Memoria del IV Encuentro
Hispanoamericano de Video Documental Independiente:
Contra
el Silencio Todas las
Voces
CLAUSURA
Sábado 18 de marzo 2006
Teatro de las Artes
Centro Nacional de las Artes
Ciudad
de México
·
Discurso
de clausura (Cristián Calónico)
·
Margarita
Suzán
·
Declaratoria
de clausura (Dr. Lema)
discurso
de clausura
Cristián
Calónico Lucio
Coordinador General del IV Encuentro Hispanoamericano
de Video Documental Independiente:
Contra el Silencio Todas las Voces
Dr.
José Lema Labadie
Rector General de la Universidad Autónoma Metropolitana
Lic.
Armando Casas
Director del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos
Lic.
Guadalupe Ferrer
Directora de Promoción Cultural Cinematográfica del IMCINE
Lic.
Jaime Tello
Coordinador de Producción de TV UNAM
Lic.
Tania Aedo
Directora del Centro Multimedia del Centro Nacional de las Artes
Lic.
Gloria Barajas
Subdirectora de Animación Cultural del CONACULTA
Lic.
Margarita Suzán
Coordinadora de Relaciones Públicas del IV Encuentro
En
mi opinión, es muy pronto para presentar a ustedes un balance exhaustivo
de los logros, aciertos y errores que se alcanzaron o se cometieron
durante las etapas de trabajo organizativo y de celebración del IV Encuentro.
Esta
cuarta edición se inició con un pequeño equipo de cuatro personas que
desde meses atrás afinamos las relaciones fincadas años atrás con documentalistas,
sus organizaciones, escuelas y universidades de cine y comunicación,
organizaciones de la sociedad civil, cinematecas, festivales afines
y otros, con el objeto de difundir la convocatoria al certamen, que
es una de las actividades del Encuentro. Pero también actualizamos y
buscamos: de un directorio inicial de correos electrónicos conformado
por dos mil y tantas direcciones duplicamos la cifra para tener contacto
con cerca de cuatro mil personas y grupos posiblemente interesados en
la propuesta que les hacemos. Esto sin descuidar una campaña de publicidad
con medios de comunicación que encuentran atractivo nuestro proyecto
y sin abandonar el intento de que otros nos presten atención, que en
una considerable porción aun no lo conseguimos.
Más
adelante recibimos y catalogamos los documentales participantes, conformamos
una Comisión de Selección que calificó y definió cuales pasaron a concurso,
planeamos las muestras paralelas, extendimos invitaciones a los prestigiosos
colegas que habrían de conformar al Jurado internacional, exhortamos
a las universidades del interior del territorio nacional para que repliquen
una muestra de los trabajos en sus instalaciones y diseñamos las actividades
académicas. Durante este proceso, se incorporan a Voces, dos o tres
personas más y cooperan en horarios específicos mis alumnos que hacen
el Servicio Social.
De
ésta manera y tratando de aprender de las fallas de la edición anterior
iniciamos la preparación del IV Encuentro y para diciembre, al cierre
de la convocatoria del concurso la ruta crítica trazada inicialmente
era inservible, el arribo de 450 documentales nos obligó a replantearla
pero al mismo tiempo nos entusiasmó enormemente y nos obligó a duplicar
los esfuerzos.
Para
entonces ya no estábamos solos, el decidido apoyo de la Universidad
Autónoma Metropolitana y de la Universidad Nacional Autónoma de México,
a través de la Dirección General de Televisión Universitaria, como co-organizadoras
del Encuentro, allanó caminos y facilitó el ordenamiento de lo que ha
sido el IV Encuentro.
Debo
enfatizar como otro exitoso complemento, la disciplinada y concienzuda
labor del Jurado en su conjunto y la generosa participación de los intelectuales
y académicos en el Coloquio Internacional "El Documental del Siglo XXI",
quienes con sus razonamientos consiguieron el objetivo buscado: hacer
patente la relación estrecha entre las disciplinas sociales y el documental
como testimonio de la realidad.
En
cuanto a las exhibiciones llevadas a cabo en ocho espacios del Centro
Nacional de las Artes y en veinte sedes más repartidas por el Distrito
Federal la asistencia de personas a las exhibiciones fue desigual, en
algunas salas tuvimos una nutrida asistencia y en otras todo lo contrario,
el balance final lo haremos a la brevedad y lo daremos a conocer.
De
lo que sí estoy convencido es que debemos tener una reunión de balance
cuantitativo y análisis cualitativo del desarrollo del Encuentro, que
nos permita tener una perspectiva más acertada de todo aquello que debemos
corregir y mejorar.
En
resumen, estoy cierto de que el éxito indudable ha sido el arribar a
una cuarta edición del Encuentro, que de esta manera cumple con su compromiso
de abrir cada vez mayores espacios para la difusión del documental e
incrementa los públicos que se inician en su disfrute o lo reconocen
como suyo. También lo estoy de que el trabajo verdaderamente importante
de Voces Contra el Silencio, es el que realiza de manera permanente
a través de la videoteca que hemos conformado y que en la actualidad
cuenta con mil trescientos cincuenta títulos; cada vez es mayor el número
de peticiones a la misma y el número de muestras que recorren nuestro
país y algunos otros de nuestro continente y de otros continentes. Otro
logro importante es el tener una hora semanal de transmisión en el canal
de TV UNAM, que lleva por nombre Contra el Silencio Todas las Voces.
El
documental, y en especial el de carácter social se constituye en un
elemento válido para descubrir, registrar y difundir las más diversas
manifestaciones de una sociedad y una cultura viva, en un momento determinado
de la historia. El de principios del siglo XXI no es especialmente alentador
porque parecería que el mundo se mueve o camina al ritmo de dos velocidades:
el 20% avanza en el carro de la globalización del neoliberalismo y el
80% forma parte de los excluidos, creando un distanciamiento cada vez
mayor. Son dos mundos que se hacen sentir no sólo en los países pobres,
sino también en los ambientes propios de los países desarrollados.
Hay
un amplio sector que se deja arrastrar por la fascinación de la sociedad
de consumo: el mito del libre mercado y la consiguiente mentalidad individualista
y competitiva ha conseguido colarse en la cultura dominante, aunque
en realidad son los menos los que pueden entrar en el frenesí consumista
y gozar de sus conquistas. Hay otro sector de personas y grupos que
sufren pasivamente las consecuencias, ven los problemas, tienen conciencia
de lo que está pasando, pero se conforman con aprovechar los espacios
y las fisuras del sistema para actuar, sin mayor conciencia crítica
o esperanzas de la posibilidad de un cambio prefieren las respuestas
del oportunismo pragmático.
Parte
de los problemas de la cultura actual es evadir responsabilidades y
desconocer las causas de los problemas. Los medios de comunicación juegan,
sin duda alguna, un papel determinante en este sentido. Y para salir
de estas actitudes, me parece necesario volver a retomar la importancia
que tiene la formación de una conciencia crítica, partiendo del análisis
de la realidad que nos saque del inmediatismo y de las experiencias
banales, para partir de una visión de conjunto que nos ayude a encaminar
nuestras acciones concretas en el entorno de una red de relaciones comunes.
Frente
a este panorama hay miles de seres humanos que actúan de diferente manera.
No lo digo de memoria, ahí están las centenas de historias encerradas
en los documentales de la videoteca que nos hablan de una masa viva,
dinámica y plural en la que se hacen presentes las diferentes fuerzas
sociales y adquieren una importancia cada vez más relevante los grupos
contestatarios.
Para
decirlo con un ejemplo concreto y el horizonte referencial del año 2001:
Davos representó la concentración de la riqueza en pocas manos, la globalización
de la pobreza y la destrucción del planeta; por otra parte, Porto Alegre
fue una expresión de lucha y esperanza de un mejor mundo posible, en
el que el ser humano y la naturaleza sean el centro de las preocupaciones
colectivas.
Cinco
años después las crisis se han agudizado. En la medida en que la política
de corte neoliberal no responde a los cambios de sistema que la sociedad
demanda, su lógica se vuelve más radical y hacen su aparición las medidas
neofascistas que atacan a la propia población del centro hegemónico.
A partir del 11 de septiembre los derechos humanos de los estadounidenses
han sufrido una merma considerable y las fotografías de las torturas
impuestas a los presos de Abu Grhaib nos traen de inmediato a la memoria
los mismos rostros del sufrimiento de los campos nazis de concentración.
Esta misma semana, mientras hablábamos de las imágenes y con las imágenes,
una de ellas recorrió de nuevo el mundo y no por recurrente nos deja
inmunes: un hombre árabe sostiene con las dos manos un pequeño cadáver
inocente y ensangrentado.
El
gobierno de los Estados Unidos no mata a sus ciudadanos en su propio
territorio (a menos de que se ahoguen como consecuencia de un desastre
natural que pudo haber sido contrarrestado), los envía a morir por causas
cuya justeza es cada vez más vaga, lejos del hogar. De aquí que se hace
cada vez más imperativa la búsqueda de alternativas viables que fortalezcan
la dinámica de la historia a favor de la capacidad de transformación
de las amplias capas sociales que luchan por la verdadera democracia
participativa, por la defensa de los derechos humanos, por un mundo
en el que la realidad económica esté en función de la ciudadanía. Nosotros
desde Voces Contra el Silencio tratamos de aportar nuestro granito de
arena en ese sentido.
No
puedo, no debo terminar sin hacer una recapitulación de agradecimientos,
pues estoy convencido que la ayuda recibida ennoblece tanto al que la
otorga como al que la recibe con gratitud. Así, menciono a: la Universidad
Autónoma Metropolitana, a la Dirección General de Televisión Universitaria,
al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, al Fondo Nacional para
la Cultura y las Artes, a la Secretaría de Cultura del Distrito Federal,
al Centro Nacional de las Artes que tan generosamente nos recibió en
sus instalaciones, al Instituto Mexicano de Cinematografía, a la Filmoteca
de la UNAM, al Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa,
al Instituto de Promoción Turística de la Secretaría de Turismo del
Distrito Federal, al Instituto de las Mujeres del Distrito Federal,
al Instituto Mexicano de la Juventud, a la Comisión Nacional para el
Desarrollo de los Pueblos Indígenas, a la Secretaría del Medio Ambiente
del Distrito Federal, a la Universidad Autónoma de la Ciudad de México,
a la Delegación Coyoacán, a la Delegación Tlalpan, a la Delegación Cuauhtémoc,
al Faro de Oriente, al Centro Cultural Ollin Yoliztli, al Centro Cultural
José Martí, al Museo Nacional de Culturas Populares, a Cinemanía, a
la Casa de Cultura Raúl Anguiano, a la Casa Frissac, al Komplejo Cultural,
al Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, al Centro de Capacitación
Cinematográfica, a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la
UNAM, a los Estudios Churubusco, a SIGNIS, a la Asociación de Mujeres
en el Cine y la Televisión, a CLACPI, a FECINEMA, al Instituto Ruso
Mexicano, a nuestras sedes universitarias en provincia, a los jurados
nacionales y extranjeros, a los ponentes y moderadores del Coloquio,
a medios como el canal 22, canal 11, Radio Educación, La Jornada, a
Margarita, Lilia, Elizabeth, Adriana, Ángel, Valeria, Jesús, Gabriela,
Leticia, Fernando, Rodrigo, Nancy, Miguel, Rafael, Malena, Osvaldo,
Julio, Enrique, Tatiana, Yadira, Paulina, Carlos, Raúl, Daniel, Alfredo,
Oscar, Alicia, Paula, Gustavo, Salvador, Guadalupe, Juan Carlos, Juan,
Claudia, Ximena y Camila, todos parte del equipo organizador de este
evento y sin los cuales no hubiera sido posible su realización, a todos
ellos mi agradecimiento.
Muchas
gracias.
Margarita Suzán Prieto
Coordinadora de Relaciones Públicas del IV Encuentro
Hispanoamericanode Video Documental Independiente:
Contra el Silencio Todas las Voces
Estamos
por terminar una jornada más de este andar que nos propusimos en el
año 99 y que poco a poco ha ido rindiendo sus frutos. En la mente razonable
de Cristián es la etapa de los balances: errores y aciertos, hechos
mensurables, actitudes y comportamientos. En la mía, absorta en las
fantasías corre un vientecillo de nostalgia, de ese que sopla antecediendo
a los dedos de las nubes cuando golpean un techo de zinc.
Por
ahí de septiembre, o de octubre, planeábamos las invitaciones y yo hubiese
querido reunir a los amigos de ayer, parafraseando a Milanés, a aquellos
de los primeros festivales de La Habana, los del Comité de Cineastas
de América Latina con quienes proclamamos en alguna ocasión: "Nuestra
responsabilidad como cineastas latinoamericanos es contribuir con nuestra
práctica a demarcar, en cada uno de nuestros países la línea divisoria
que separa al imperialismo o sus intermediarios de todas las fuerzas
que luchan por la verdadera liberación nacional. La búsqueda de los
caminos que la realidad ofrece demanda de nosotros el compromiso político
de acompañar y testimoniar los combates de los pueblos a los que nos
debemos" Diversas circunstancias impidieron el cónclave deseado; ni
Mario Handler, ni Octavio Cortázar, ni Humberto Ríos pudieron estar
hoy con nosotros y sin embargo aquí están.
Cierto,
los tiempos, los lenguajes, los conceptos han cambiado, pero la militancia,
el anticonformismo, la búsqueda anticipatoria son rasgos que se identifican
plenamente en muchas de las obras exhibidas en este IV Encuentro.
Y
en consonancia con lo visto, lo escuchado, lo opinado en estos últimos
días, a la manera de una elipsis, pienso en un continnum, como una suerte
de misión: el ejercicio del principio de armonía entre sujeto y objeto,
entre libertad y necesidad que desde la Revolución Francesa signaban
a las vanguardias. Porque de vanguardia era el noticiero vuelto acción
en el Noticiero ICAIC Latinoamericano y en los documentales del cubano
Santiago Álvarez cuando afirmaba: "Para ser un artista revolucionario
hay que llevar angustias muy definidas por dentro, experiencias, inquietudes
y un acendrado compromiso consigo mismo y con los demás".
Y
al referirme a la vanguardia recuerdo algo escrito por Margarita Ledo
Andino: "Una constante tanto del documental como del cine en general
-dice- es la necesidad de dirigirse al espectador como parte de una
cultura de masas, una constante que parecería entrar en conflicto con
la idea de vanguardia si los hechos, es decir, los documentales y sus
autores, no nos llevaran hacia la defensa de la libertad creativa y
del derecho de agitación como marca, no ya de una generación sino una
forma de mirar la vida".
En
este territorio labrado por el cine de la realidad, el resurgimiento
del documental tiene como tarea inmediata reconfigurar la articulación
política con los nuevos escenarios, porque si bien un generalizado impulso
democrático puede reconocerse como motor de muchas obras de éste género,
también es cierto que las tentaciones de las múltiples posibilidades
de la nuevas tecnologías, a veces propician la pérdida de la brújula.
Si
el documentalista es capaz de hacer hablar a las naturalezas muertas,
de hacer sonreír o llorar a las cosas. Si sabe igualmente extraer de
la móvil armonía de un rostro humano los efectos de una fuerza conmovedora.
Si puede sugerir, evocar, hechizar; puede operar audaces asociaciones
de ideas mediante la conjunción de las imágenes. Si puede desarrollar
un sentimiento o dejarlo vislumbrar con una discreción o una ligereza
de toque que constituyen su patrimonio exclusivo ¿no es acaso su tarea
ordenar inteligentemente todas estas fuerzas mágicas para preservar
los cantares de gesta del ser humano y su testaruda búsqueda de la existencia
vivida con bienestar económico, en democracia auténtica y con la libertad
que la historia le ha conferido?
Sin
embargo, puede afirmarse que en estos años del nuevo siglo los documentalistas
independientes rechazan las normas establecidas para abrirse a propuestas
diferentes. Situándose al margen de reglas y memoria convenciones tradicionales,
su ética y escala de valores son las claves que los enlazan con la vieja
guardia que hizo revoluciones y las filmó.
Ludwig
Wittgenstein dice en sus Investigaciones Filosóficas que nuestro
lenguaje natural podría concebirse como una ciudad vieja, un laberinto
de pequeñas plazas y calles, todo ello rodeado de barrios modernos,
de calles rectas y de barrios uniformes. Los modernos barrios del lenguaje
documental distan mucho de ser rectos y uniformes pues son tan laberínticos
y polimorfos como la cultura y la sociedad de la que forman parte. Insertados
en una tradición política, nos permiten recorrer caminos de ida y vuelta
entre el pasado y el presente, ayudándonos a pensar en la naturaleza
de su identidad y su función no anclada ni estática sino en constante
transformación. Y en ella encontraremos plazas y calles donde los pueblos,
sus luchas y sus afanes siguen siendo los protagonistas.
En
todo caso, esta noche, y después de la experiencia de la semana, me
siento exculpada por coincidir con Gaspar García Laviana, sacerdote
asturiano y guerrillero en Nicaragua, quien decía:
Las
angustias
de mi alma,
no las calma
ni el rosario
ni la misa
ni el breviario.
Mis
angustias
las mitigan
las escuelas
en los valles,
el bienestar campesino,
la libertad
en las calles
y la paz en los caminos.
Muchas
gracias.

declaratoria
de clausura
Dr. José Lema Labadie
Rector General de la Universidad Autónoma Metropolitana
Con
muchísimo gusto quiero felicitar a Cristián Calónico y a Margarita Suzán,
representantes de Voces Contra el Silencio. Vídeo Independiente, A.
C., una instancia que lleva un tiempo trabajando el tema del documental
en México y que ha impulsado la creación de eventos como este IV Encuentro.
Esperamos un V Encuentro y que esta ceremonia de clausura no sea un
final sino simplemente una pausa en lo que los autores hispanoamericanos
y latinoamericanos producen más obras.
Este
espacio permite unificar a todos aquellos que amamos las lenguas hispanoamericanas,
indígenas, amerindias y que aquí se expresan en forma audiovisual y
dentro de temáticas muy sugerentes que propician lo mismo la discusión,
como el estímulo de un galardón a los trabajos que narran de mejor manera
los temas que son centrales en el quehacer cotidiano, en las vivencias
de todos los días de nuestros pueblos y que reflejan las contradicciones
más importantes de la globalización y el resurgir de las identidades
necesitadas de encontrar hermanos con los cuales compartir aquello que
es único pero que al mismo tiempo les da una razón de ser.
Yo
quisiera -lo hacemos por costumbre- ponernos de pie para asumir el protocolo
de dar por terminados los trabajos del IV Encuentro Hispanoamericano
de Vídeo Documental Independiente: Contra el Silencio Todas las Voces;
como decía, pensando en que esta es una pausa en espera de un evento
más, de un V Encuentro en el cual podamos ver trabajos documentales
que nos muestren nuestra forma de vivir, de comprendernos, de criticarnos
y que también nos permitan entender las razones por las cuales muchos
de los problemas que sufrimos se deben a fuerzas que sólo se señalan
o se denuncian en eventos como este mismo.
Felicidades
otra vez a los organizadores.
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GENERAL