venzor
Esa sensación de asombro, estupor e incredulidad que nos invade frente a criaturas excepcionales, una fuente luminosa, más que nada fosforescente… así descubro a mis personajes.
F. Fellini.


La posibilidad de compartir pensamientos e ideas, siempre ha sido el motivo que conmueve a la comunicación.

Por esa razón estoy muy agradecida con Margarita Suzán y con Cristián Calónico por la fortaleza en su convicción de levantar las voces contra el silencio y transmitirlas en estas ya tres ediciones de este generoso festival. Es un gran reto y supongo que debe ser para ellos una gran satisfacción.

Cuando me hicieron la invitación a participar en esta mesa, me inquietó la enorme posibilidad de convivir con mujeres documentalistas, por lo cual me di a la tarea de recopilar mis retos y satisfacciones para compartirlas con ustedes.

El mayor reto que llevo dentro es la otra voz.

La otra voz es una mujer salvaje que canta con los movimientos de sus percepciones y sus pensamientos. Dicho de otra manera es la intuición.

La historia de cualquier parte del mundo y en cualquier época siempre ha sido ataviada por la hombría, son sus voces las que han conducido los destinos de la raza humana. Por ejemplo, la guerra es una invención del pensamiento masculino; Napoleón, Hitler, W. Bush, por nombrar a algunos. En algunas épocas hay mujeres que con sus convicciones, visión y manifestación, han conquistado su intuición logrando la reflexión sobre la conciencia humana y su continuidad: Sor Juana Inés de la Cruz, Juana de Arco, Camile Claudel, Marguerite Yourcenar, Lina Wetmuller, por nombrar a algunas, estas mujeres escucharon la otra voz, su voz interior, transgrediendo la moral de su realidad y su historia, nos dejan la enseñanza y el reto de no perderse de vista a una misma y seguir nuestra intuición es el reto.



Otro reto ha sido la decisión de dedicarme a la cinematografía como directora. De alguna manera como actriz las cosas aparentemente eran más fáciles, aceptar las obras elegidas por el director, aceptar su visión y conceptualización e interpretar a un personaje creado por un escritor. Como escenógrafa o directora de arte casi lo mismo, lo importante era ofrecer mi disponibilidad a la creatividad de un director.

Como directora el reto es manifestar mis propias creencias o visiones, en el trayecto he admirado y seguiré admirando muchas de las manifestaciones artísticas e intelectuales creadas por hombres, me seguirán nutriendo siempre, pero el reto es lograr encontrar aquellos temas o historias con los que pueda expresar esta dimensión de la realidad, que me compromete con la observación o la búsqueda de una conciencia en mi.

En ese sentido el reto crece cada día, encontrar una historia que me involucre y una vez que la encuentro le sigue otro reto: lograr producir la película, convencer a productores, inversionistas, distribuidores, en este medio casi siempre se interactúa con hombres, hay que convencerlos de que una historia sobre mujeres puede ser redituable y conveniente, incluso porque no, un éxito de taquilla, pero ronda mucho el escepticismo hacia la expresión femenina. Un día cuando tenía 36 años, por fin conseguí que un alto funcionario me recibiera en su oficina para presentarle uno de mis proyectos, todo el tiempo de la reunión me llamaba, “mijita”, o decía, “no niña” o “si mujercita ya veremos”, yo todo el tiempo me dirigía hacia él como señor; “si señor” o “permítame explicarle señor”, hasta que me di cuenta del juego y cambie de estrategia llamándolo por su nombre y hablándole de tú respetuosamente y si, logre un cambio en su actitud, también comenzó a llamarme por mi nombre pero de una manera galante, lo que resultó contraproducente porque yo intentaba seducirlo con un proyecto para lograr apoyo a la producción de la película y el entendía que la seducción era en otro sentido, ya no hablábamos del contenido de la historia, claramente estábamos persiguiendo objetivos diferentes. Ninguno logró su objetivo. Sin embargo para mí fue una gran satisfacción lograr producir de cualquier manera mi película.

Otra satisfacción que recuerdo es el día que entre a la proyección de mi película en el Festival de la Habana y escuchar como el público reía con la situación que vivían los personajes, lo más sorprendente fue cuando un mulato se levanta de su butaca y grita hacia la pantalla a uno de los personajes, “dile la verdad huevón”. Esa relación, ese diálogo que se establece finalmente con el espectador a la hora de proyectar la película, cuando una se vuelve invisible, es la satisfacción que yo más disfruto.

Intuyo la expresión cinematográfica como el reto de leer entre líneas la dimensión de la realidad que nos pueda comunicar con los seres humanos en cualquier tiempo y espacio, plasmar tanto en la ficción como en el documental una visión que nos sorprenda y nos devele la conciencia de una sociedad y su tiempo. Los sucesos son inherentes al documental, las circunstancias son inherentes a la ficción y en uno u otro formato los sucesos y las circunstancias se aparean narrativamente configurando una visión de la realidad que pueda modificar el siguiente instante que es el futuro o el siguiente fotograma. Modificar ¿para qué o en qué sentido?, eso es una indagación constante, me refiero a una indagación de siglos que aquellas mujeres nos han legado y que nosotras tenemos la responsabilidad de darle continuidad a ese compromiso, sobre manifestar en esencia la femeneidad de nuestro pensamiento, de ser congruentes con nuestra visión, ese es el reto, esa es la otra voz.

El documental en la actualidad es vanguardia expresiva, desde donde quiera que se mire. Alguna parte de la sociedad esta aprendiendo a manifestar sus propias inquietudes por manipuladoras que parezcan, como ejemplo inmediato nombro a los recientes video escándalos de muchos de nuestros políticos, coludidos con los medios de comunicación para finalmente mostrarnos al resto de la sociedad los actos de corrupción explícitos en video grabaciones clandestinas y finalmente públicas si se trata de mirar con objetividad, finalmente el resultado es pornografía política. También nombro a los “reality shows”, esa necesidad de la televisión comercial de adormilar al espectador para que solo se dediquen a consumir sus productos carentes de conocimiento de las necesidades esenciales del ser humano, como son el conocimiento, la belleza y la evolución de una conciencia activa. En contrapunto, gran parte de la población busca en esos canales comerciales de comunicación un mundo irreal, un mundo diferente a su realidad inmediata, y sueña con ello. Esa enorme población en todo caso es un espectador potencial, pero desprotegido y en mucho fuera de nuestro alcance. Por eso llego ahora a hablar del documental, aquel documento cinematográfico que mira con objetividad, desde un estado de conciencia en donde prevalece la búsqueda por mostrar que la integridad todavía existe, que el pensamiento es libre de manifestarse, que el conocimiento es accesible para todos, que la calidad humana y las buenas intenciones todavía nos conmueven a los seres humanos. Aprecio y admiro al documental y el reto es lograr en la ficción ese estado de reflexión ante un tema o problemática a través de una historia imaginada.



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III ENCUENTRO